La difícil misión de entrar al bunker argentino

A once días del debut de la Argentina ante Nigeria en el Mundial, el seleccionado se mueve en silencio. No fue fácil ingresar a la rueda de prensa que hoy dio Maradona.

La espera es larga para la prensa. Foto: Télam
La espera es larga para la prensa. Foto: Télam

Según informa Canchallena en su suplemento on line, fue verdaderamente complicado poder superar los controles de seguridad que rodean al equipo nacional.

Incluso indicaron que son varios los kilómetros de lona verde que separan al seleccionado del mundo exterior. Es la decisión que el cuerpo técnico que creyó más conveniente para encarar su estada en Pretoria, según dijo Diego Maradona hoy. "Necesitábamos estos días de intimidad", confesó el DT de la Argentina, que a su vez explicó que dada la demanda de información en un país tan futbolero como el nuestro se vio en la obligación de brindar una conferencia de prensa.

Aún, el plantel no está obligado a atender a los medios, según lo estipula la FIFA (a partir del 6 es reglamentario el contacto con la prensa). 

Entrar al centro de Alto Rendimiento de Pretoria, donde se hospeda el seleccionado, es toda una odisea: a once días del debut de la Argentina, son tantos los interesados en contactarse con una voz oficial, que todo tiende a una expectante masividad, y sin un plan para atender esa demanda, esa expectativa deviene en desorganización y caos. Tras largas horas de espera y conjeturas, se rompió hoy el silencio oficial con el anuncio hecho por el jefe de prensa del seleccionado, junto con Fernando Molina (vocero de Maradona), que daba a su vez otro anuncio: Diego había dado el visto bueno para tomar contacto con la prensa. 

Ante la atenta mirada de decenas de guardias de seguridad, casi 200 periodistas (acreditados por la FIFA y autorizados previamente por la AFA también) debieron juntarse en el portón del Centro de Alto Rendimiento, esperar una señal de un oficial de seguridad, e inmediatamente subirse a los autos particulares para iniciar una caravana que conduciría hasta el salón en el que finalmente habló Diego. Antes, un estricto control policial, con tratos poco amigables para con la prensa argentina: tras revisar los bolsos, llegaron a abrir cuadernos y revisar hoja por hoja. "What is this, what is this", gritó un policía al palpar en el chaleco de un camarógrafo un iphone, mientras intentaba sacar de su bolsillo el aparato para exhibírselo. Entre las lonas verdes que hacen clandestina las canchas del complejo, se formó una larga hilera para ingresar a la sala de prensa. Pocas horas antes, algunos barrabravas merodearon el portón de entrada.