Una cárcel de 5 estrellas para Grondona

Por el acoso de los hinchas que quieren entradas y la polémica con los barras, el titular de la AFA sale poco y nada del lujoso hotel Michelangelo.

Al parecer, Julio Grondona no encuentra demasiados motivos para salir de su hotel. De los 16 días que lleva en Sudáfrica, el titular de AFA pasó la mayoría encerrado en el Michelangelo, el lujoso centro de operaciones que montó la FIFA en Johannesburgo, informa hoy el Diario Perfil.

Grondona siempre hace el mismo recorrido: del restaurante a la habitación que comparte con Nélida, su esposa, y al revés. El acoso de los hinchas que quieren conseguir entradas y la polémica por los barrabravas le hicieron perder el buen humor al presidente de la AFA, que no quiere ni hablar del tema.

“Mejor es hacer silencio”, le respondió Grondona al Diario Perfil ante el pedido de una entrevista en las puertas del FIFA Club del Michelangelo, adonde se ingresa sólo con la credencial correspondiente. “No estoy hablando con nadie”, le había dicho la semana pasada al enviado especial de 442, aunque luego había reconocido al pasar que le había quitado 400 entradas a los barras.

Grondona utiliza los amplios salones del hotel para recibir todos los días a los tres dirigentes argentinos que acompañan a la Selección en Pretoria, a veces alternativamente: Luis Segura –presidente de la delegación–, Noray Nakis y Juan Carlos Crespi.

Cerca de él pretenden desligar a la AFA de cualquier conexión con los distintos grupos de barras bravas que llegaron al Mundial. Incluso, uno de los dirigentes que toma café con Grondona se defendió con un tiro para el costado: “Acá el que arregló todo con los barras fue el embajador (N de R: se refiere a Carlos Sersale di Cerisano). El les facilitó el alojamiento y las entradas a los partidos”. Las buenas relaciones entre la AFA y el Gobierno nacional es lo único que impide que estas críticas sean públicas, dice PERFIL.

En sus escasas salidas, Grondona priorizó lo obvio: asistió al partido inaugural y a los dos de la Selección argentina. Apenas dos veces, además, visitó a Maradona y sus jugadores en el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria. El jueves, en el estadio, compartió el palco con Joseph Blatter, el uno de la FIFA, y Michel Platini, presidente de la UEFA.

Familia unita. El jueves, el clan familiar mudado a Sudáfrica se completó con la llegada de Julio, el hijo menor del vice de la FIFA. El presidente de Arsenal llegó con su propia familia, justo a tiempo para ver en el Soccer City el 4 a 1 a Corea del Sur. Humberto, el mayor, cumple funciones como asistente técnico de la FIFA en la sede de Durban; Liliana, la única hija, es la que vive más pendiente de Nélida, su mamá. Junto a ellos están seis de los siete nietos de Grondona, con la excepción de María Pía, la más chiquitita: Julia y Soledad (hijos de Humberto), Giuliana y Pablo (hijos de Liliana) y Lara y Lucía (hijos de Julio).

Quizás ellos sean quienes más estén disfrutando la estadía sudafricana. El abuelo, por ahora, elige la reclusión cinco estrellas.

Fuente: Diario Perfil.