La decisión del Gobierno de frenar las importaciones de alimentos que se fabriquen en la Argentina sigue causando preocupación entre los socios comerciales del país. Ante una medida que por ahora sólo fue comunicada informalmente a los importadores, el gobierno brasileño ya habló abiertamente de la posibilidad de aplicar represalias si esas restricciones son efectivamente puestas en práctica. Mientras, en Buenos Aires, embajadores europeos se reunieron con diputados argentinos para transmitirles su preocupación.
Consultado sobre si el gobierno de Lula da Silva analizará la aplicación de represalias si las trabas terminan de aplicarse, el ministro de Industria y Comercio de Brasil respondió afirmativamente, aunque matizó que "el embajador en Buenos Aires (Enio Cordeiro) está teniendo varias reuniones para evitar (que la medida) se ponga en práctica".
En Brasil, la poderosa Federación Industrial de San Pablo (FIESP) ya hizo escuchar sus quejas y le pidió al gobierno de Lula que tome represalias.
Ayer la Unión Europea (UE) ya había calificado de "inexplicables" las restricciones que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les anunció informalmente a supermercados e importadores y que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner confirmó, aunque sin dar detalles, ante dirigentes sindicales, según afirmaron éstos mismos tras reunirse con la mandataria.
En la misma línea, distintos embajadores de países de la UE se reunieron hoy con legisladores de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, presidida por el peronista disidente Alfredo Atanasoff. Según Atanasoff, los legisladores, incluido el oficialista Ruperto Godoy, manifestaron unánimemente su repudio a un eventual "cierre de la frontera".
La reunión de los embajadores con los diputados fue a puertas cerradas. Pero trascendió que hubo un enérgico planteo de parte del portugués Joaquim Ferreira y, por el contrario, una expresión mucho más optimista del español Rafael Estrella, que dijo preferir confiar en las palabras de la ministra de la Producción, Débora Giorgi, quien aseguró que la Argentina no violará ninguna norma de la OMC.
Mientras tanto, el tema ya comenzó a discutirse también en Paraguay. Gustavo Volpe, presidente de la Unión Industrial Paraguay, sostuvo que la medida muestra una vez más que los países grandes del Mercosur, Argentina y Brasil, "hacen lo que quieren". Eduardo Felippo, vicepresidente del gremio, añadió que aunque los dos países ya adoptaron medidas restrictivas en el pasado, "nunca" lo habían hecho "en forma tan alevosa". "La medida –criticó Felippo- es traída de los pelos".
Brasil: represalias por las trabas a las importaciones
La decisión del Gobierno de frenar las importaciones de alimentos que se fabriquen en la Argentina sigue causando preocupación entre los socios comerciales del país. Ante una medida que por ahora sólo fue comunicada informalmente a los importadores, el gobierno brasileño ya habló abiertamente de la posibilidad de aplicar represalias si esas restricciones son puestas en práctica.