"Nos hizo sufrir pero se llegó al objetivo", dijo un aficionado a la televisión saltando y brincando como otros miles de aficionados que se lanzaron a las calles a festejar.
Ante una pantalla gigante dispuesta en la plaza de la Democracia, unos 8.000 fanáticos y transeúntes siguieron las alternativas del partido.
Al finalizar el encuentro contra Nueva Zelanda con el nervioso 0 a 0, la muchedumbre se triplicó para abarcar las cuatro plazas del centro de la ciudad.
Bocinazos y bombas de estruendo saludaron el resultado que puso al cuadro albirrojo primero en el Grupo F, que completaron Eslovaquia (segunda clasificada) e Italia, cuarta y sorpresivamente eliminada, quedando detrás incluso de Nueva Zelanda.
"Tuvimos mucha paciencia. De repente pareció un partido muy monótono. Los neozelandeses pusieron mucha gente para defenderse. No nos permitieron entrar a su área. Pero lo importante era clasificar primero", dijo el delantero Roque Santacruz a la televisión paraguaya.
El atacante del Manchester City fue considerado en forma unánime por los especialistas locales como el mejor hombre del conjunto albirrojo.
"Paraguay consiguió algo histórico, clasificar primero a octavos de final. Ahora queda una instancia más difícil. En estos torneos cortos el recambio de jugadores es fundamental y a nuestro equipo le sobra", dijo el ex defensor y capitán albirrojo en Alemania 2006, Carlos Gamarra (ex Inter de Milan), comentarista de la radio 9.70 AM.
Para Gamarra, el ingreso en el segundo tiempo de Edgar "Pájaro" Benítez y de Lucas Barrios dio más incisividad y otro ritmo al ataque de los guaraníes. "Nos faltó tranquilidad para anotar", subrayó.