Racconto: un vice que fastidia al oficialismo

En tanto espera un posible juicio político, Cristian Racconto aprovecha el refugio de los medios para hacerse notar y resaltar sus diferencias con el Gobierno; los peronistas no ocultan su fastidio.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Algo es seguro. Ha encontrado en los medios cierto refugio. Y sabe aprovecharlo. Así se ha mostrado Cristian Racconto desde que denunció públicamente su sospecha de ser espiado por el mismo Gobierno que integra. Tomando distancia de este mismo gobierno a través de los medios. Y esa es una de las cosas que más ha fastidiado a los peronistas ortodoxos, esos que toman como una liturgia el hecho de lavar la suciedad en la intimidad de la casa.

Sabido es que el vicegobernador siempre ha intentado diferenciarse, a menudo con iniciativas que no han calado bien ni en el oficialismo ni en la oposición. Sabido es que, incluso, se han tomado como una excentricidad los cambios estéticos que ha buscado implementar en la monotonía de la Casa de las Leyes.

O que hasta se vea como un lujo el champagne que se ha servido, en alguna que otra ocasión, en las "Noches de Arte y Legislatura" justo en medio de una batalla dialéctica -a veces silenciosa, a veces mediática- con el presidente de Diputados, Jorge Tanús, por el holgado presupuesto de la Legislatura. El dice que el champagne ha sido regalado y no ha gastado en esos lujos.

Sin embargo, desde que decidió contarle al mundo sus sospechas, Cristian Racconto ha (re)descubierto esa formidable capacidad de escucha que tienen los medios para procurarse un salvoconducto en su divorcio con Celso Jaque aunque, finalmente, nada pudo ser comprobado por sus pares en la Legislatura. Eso, claro, generó un cúmulo de bronca hacia el interior del justicialismo, al romper un código básico de la ética peronista.

A Racconto le bastan pequeñas cosas para fastidiar al peronismo. Incluso, esperar el devenir político con temas como la promoción industrial, donde sólo le bastó recordar que él ya había alertado sobre los perjuicios sobre Mendoza mientras el oficialismo del que formaba parte le hacía un formidable vacío.

Uno de los que expresó -en más de una vez- este malestar oficial fue el jefe del bloque de diputados peronistas. Ocurrió el martes pasado, cuando Celso Jaque convocó a Racconto y otros dirigentes políticos para tratar la promoción industrial. Como la noticia era su regreso estelar a Casa de Gobierno, la estrella fue precisamente el arquitecto. Allí Racconto tomó venganza y recordó cuando fue ninguneado y criticado por los legisladores del oficialismo por este mismo tema.

Cuando Carlos Bianchinelli fue consultado sobre la demora del Gobierno en actuar, al justicialista de Maipú le molestó la comparación con Racconto. Dicen más los gestos -de un político mordiéndose la lengua- que las palabras.  

(https://www.youtube.com/watch?v=EY5tJIwsoFM&feature=player_embedded)


Otro que decidió apuntar contra Racconto fue el diputado justicialista Fabián Miranda, en la sesión donde se aprobó el pase a archivo de la denuncia por espionaje. El hermano del intendente de Las Heras, sacó a relucir la bronca de los muchachos contra el arquitecto.

Una parte de ese momento ya se vio en esta nota, pero también Miranda puso en evidencia aquello que fastidia hasta el hartazgo al peronismo ortodoxo.

(https://www.youtube.com/watch?v=2dME83Kl0Yg&feature=player_embedded)


Uno de estos pequeños sucesos sucedió el martes, cuando el vicegobernador retornó a Casa de Gobierno tras un lapso de ostracismo -las veces que Jaque salió de la provincia, ni siquiera asomó por el Cuarto Piso-. Se hizo esperar, claro, y hasta el fotógrafo del Senado estuvo apostado esperando junto a las cámaras y micrófonos de los medios.

Un mínimo gesto descolocó a los periodistas. Mientras el resto de los intendentes, funcionarios y legisladores subían por el ascensor, Racconto decidió emprender un raíd de 4 pisos arriba. Es decir, evitó el ascensor de funcionarios, ese mismo que se había tomado incontables veces, tal vez porque lo depositaba en una oficina incómoda.

En medio de los jadeos de los periodistas -ciertamente, faltó capacidad atlética-, Racconto se excusó con la idea de tener un trato más directo con los empleados de Casa de Gobierno


(https://www.youtube.com/watch?v=xKJkrUGOCSQ&feature=player_embedded)


Por lo pronto, el justicialismo no acompañará el pedido de juicio político que la semana entrante y sólo se quedará en el ámbito de las maledicencias y el vacío protocolar y político, aunque por lo bajo pueda escucharse que el escarmiento tronará contra el vicegobernador.

Top five de las cosas que los peronistas no pueden tragar del vice

5. Que gaste mucho en cosas superfluas. Varios, propios y extraños, son los que se agarraron la cabeza cuando, por goteo, llegaban las órdenes de insólitos gastos. Y la papelería se lleva el primer lugar. El vice tiene un gusto refinado por las presentaciones gráficas y eso cuesta caro, porque se trata de impresiones a cuatro colores, buen gramaje y papel de alta calidad. Como contrapartida, la fotocopiadora del Senado ha dejado en más de una oportunidad sin servicio a los legisladores por falta de pago. Las bombillas y los mates como gastos de obsequio, constituyen otro claro ejemplo. El summun: las "Noches de Arte y Café en la Legislatura". A pesar de esto, no hubo ningún peronista canchero que pudiera definirlo. El mejor fue un cobista: Andrés Marín, que señaló que el vice había convertido la Legislatura en "un pelotero". 

4. Que no tenga mística. Que la unidad vicegobernación se meta en temas sociales y compita con el ministerio de Desarrollo Humano no cayó para nada bien. De hecho, hasta los peronistas más clientelistas se enojaron cuando llevó alpargatas a alumnos de la provincia. Le critican que a pesar de la solidaridad, no se embarre los zapatos, cosa que los peronistas puros, no temen.

3. Que se victimice. El político tradicional, más aún, el que milita en la unidad básica, no se banca aquel perfil de nuevo político que, en su discurso, asuma la condición de venir como "iluminado" a "purificar la política". Eso mismo le echan en cara al vice en estos tiempos de divorcio oficial y hasta los saca cuando habla en diminutivo y dice que "vengo a aportar mi granito de arena". En ese tren, no conciben que se victimice cada vez que recuerde que él sufrió y penó cuando recibió críticas por parte de los legisladores oficialistas por haber alertado sobre los perjuicios de la promoción industrial. "Se tiene que poner a la altura de las circunstancias", braman.  

2. Que se corte solo. Acá hay ejemplos de todos los colores, pero sin dudas la promoción industrial fue el punto de quiebre. De entrada, Jorge Tanús y Carlos Bianchinelli salieron a cruzarlo, Marita Perceval lo defenestró en el Congreso de la Nación y hasta colmó la santa paciencia de Celso Jaque, que lo ninguneó con finas ironías. "Lesiona a nuestro gobierno y también a las instituciones, nos ha tenido un mes con este tema -del espionaje- y no se ha probado nada", enfocan.

1. Que no sea peronista. No está afiliado al partido. Y, en ese training, aislado del justicialismo, que se haya acercado al cobismo -cuando visitó a Mario Abed y aprobó las mentadas viviendas sociales de 20 mil pesos- e incluso haya comenzado a transitar las huellas del duhaldismo.