Basquet: Una final que transita por un perfil táctico

Con juego muy cerrado y un final de partido punto a punto y ya sin margen para anticipar ganador hasta el último segundo, terminó de confirmar lo que parece instalarse como tendencia para esta final de Liga Nacional de básquet, que comenzó con dos difíciles victorias de Peñarol sobre un Atenas que dio señales de mejoría y ahora espera en Córdoba para hacer valer su condición de local e igualar la serie.

Foto: canchallena
Foto: canchallena

La definición de anteanoche, con juego muy cerrado y un final de partido punto a punto y ya sin margen para anticipar ganador hasta el último segundo, terminó de confirmar lo que parece instalarse como tendencia para esta final de Liga Nacional de básquet, que comenzó con dos difíciles victorias de Peñarol sobre un Atenas que dio señales de mejoría y ahora espera en Córdoba para hacer valer su condición de local e igualar la serie. 

Tanto Sergio Hernández, entrenador del equipo marplatense, como su par Oscar Sánchez, coincidieron en que el tipo de juego que se vio en estos dos primeros cruces será casi una constante para los partidos que vienen. "Seguirá todo muy táctico", dijeron sobre las próximas citas, del martes y jueves próximos, cuando se vuelvan a ver las caras en el estadio Orfeo. "Tengo la misma expectativa de ganar cuando estoy 2 a 0, 1 a 1 o 0 a 2", afirmó, confiado, el técnico del equipo cordobés. 

Porque aquel 82 a 69 con el que finalizó aquel primer encuentro del miércoles no alcanzó a reflejar la paridad que hubo durante casi todo el partido, más allá de algún momento en el que Peñarol alcanzó a tomar una luz a partir de la excelente noche de Marcos Mata y el despliegue de Facundo Campazzo. 

Otra vez ante unos 7000 hinchas locales, los cordobeses llegaron a la revancha con ajustes y mayor efectividad. El ingreso de Juan Pablo Cantero en la base marcó una de las diferencias, no sólo porque marcó ritmo de juego, sino porque fue el goleador de su equipo, con 20 puntos. Lo mismo que el desempeño de Lo Grippo, muy por encima de su magra participación en el arranque de la serie. 

Y aún cuando Martín Leiva se había instalado como figura en Peñarol, otra vez fue Mata el hombre de la noche, con un triple y un doble que sobre el final dieron vuelta el resultado que les era adverso, así como Kile Lamonte, perdido en buena parte del juego, pero letal en el cierre, con un doble y falta que puso el 64 a 60 final. 

Dolido por la derrota pero satisfecho por el mejor rendimiento en el segundo partido, Sánchez siente que la localía jugará a favor de los suyos. En especial por los arbitrajes, como el de anteanoche, que criticó y mucho dentro de la cancha pero evitó resaltar al cabo del partido.