Uno es figura en Manchester City y llegó a Sudáfrica con la misión de ganarse un sitial de protagonismo en el seleccionado. El otro se ganó un lugar entre las figuras galácticas de Real Madrid y anhela mantener la cuota goleadora que lo tiene en lo más alto de la tabla de artilleros del Mundial. Son la cara del ataque argentino, de los festejos frente a la red. Eso representan Carlos Tevez y Gonzalo Higuaín.
Con toda la ilusión que ya despertaron y con el enorme porvenir que tienen, ocupan la categoría de lugartenientes de Lionel Messi en la ofensiva argentina. Con pasados distintos, ya son parte de la historia reciente del fútbol argentino. Tienen la boca llena de gol y de ese sentimiento albiceleste que los moviliza en una misión: ser más que los tanques alemanes para llevar a la Argentina lo más lejos posible en esta Copa del Mundo.
La historia de Carlitos comenzó en el primero de los once nudos del barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache. Desde pequeño, entendió que la vida transcurría entre privaciones y reveses. Llevó el apellido de su madre, Adriana Noemí Martínez, hasta que a los 16 años adoptó el nombre de Carlos Alberto Tevez cuando Segundo, su padre, lo reconoció. Lo que nunca cambió fue su identidad con el barrio, allí donde desparramaba rivales por los polvorientos potreros cuando defendía los colores de Estrella del 1. "El Fuerte es un sentimiento. Sigo enamorado de lo que es y de lo que fue. Si alguna vez alguien me discrimina, le diré que viví en el lugar más lindo del mundo", sigue pensando el hombre que tras no ser considerado para la renovación en Manchester United se cruzó a la vereda del clásico rival: Manchester City.
El tercer hijo varón de la familia Higuaín nació en Brest, en la Bretaña francesa, mientras papá Jorge se desempeñaba en el fútbol galo. No fue anotado como ciudadano francés y tampoco inscripto en la embajada argentina; cuando fue el tiempo de regresar a la Argentina, el bebe de 10 meses no tenía nacionalidad. Una cuestión que se solucionó con la chapa de futbolista sobre el escritorio de algún control xeneize. Finalmente, a los 11 años, cuando ya jugaba en el baby del Club Palermo, recibió la nacionalidad francesa por la que Raymond Doménech llegó a tentarlo para jugar para les Bleus . "Nunca dudé; siempre pensé en triunfar con la camiseta de la selección. Se dijeron un montón de cosas hasta que llegó mi citación. Por suerte, ya pasó y ahora soy feliz", recuerda el delantero, que, sin haber completado un año en River, pasó a Real Madrid.
Con registros de vida diferentes, tienen en común ser los exponentes del amplio menú de atacantes que maneja el técnico Diego Maradona. El Apache llegó a Sudáfrica después de convertirse en estrella de la Premier League inglesa. El Pipita cerró un año impresionante en Real Madrid, donde ha tenido que competir con figuras como Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzemá. Las comparaciones son delicadas y siempre una cuestión de criterios y preferencias, pero en sus nombres está la prueba de que la selección, tal vez como ninguna otra, disfruta de semejante variedad y calidad en recursos ofensivos individuales. Son la causa y explicación de por qué la Argentina es el conjunto más efectivo del torneo, con 10 goles.
Cada uno lo vive a su manera, con su estilo. Uno habla con sinceridad brutal en cada frase, sin filtro, en un envase morrudo en 1,70 metro. El otro, con la frialdad que lo caracteriza en su espigada figura. Pero ambos con el mismo sentimiento. Al día siguiente del triunfo ante México que ubicó a la Argentina entre los mejores ocho equipos del Mundial los encuentra besando la camiseta que están representando, que están catapultando hacia un sueño aún mayor. Tevez aparece con pantalón corto en otra tarde fría en Pretoria y con un gorro de lana negro que le sirve para tapar el "desastre" que tiene en la cabeza: "No me corto el pelo en Sudáfrica porque tengo miedo de que me quede peor". Y agrega: "No sólo yo tengo hambre de gloria. Todos vinimos acá para dar la vuelta olímpica. Es lo que soñamos todos". El Pipita, con el pelo corto y prolijo, explica pausado: "Gracias a Dios, estoy disfrutando de este momento único, que es disputar un Mundial con los colores de tu país. Voy a trabajar para seguir haciendo goles y llevar al equipo hasta el lugar que pretendemos todos los argentinos".
Los controvertidos fallos de los árbitros fueron el tema de la prensa internacional en las últimas horas y los comentarios llegaron a la concentración de Pretoria, especialmente por el primer gol argentino ante México, justamente marcado por Tevez en posición fuera de juego. "¿Y qué voy a hacer? ¿Devolverlo? Nunca vi dónde estaban los jugadores de México en ese momento. ¡Qué sé yo! Acá me mandó al frente el que puso la repetición por pantalla gigante. Me mandó en cana el g?" ¿Qué opina el Pipita? "Son circunstancias de los partidos; a veces te favorecen y otras te perjudican. En el fútbol, estas cosas son habituales. Es evidente que los mexicanos no deben estar conformes, pero el destino a veces te juega a favor y a veces, en contra. Ahora esperemos que siga la racha", expresó con algo más de diplomacia respecto de su compañero de ataque.
Se espera que Tevez recupere el paso continuado en el seleccionado. Por lo que se le vio hacer en Manchester City, Carlitos se convirtió en una de las alternativas que más expectativa generan en el seleccionado argentino. Se tiene la misma exigencia con Higuaín. Sus arranques en los últimos metros han demostrado ser capaces de inclinar el curso de un partido en lo que va de la Copa del Mundo. Ahora, en el compromiso del sábado ante los teutones, el desafío más grande que sienten es la consolidación definitiva como candidatos a ganar la copa. "Es el partido -dice Tevez- que estamos esperando con todas las ganas. Ellos tienen buenos delanteros, pero también se van a tener que preocupar por nosotros." "Será un partido interesante para jugar. Nos conocemos bastante por el amistoso que disputamos en marzo (ganó la Argentina 1-0 en Munich). Esto es un Mundial y lo importante es ganar. Después, si jugamos bien, mejor", acota Higuaín.
Tevez e Higuaín, el Apache y el Pipita, coraje y eficacia en distintos cuerpos. Simbolizan el gol de un equipo superofensivo, impulsado por el sueño de superar a Alemania en los cuartos de final con el peso de sus actuales delanteros.
Higuaín-Tevez: las caras del gol argentino
Uno es figura en Manchester City y llegó a Sudáfrica con la misión de ganarse un sitial de protagonismo en el seleccionado. El otro se ganó un lugar entre las figuras galácticas de Real Madrid y anhela mantener la cuota goleadora que lo tiene en lo más alto de la tabla de artilleros del Mundial.