Juicio contra Tarqui:  entre confusiones y pedidos de nulidad

Tuvo lugar la jornada del juicio al médico Oscar Tarqui, acusado de asesinar a su esposa, Lucila Lucero. La defensa pidió nulidad de declaraciones de las hijas del matrimonio.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

La defensa del médico acusado de matar a Lucila Lucero, pidió que no se incorporen a la causa las declaraciones que hicieron las hijas de la pareja al poco tiempo de que ocurriera el caso. El perito forense y una hermana de la víctima dieron su testimonio, siendo este último muy difuso respecto de la declaración original. La otra hermana escándalizó la sala y el pasillo de tribunales.

Tras una jornada inaugural donde el médico Oscar Tarqui, acusado de matar a su esposa, se declaró inocente, este jueves se desarrolló la segunda jornada del debate oral por la muerte de Lucila Lucero. Frente al tribunal desfilaron dos testigos, uno de los cuales prestó un testimonio confuso y la defensa presentó un pedido de nulidad de las declaraciones que hicieran las hijas del matrimonio al poco tiempo de morir la víctima.

Con la excusa de que Andrea Valentina Tarqui (28), de profesión abogada, no habría sido informada de que podía abstenerse a declarar cuando fue citada por la Justicia –ya que es familiar directo de la víctima-. Por eso el abogado de Tarqui, Oscar Dimas Agüero solicitó al tribunal presidido por José Valerio que no se incluyera la declaración de la hija del médico. El justificativo del letrado giró en este argumento: no se cumplieron las garantías constitucionales, ya que fue un mes antes de que el traumatólogo fuera imputado, y porque no estaba informada la defensa.

Sin embargo, en el momento de sentarse frente al tribunal, Valentina dijo que no había sido notificada respecto de que tenía el derecho de abstenerse, aunque reconoció su firma en el expediente donde consta que declaró el 15 de febrero de 2008. No sólo asombró esta estrategia de la defensa, sino que también que la testigo es abogada y parece extraño que, en caso de haber sucedido, no haya alertado la situación en su momento. Aún así, el fiscal de Cámara, Fernando Guzzo, manifestó su rechazo a la petición y aclaró que ya se había solicitado lo mismo en dos oportunidades, en las cuales la Justicia no hizo la concesión.

Guzzo justificó nuevamente el rechazo porque el pedido de nulidad no tiene lugar ya que las declaraciones fueron tomadas para conducir la investigación, no para imputar directamente a Tarqui, en caso de ser así, al “día siguiente se hubiera detenido”, expresó el fiscal. Asimismo, los testimonios no eran motivo de sospecha sustancial para formular la imputación, que un mes más tarde fue realizado por el entonces fiscal especial Luis Correa Llano cuando el médico ya se encontraba fuera de la provincia y en calidad de prófugo.

Antes de que pasara la hija letrada de Tarqui, el médico forense Jorge Mitchel había prestado declaración para dar detalles del examen médico externo que practicó a Lucero el día de su muerte y la necropsia realizada 20 días después cuando la solicitó el fiscal de la causa debido a denuncias anónimas que dejaban de lado una muerte natural (un infarto) para hablar de asesinato. Después de un extenso testimonio del perito, hubo un corte –para revisar el pedido de nulidad- hasta que declaró una hermana de la víctima, Leonilda Albina Lucero, quien reside en Buenos Aires y por cuestiones personales no podía quedarse hasta el lunes, día en que se retomará el debate.

“La causa de la muerte no era compatible con el certificado de defunción”

Así lo manifestó el doctor Mitchel, quien tuvo dos intervenciones con el cadáver de Lucila Lucero: el día de la muerte, el 12 de enero, cuando realizó un examen externo por mandato del fiscal, pues el cardiólogo personal de Lucila Lucero había firmado el certificado de defunción indicando que el deceso había sido por un paro cardíaco, y cuando se practicó la necropsia donde se constató que la víctima murió por un traumatismo de cráneo seguido por una insuficiencia respiratoria. Este segundo examen se hizo el 8 de febrero y el cuerpo tuvo que ser exhumado, por lo que tenía ya signos evidentes de putrefacción.

No obstante, la necropsia fue suficiente para determinar que Lucero había sufrido una muerte violenta ya que el cráneo no tenía su integridad normal. Si bien la muerte podría haber sido producto de un golpe, el médico señaló que no se puede detallar científicamente si la lesión fue accidental o provocada. El hematoma en el párpado del ojo izquierdo si fue causada por un elemento contundente, lo que también podría haber sido compatible con una caída –pues se argumentaba que Lucila sufre el paro y cae de la escalera- o una golpiza.

El perito fue insistente: “Habrían muchos ‘podría’ para explicar la fractura del cráneo”, pero fue contundente al responder que la causa de la muerte no era compatible con el certificado de defunción, el cual fue extendido por el cardiólogo, Juan Carlos Jury, quien no vio el cadáver y se limitó a firmarlo porque “confió” en lo que le dijo Tarqui y porque Lucero sufría de una afección cardíaca. Mitchel aclaró que el tiempo de demora entre que llegó el cadáver (8.30) y se practicó el examen (17.30) es el habitual para practicar un completo análisis en la morgue.

Al ser cuestionado por el fiscal si un médico podría firmar un certificado de defunción sin ver el cadáver, el forense apeló a su anecdotario y dijo: “Hay que analizar el contexto”. Ante otra pregunta hipotética, ya que con el papel en mano sólo se realizó un estudio superficial al cuerpo de Lucero, Mitchel contestó: “Si la necropsia se hubiera realizado el primer día, en caso de que hubiera existido, se podría haber detectado el infarto”.

El cruce entre las hermanas de la víctima y el clima de confusión

Las explicaciones médicas contrastaban con la delgada línea de precisión que necesitan los abogados para avanzar en sus argumentos y el uso de verbos potenciales era una constante para responder cada pregunta. La confusión aumentó con el testimonio de Albina Lucero, el cual cerró la jornada y que dio lugar a un escándalo en los pasillos de la Segunda Cámara del Crimen con la otra hermana de la víctima, Elba Lucero, quien –además- no respetó la orden del juez y habló en plena sala para culpar a Tarqui.

Antes de que se conociera la muerte de Lucila, Albina habría sido una de las últimas personas en hablar con ella. Ambas hermanas se comunicaban periódicamente por teléfono y tenían largas conversaciones para compensar la distancia. La última conversación comenzó a la 1 del 12 de enero y terminó a las 2.30 abruptamente porque, supuestamente, el teléfono se habría roto. La mujer no pudo dejar en claro si su hermana se sentía descompuesta o no, ya que vacilaba en su testimonio y –por momentos- se alejaba de la declaración que estaba registrada en la fiscalía. Ante la intervención de Guzzo, la testigo se limitaba a recordar, a asentir con la cabeza y decir un sí.

Sin embargo, en un momento rompió en llanto porque, pese a que declaró en el tribunal que no había visto nada raro excepto el moretón en el ojo de su hermana, cuando el fiscal leyó el expediente: “Vi a mi hermana –en el velorio- y grité ‘la asesinaron, esto no es un infarto’. Llamé a mis otros hermanos y les dije hablen ahora o callen para siempre”. Ante el recuerdo, hubo una interrupción, la mujer tomó un vaso de agua y siguió contando cómo es que llegó hasta la comisaría, relató que también estaba un tanto distorsionado con la primera declaración: primero dijo que había ido con sus hermanos y luego –tras la lectura del fiscal-, afirmó que había estado acompañada de Valentina, su sobrina.

El testimonio de Albina había sido: “Quería ir con Nadia, pero el padre –por Tarqui- los juntó y decidió que fuera Valentina”. Ante estas palabras, la testigo dijo que había sido así y aclaró que no tuvo sospechas sobre el marido de su hermana, pero que sí pensaba que algo extraño había ocurrido. Sin embargo, sorprendió la cantidad de veces que repitió que cuando mantuvo la conversación con Lucila, la víctima se encontraba sola.

La testigo también aclaró que no hablaban de los problemas de pareja que había entre ellos y no detalló en profundidad por qué la relación con los sobrinos se cortó después de la muerte de su hermana y aunque trató de restarle importancia a este asunto, el expediente saltó en contra de la memoria: Albina había dicho que volvió a la comisaría a hacer la denuncia con los otros sobrinos porque “estaba indignada por la pasividad que tenía Valentina como hija”.

Apenas se terminó su testimonio, se dio por concluida la jornada que se retomará el lunes. A la salida, hubo un escándalo entre las hermanas de la víctima: Elba recriminó a Albina por qué mintió y si le pagaron para hacerlo, también le reprochó por qué no dio más detalles. La mujer acongojada y desesperada –ya había tenido un altercado dentro de la sala- dijo a la prensa: “Yo desnudé a mi hermana y le vi las marcas. No sé por qué la hija (por Nadia) se retiró de la querella y cómo Valentina, que es abogada, pide la anulación de su declaración”, señalaba a gritos y también se dio tiempo de señalar a una mujer que estuvo presente durante todo el debate: “Ella era amiga de mi hermana y ahora es la amante de él (en referencia a Tarqui)”.

Por cuestiones de quien preside el tribunal, el debate se retomará el lunes. Valerio también aceptó el pedido de careo entre Tarqui y Jury, el cardiólogo que firmó el certificado de defunción. Asimismo, se aceptó la incorporación de declaraciones que se realizaron durante la instrucción sin que se aporte el testimonio oral para acelerar el juicio y poder arribar en corto plazo a los alegatos y la sentencia.