Las internas de los planteles, pasaporte al fracaso

Las internas de las planteles terminan llevandose a equipos completos a fracasos resonantes. Conocé las historias de este Mundial y sobre todo la de Francia que tiene al seleccionado galo con un pie fuera de Sudáfrica.

Foto: EFE
Foto: EFE

La implosión de Francia por el 'caso Anelka' amplió el caos desatado en varios planteles del Mundial, que vivieron guerras internas reveladas en ciertos equipos como Inglaterra, que este domingo tenía una reunión de crisis entre el técnico Fabio Capello y sus líderes.

Desde la llegada de las 32 selecciones a Sudáfrica-2010, otros combinados han tenido que pasar por un terremoto generalmente desatado por los malos resultados, que dejan a la luz los problemas internos en varias concentraciones.


En algunos casos, la guerra es contra los de afuera, como lo ha planteado el técnico brasileño Dunga al encerrar a su plantilla y esconderla de la prensa, algo diferente a lo que sucedía en los Mundiales precedentes, apelando a un pensamiento simple: "se necesita tener un enemigo para que haya rebelión".

Camerún, Australia, Corea del Norte, Japón y Sudáfrica tuvieron que sobrellevar aguas tormentosas, en las que en estos momentos se ahogan los gigantes Inglaterra y Francia.

Los Leones Indomables, primer equipo eliminado del Mundial, fueron los primero que dar señales de escisión, pese a que la negación del problema como respuesta diplomática estaba a la orden del día.

El astro Samuel Eto'o, antes de la derrota frente a Dinamarca, había dicho que el técnico Paul Le Guen "debía rendir cuentas", después de que la Federación publicara un comunicado reconociendo "problemas" en el seno del grupo.

"Sea cual fuere el problema entre los jugadores, no pienso que ninguno tenga ganas de traicionar a su país", reveló el presidente de la Federación camerunesa, Iya Mohammed.

Japón llegaba de una pobre preparación al Mundial, acumulando derrotas al por mayor. El clima en el plantel era tenso, al punto que el defensor Marcus Tulio Tanaka abrió una polémica al pedir a sus compañeros que "piensen por ellos mismos", rebelándose a las estrictas órdenes del técnico Takeshi Okada.

El cortocircuito era evidente. Okada pasó un día encerrado en su habitación del hotel en George analizando su estrategia y sus siguientes pasos.

La prensa australiana, por su parte, había revelado un quiebre de relación entre técnico y jugadores después del humillante 4-0 que encajaron los Socceroos frente a Alemania. El holandés Pim Verbeek fue machacado y calificado de "Pimbecil". Algunos jugadores parecían dispuestos a soltarle la mano.

"La prensa australiana tiene mucha imaginación. Escuché a mis jugadores usar mucho la palabra 'basura'. Me gusta esa palabra. Pero vivimos en un mundo libre y pueden escribir lo que quieran", dijo Verbeek, quien luego vio el 'Australian spirit' (Espírituo australiano) que le pidió a sus jugadores, ante Ghana (1-1).

En Sudáfrica, al borde de la eliminación, los malos resultados generaron divisiones, que no llegan al extremo de las que vive Francia, pero tras no haber tenido un solo minuto de juego, algunos jugadores sudafricanos como Mcbeth Sibaya, se saltaron el lenguaje políticamente correcto.

"Creo que podríamos haberlo hecho mejor, en lo que respecta al espíritu de lucha. Hay veces en las que hay que hacer sacrificios, y hacer trabajo sucio", manifestó Sibaya, quien seguramente dejará de contar para Carlos Parreira, que prefirió entrenar a puertas cerradas para aquietar las aguas.

En cambio, su homólogo de Inglaterra, Fabio Capello, hizo lo contrario.

El conflicto técnico-grupo se remonta a la conferencia de prensa de Capello tras el 0-0 contra Argelia.

Capello dio la impresión de abrir el paraguas por si sucedía un fiasco y criticó a los jugadores, explicando que el problema del atacante Wayne Rooney estaba "en su cabeza" o que el equipo tenía "miedo".


Esa acusación es "ofensiva", según Terry, quien insistió en que él hablaba "en nombre de los jugadores". "Yo no cometí errores", retrucó Capello, antes de la reunió de crisis.

Duro, pero nada al lado de Francia, que está en una situación deportiva crítica, al borde de la eliminación. Pero las alarmas han saltado fuera de los terrenos, con la expulsión de Nicolas Anelka después de que se publicara en la prensa que insultó gravemente a Raymond Domenech el jueves en el vestuario.

Por ello, la Federación Francesa (FFF) expulsó al jugador, pero sus compañeros protestaron la decisión yendo a la 'huelga' y negándose a entrenar el domingo, sumiendo al equipo en un caos.