Tal como se preveía, Joaquín de Rosas recibió el aval legislativo necesario para ser confirmado al frente de la Fiscalía de Estado. En votación secreta, el Senado le otorgó 32 bolillas blancas sobre 5 negras, una amplia diferencia que lo faculta como titular del organismo de control.
La sesión comenzó pasadas las 17 y, tal como lo prevé la Constitución provincial, el mecanismo de elección por bolillas fue a puertas cerradas. Salvo los legisladores y las autoridades de la Cámara Alta, nadie podía ingresar al recinto para indagar en el voto de los senadores.
El trámite fue rápido. Alrededor de media hora tardaron los senadores en otorgarle el apoyo. De Rosas cosechó 32 bolillas blancas y sólo 5 de color oscuro. Hubo una ausencia, con aviso: la demócrata Nelly Gray de Cerdán.
A la salida, la presidenta de la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales, Elizabeth Fernández de Merino, ponderó al flamante fiscal.
“Ha demostrado su idoneidad y su capacidad”, indicó la legisladora peronista. “no se improvisa de la noche a la mañana un fiscal de Estado”, arguyó.
Más allá del optimismo de Fernández de Merino, la arista Alejandra Naman manifestó su malestar en la designación.
“Tiene que poner a prueba lo que se ha venido haciendo y lo que todavía falta por hacer”, sostuvo, tajante.
Naman también criticó el actual sistema de elección de autoridades, que se define en sesión secreta. Y abogó por un sistema en el que se permita transparentar el voto de los senadores cuando les toca definir la suerte de los funcionarios públicos.
De esta manera y a los 69 años, De Rosas pasó sin susto la audiencia pública y la votación del Senado apenas fue una vía de acceso rápido a la titularidad del organismo de contralor. Y por una diferencia abultada, lo que marca que recibió el apoyo de las diversas bancadas y apenas una minoría sintió que no había respondido con suficiencia durante su interpelación pública.
Oficialmente, Joaquin de Rosas ya es Fiscal de Estado
El candidato de Celso Jaque cosechó 32 bolillas blancas contra 5 negras. La votación secreta fue en un mero trámite constitucional para oficializarlo en el cargo que ocupa desde hace meses. Alejandra Naman fue la única que hizo público su desacuerdo.