Cómo ganó Corea; cómo se le puede ganar al próximo rival en el Mundial

El equipo asiático venció a Grecia 2 a 0 y ahora se medirá con Argentina. Puntos fuertes y puntos débiles de los dirigidos por Huh Jung Moo con la mira en el partido del próximo jueves.

Corea se presenta como un rival complicado. Foto: EFE
Corea se presenta como un rival complicado. Foto: EFE

PUERTO ELIZABETH.- En otros tiempos, quizá los entrenadores se preocupaban por mandar espías (ayudantes de campo o colaboradores externos) para que analicen en vivo a los futuros rivales. Sucede en cualquier torneo doméstico y también en los Mundiales, donde cada vez son más los detalles que terminan haciendo a la evaluación. Algunos hoy lo siguen prefiriendo. Sin embargo, con los avances de la tecnología, Diego Maradona podrá poner play en un DVD de la concentración de Pretoria y analizar lo sucedido ayer, en el muy buen triunfo de Corea del Sur sobre Grecia por 2 a 0. ¿Qué conclusiones pueden sacarse con la mira en el partido que deberán jugar el jueves 17 en Johannesburgo? Veamos: 

Siempre hay que partir de la base de que la Argentina es superior al resto de los integrantes del grupo, aunque esto debe confirmarlo sobre el campo de juego. A simple vista, daría la impresión de que el líder del Grupo B (por diferencia de goles) le debería oponer una mayor resistencia que la que presentó ayer Nigeria. Corea del Sur es un equipo molesto, ordenado, con jugadores muy veloces, que hace la diferencia por su constante presión y porque, además, distrae al rival al no jugar con referencias fijas en el ataque. 

Como hicieron en los partidos anteriores, los dirigidos por Huh Jung Moo salen al campo de juego con un esquema 4-4-1-1 que en los papeles no parece ofensivo, aunque luego sí entrega elementos para confirmarlo. Sucede que, como ayer, sale a jugar con un solo punta definido (Park Chu Young), pero luego es el propio delantero quien rota las posiciones con los volantes externos (Lee Cheng Yong y Yeom Ki Hun) y su mediapunta (el obediente Park Ji Sung).

Cualquiera de ellos puede aparecer como N° 9; cualquiera de ellos, por los costados. No sólo eso, sino que cuando avanzan lo hacen con mucha gente: Corea es capaz de llegar al área rival con cinco futbolistas, bien armado en ataque. A los cuatro jugadores mencionados siempre se les suma un volante central (preferentemente Kim Jung Woo) y uno de los laterales (más Cha Du Ri que Lee Young Pyo). 

Corea se mueve por elección en la zona 2, la del medio campo y, aunque proyecta a futbolistas por las bandas, suele terminar las jugadas de afuera hacia adentro, ingresando por el centro del área. Y está atenta para capitalizar los errores no forzados del rival. Para combinar ambas cuestiones se toma como referencia el gol del 2 a 0 de ayer. Park Ji Sung aprovechó un error de Vyntra (recibió un pase simple pero no pudo controlar la pelota), robó el balón y se fue hasta debajo del arco , donde definió con un zurdazo cruzado ante la salida del arquero Tzorvas.

Tuvo más llegadas así, como un mano a mano que Tzorvas le desvió a Park Chu Young (en el primer tiempo). Allí deberá estar muy atento Mascherano, para auxiliar a Demichelis y Samuel en caso de que agarren al equipo argentino mal parado y de contraataque. 

Corea del Sur duplicó en llegadas a Grecia y, de no haber sido por Tzorvas, hubiese ganado por una diferencia mayor. El remate de media distancia es un recurso muy utilizado, aunque la ansiedad hace que muchas veces pateen desde fuera del área cuando (en varios contraataques) quedan en superioridad numérica. Ayer sucedió en la segunda etapa con Park Chu Young, que se apuró en resolver en un avance 4 vs. 4. Ayer también hicieron un gol de pelota parada: de un tiro libre de Ki Sung Yueng llegó el toque de Lee Jung Soo entrando por el segundo palo (falló Charisteas). No tienen gente alta, pero se las ingenian para preocupar por la vía aérea. El arquero Jung Sung Ryong, que le ganó finalmente la pulseada al experimentado Lee Woon Jae, respondió bien dentro de lo poco que generó Grecia. Presionan, achican líneas y es probable que Park Chu Young le haga marca personal a Verón cuando la Argentina decida salir jugando desde Romero con la pelota al pie. 

El punto débil de Corea está en los centrales y en sus mediocampistas de marca: Kim Jung Woo hace muy bien el trabajo ofensivo, pero no tanto los relevos. No aparece como la primera alternativa para darles una mano en las coberturas a Cho Yong Hyung y a Lee Jung Soo. Y en ese triángulo inestable es donde los rivales pueden sacar provecho. Ni que hablar si Messi llega a jugar en esa posición, como una especie de enganche adelantado o nueve retrasado. 

En las pelotas paradas, Corea marca hombre a hombre y en los tiros libres, los laterales bajan todos. No dejan a nadie para el contraataque. Ceden muchos córners, por lo que sería una buena chance para que la Argentina profundice sus intentos de ayer frente a Nigeria con el balón detenido. Si la Argentina sigue con el promedio de pelotas ganadas de cabeza en el área rival, es otro buen punto. Con la pelota en movimiento, el conjunto asiático también da espacios entre los centrales, le jueguen el balón por abajo o por arriba; le duelen los balones enviados entre el arquero y los zagueros, los sufre. Grecia, con un poquito más de imaginación, lo pudo haber aprovechado. El seleccionado griego es, claramente, el más débil del Grupo B.

Pero, a partir de hoy, en la cabeza de Maradona, aparece un acertijo coreano. Ya tendrá tiempo de pensar en Grecia. 

Información provista por canchallena.com

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