Con la única certeza de que es una de las elecciones más reñidas en varias décadas, los británicos acudían a las urnas desde temprano para elegir al próximo primer ministro y renovar la Cámara de los Comunes en medio de una de las peores crisis económicas y con una desconfianza hacia los partidos políticos por una serie de escándalos de corrupción.
Más que un nombre, los ciudadanos de Gran Bretaña eligen la forma en cómo la economía británica podrá recuperarse de la recesión y el método con el que el próximo gobierno reducirá un enorme déficit presupuestario para desacelerar el incremento progresivo en la deuda del país.
Entre los principales candidatos en la carrera hacia Downing Street aparecen el conservador David Cameron, seguido por el actual primer ministro laborista Gordon Brown y y el ascendente liberal demócrata Nick Clegg, quien en la previa aparecía fuera de combate pero llegó a convertirse en un importante dolor de cabeza para sus rivales.
La ecuación se ha vuelto más compleja por un aumento en el apoyo a los liberales demócratas de centro, energizados por un sólido desempeño en los debates televisivos de su líder Clegg, quién comparte con Cameron una relativa juventud y afabilidad.
El resultado más posible sería un Parlamento en el que ninguno de los partidos tenga una mayoría clara, un resultado que el Reino Unido no ve desde 1974.
Ultimos sondeos. La última encuesta, publicada por el London Evening Standard, colocaba anoche a los conservadores en la delantera en términos de porcentaje (36%), con los laboristas recuperados en segunda posición (31%) y los liberales demócratas en su tradicional lugar de terceros, aunque con cinco puntos más que en la elección de 2005 (27%).
Pero cuando esas cifras se traducen en número de bancadas, el peculiar sistema electoral británico confiere a conservadores y a laboristas exactamente 271 asientos a cada uno; se marca así un espectacular empate.
La encuesta realizada por la firma YouGov para el tabloide The Sun (parte del grupo de medios de Rupert Murdoch, que apoya a los tories ) trajo noticias aún peores para el líder conservador, David Cameron.
Su partido también figura en la delantera (35%), seguido por los laboristas (30%) y los liberales demócratas (24%). Pero estas proporciones darían al oficialismo 288 asientos en el Parlamento; a los tories , 261, y al partido de Nick Clegg, 72.
Sólo el matutino The Times otorgó a Cameron la mayoría en Westminster (sondeo de la firma Populus), pero con 16 escaños menos de los 326 que necesita para poder formar gobierno.
Especulaciones. El Partido Laborista del primer ministro Gordon Brown mostró cierta mejoría en las últimas encuestas y las particularidades del sistema parlamentario británico podrían llevar a que termine tercero en términos de repartición de votos y continúe siendo el mayor bloque en el Parlamento.
Tal escenario dejaría a los liberales demócratas controlando el balance del poder, con lo que podrán tratar de presionar en busca de una reforma electoral hacia un sistema más proporcional. En ese sentido, Clegg aseguró que le sería difícil llegar a un acuerdo con Brown si los laboristas finalizan en tercer lugar, pero que no ha descartado trabajar con un líder laborista distinto, o con los conservadores.
Los liberales demócratas comparten la preocupación de los laboristas de que los recortes de gastos no deberían ser impuestos hasta que se haya establecido la recuperación económica y los laboristas están más abiertos a una reforma electoral que los conservadores.
Los británicos acuden hoy a las urnas
Son los comicios más reñidos en décadas; eligen primer ministro y renuevan la Cámara de los Comunes en medio de una de las peores crisis económicas.