Después de 12 años, Brasil afronta un Mundial sin que Ronaldo sea su centrodelantero. No es un hueco cualquiera el que queda, es el que abrió una leyenda internacional. El jugador de Corinthians, que marcó una época de oro entre fines del siglo XX y principios del actual, dejó una herencia valiosísima en los mundiales. Además de contribuir decididamente en la obtención de la copa en 2002, tiene el récord de máximo goleador de la historia, con 15 tantos. El compromiso y el desafío que Ronaldo le transfirió a quien viniera detrás de él a ponerse la camiseta N° 9 eran inmensos. Brasil es una potencia que vive en presente, pero cada vez que juega lo hace para honrar su incomparable historia.
La alta responsabilidad de ser el sucesor de Ronaldo le tocó a Luis Fabiano, un atacante poco mediático y para nada carismático, que ya tiene construida una carrera de goleador en nueve clubes de cuatro países y también en la canarinha . No es una promesa. Dentro de poco más de cuatro meses cumplirá 30 años, momento que lo encuentra en el pico de su carrera, ya consagrado en Sevilla, con el que ganó seis títulos (dos internacionales), y requerido por Manchester United y Milan. Muchos argentinos lo deben tener presente por los dos goles que le hizo a la Argentina en Rosario por las eliminatorias.
Sus movimientos felinos y agresividad para atacar el área lo transforman en un delantero temible, al que los defensores no pueden perderle pisada si no quieren correr el riesgo de quedarse viéndole el 9 de la espalda. En Sudáfrica ya convirtió tres goles, uno de ellos, ante Costa de Marfil, con la inestimable ayuda de su brazo derecho para acomodar en dos tiempos la pelota antes de definir. Luis Fabiano lo recuerda con una sonrisa burlona: "Fue el mejor de los tres que hice, je".
¿Vas a pelear con Gonzalo Higuaín (tiene cuatro) por ser el goleador del Mundial?, le preguntó LA NACION después de que le marcara a Chile con una larga gambeta para esquivar la salida del arquero Bravo. "Mi objetivo es ganar el Mundial, no ser Pichichi [un término español que hace referencia al máximo goleador]", respondió con una modestia que no quita la necesidad que tiene Brasil de su efectividad para conquistar el hexacampeonato.
El seleccionado de Dunga sólo se encontraría con la Argentina en la final. Por ahora, no es motivo de desvelo para Luis Fabiano: "No vi el partido que le ganó a México". Y destacó los progresos de Brasil en el Mundial: "El equipo está evolucionado, maneja bien la pelota. Hicimos un gran partido contra Chile. Cuando tenemos espacios para salir en contraataque, somos muy peligrosos". De ahí la confianza de Luis Fabiano para el encuentro de pasado mañana contra Holanda por los cuartos de final. Como es un adversario que propone en ataque, Brasil puede encontrar resquicios para lanzar sus flechas (Robinho, Kaká, Luis Fabiano, Maicon, Bastos).
Nacido en Campinas, a 90 kilómetros de San Pablo, Luis Fabiano fue criado por su abuelo Benedicto. Para llevar algo de dinero a la casa, a los 15 años trabajó en un taller mecánico, al que faltaba reiteradamente para irse a jugar a la pelota con los amigos. "Si tanto te gusta el fútbol, dejá de ir al taller y dedicate de lleno al fútbol", fue el consejo del abuelo. Empezó en Guaraní y siguió en Ituano y Ponte Preta, pero su despegue como goleador fue en San Pablo, donde coincidió con Kaká.
Posee buena técnica, pero no es un estilista. Se define como un gran luchador y esa faceta más de un vez lo llevó a descontrolarse. Se recuerda su patada voladora a Horacio Ameli en una gresca entre jugadores de San Pablo y River en 2003. También se agarró a trompadas en España con el uruguayo Diogo. Traicionado por su carácter irascible, sufrió varias expulsiones, aunque aseguran que últimamente se tranquilizó. Vivió un drama personal en 2005, mientras jugaba en Porto, cuando su madre, Sandra Clemente, estuvo dos meses secuestrada en Campinas, hasta que pudo ser liberada por la policía. Antes, la madre de Robinho, Marina da Silva Souza, había estado 40 días secuestrada en Santos.
La sucesión de Ronaldo con la N° 9 del seleccionado no había empezado con Luis Fabiano. Antes pasaron Vagner Love, Fred, Afonso. Algunos pensaron en Adriano. Pero después de la Copa América de 2007 (no fue convocado), Dunga le dio la titularidad en un partido por las eliminatorias ante Uruguay, que Brasil ganó 2 a 1, con dos goles de Luis Fabiano. Tomó la posta de Ronaldo, que le dio su pleno apoyo. Luis Fabiano le respondió emocionado: "Muchas gracias, fenómeno. Es una motivación para mí recibir el incentivo de alguien que hizo tanto por la selección y honró la camiseta N° 9". Es tiempo de Luis Fabiano.
22 goles en 30 partidos convirtió Luis Fabiano para Brasil con Dunga. Es el máximo anotador en el ciclo del DT. Fue el máximo artillero en la obtención de la Copa Confederaciones 2009, con cinco tantos en igual cantidad de cotejos.
Después de Ronaldo, Luis Fabiano es Brasil
Después de 12 años, Brasil afronta un Mundial sin que Ronaldo sea su centrodelantero. No es un hueco cualquiera el que queda, es el que abrió una leyenda internacional. El jugador de Corinthians, que marcó una época de oro entre fines del siglo XX y principios del actual, dejó una herencia valiosísima en los mundiales. El compromiso y el desafío que Ronaldo le transfirió a quien viniera detrás de él a ponerse la camiseta N° 9 eran inmensos. Brasil vive en presente, pero juega para honrar su incomparable historia.