Mientras el bloque de diputados oficialistas amenaza con no brindar quórum si el miércoles se mezcla el tratamiento de este proyecto con la reforma del impuesto al cheque, en Mendoza surgen historias de amor que quieren salir de la prohibición. Por otro lado, especialistas ofrecen su postura: el Inadi busca parar la discriminación y la ex jueza Kemelmajer explica cómo buscar igualdad.
La aceptación del matrimonio gay es más que la espera de una resolución del Congreso Nacional: es un largo camino que incluye –en caso de aprobarse- cómo será la respuesta social ante la unión de dos contrayentes del mismo sexo, quienes el día de mañana pueden adoptar a un hijo y encargarse de su educación. También es un largo camino que plantea la necesidad de llenar vacíos legales y expresar en términos jurídicos qué se considera -por ejemplo con este asunto- "igualdad".
Mientras que el diputado Agustín Rossi salió este domingo a confirmar que el bloque oficialista no brindará quórum el próximo miércoles para tratar el proyecto de matrimonio gay, si la oposición insiste en incluir en la sesión la reforma del impuesto al cheque, acá en Mendoza –como en el resto del país- hay parejas que esperan tener una libreta de unión civil con sus nombres y festejar… como lo haría un hombre y mujer al salir del Registro Civil.
En tanto, desde Buenos Aires, Rossi remarcó que "si mezclan los temas no vamos a dar quórum, nuestra estrategia va a ser la misma", pues la semana pasada fue un "gran error" –tal como expresó el diputado- poner "dos temas con lógicas tan disímiles en una misma sesión
Al tiempo desmintió que el oficialismo ofreció favores económicos al bloque de Nuevo Encuentro para que no bajara al recinto: "Lo desmiento absolutamente. Si hay un bloque que trabajó a favor de la modificación de la ley de matrimonio es el de Sabbatella", remarcó Rossi.
Volviendo a Mendoza, dos especialistas desde diferentes ámbitos ofrecieron su visión a MDZ: Karina Ferraris, delegada del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y quien fuera integrante de la Suprema Corte de Mendoza y dejara su cargo el viernes pasado, la abogada Aída Kemelmajer de Carlucci.
Desde los testimonios de quienes sufren esta espera y de los aspectos legales que necesita el tratamiento del matrimonio gay, ofrecemos las frases más relevantes de las especialistas consultadas.
“Oficialmente no hay una lista de espera para contraer matrimonio en Mendoza por una cuestión de guardar identidad hasta la resolución de la Ley, sin embargo están buscando un asesoramiento en cuanto a las instancias de amparo y demás”, señaló Ferraris, quien detalló que existen, al menos, doce parejas que están esperando la resolución del Congreso para legalizar su vínculo, después de años de convivencia.
Aunque la ley actual de matrimonio establece que tiene que ser una unión que requiera la participación de un hombre y una mujer, el Inadi propone que “pueda contraer matrimonio una pareja de dos hombres o dos mujeres que se aman y además, que todas las parejas interesadas puedan casarse sin necesidad de judicializar su pedido”, tal como expresó su delegada en Mendoza.
En este sentido, la ex jueza Kemelmajer de Carlucci se manifestó sorprendida ante la salida de los homosexuales al querer casarse, cuando el matrimonio entre los heterosexuales es una institución fuera de tiempo. Sin embargo, ella cita al presidente norteamericano Franklin Roosevelt y dice: “Algo hay que hacer” y continuó en la entrevista que concedió a MDZ un día antes de su retiro de la Corte: “Con los riesgos que suponen las simplificaciones, tenemos dos grandes sistemas. Hacemos como los franceses que han hecho los “pactos de solidaridad” que significa que declaramos la voluntad de estar unidos ante un oficial de justicia y los efecto son muy parecidos a un matrimonio, pero no decimos que eso sea un matrimonio para no generar un gran shock en la población estas son políticas de ‘paso pequeño’ para que la sociedad se vaya acostumbrando a estos cambios. O podemos hacer lo que hicieron los españoles que vinieron muchos años después de los franceses pero directamente es un matrimonio y donde dice ‘hombre-mujer’ dice ‘contrayentes’. Así la sociedad comienza a aceptar el matrimonio de homosexuales.
El tratamiento de la ley supone un camino hacia el respeto de la diversidad sexual, bandera que el Inadi viene levantando hace años, pues –como plantea Ferraris- “tenemos que ‘descontruir’ esta lógica de que lo normal en la sexualidad es la heterosexualidad. Esta normativa implica un montón de pautas discriminatorias hacia las personas que construyen su identidad sexual de otra manera. Ya en 1990 la Organización Mundial de la Salud retiró el concepto de homosexualismo de la lista de enfermedades. Sin embargo, hoy se sigue asociando esto cuando la identidad sexual es una construcción por eso personas que nacen en cuerpos biológicos de varones construye su identidad de género femenino y esto no es una desviación”, enfatiza la institución que lucha contra la discriminación en el país.
No obstante, la aprobación de la unión civil entre homosexuales dejaría abierta otra cuestión: la adopción de hijos. En este aspecto, es donde Kemelmajer cree que está la mayor resistencia social: “Lo que la gente sigue resistiendo la adopción de los hijos por parte de los homosexuales. Y para eso también tenemos dos perspectivas. Una que es estrictamente psicológica por ejemplo una personalidad como Eva Giberti dice que los casos de adopción que ha tratado por parte de personas homosexuales no tienen diferencia con respecto a personas heterosexuales, o sea la adopción tiene sus inconvenientes pero son los mismos que se encuentran con parejas heterosexuales u homosexuales. Eso dice Eva Giberti y yo le creo porque es una de las que más conoce de estos temas”.
Pero en la otra perspectiva se encuentra, “los complejos y los prejuicios que tiene la sociedad. El chico que es criado con la misma naturalidad en un hogar de homosexuales, en la escuela puede sufrir mucho. Sobre todo la burla de sus compañeros porque a ese chico –que entiende su realidad- le he difícil explicarla a sus compañeros”, detalla la ex magistrada y sin arriesgar respuesta, Kemelmajer: “¿Cómo se soluciona esto? ¿Se niega la adopción a los homosexuales? ¿O se intenta educar a la sociedad? Yo me inclino por esta última”.
La educación a la sociedad debería comenzar por muchos puntos antes que aceptar una ley que podría aprobarse en pocos días y chocaría contra la estructura de varias cabezas. La educación debería comenzar con una mirada abierta del asunto evitando lenguaje discriminatorio, ya sea una charla entre amigos, en un aula de escuela o en el recinto del Congreso. Para dar información sobre el proyecto de ley –después cada uno sabrá qué postura tomar-, el Inadi tendrá un stand en Peatonal y San Martín, a partir de las 10 el próximo martes, en adhesión al “Matrimonio para todos y todas”.