Tarqui absuelto por el beneficio de la duda

El fiscal sostuvo que no hay motivos para sostener la acusación al médico, acusado por el homicidio de su esposa Lucila Lucero. El tribunal lo absolvió y ordenó su libertad.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

El médico Oscar Daniel Tarqui quedó absuelto ayer por el tribunal de la Segunda Cámara de Crimen. El traumatólogo estaba acusado de matar a su esposa, Lucila Lucero, quien murió el 12 de enero de 2008 en su casa del Barrio Fuchs en Godoy Cruz. El fiscal Fernando Guzzo sostuvo en su alegato que no hay pruebas directas para mantener la imputación sobre el traumatólogo. Por su lado, el abogado defensor cuestionó el accionar del entonces fiscal Luis Correa Llano y lo trató de “mentiroso”.

“No puedo juzgar a Tarqui por cómo fue como marido”, sostuvo Guzzo durante su alegato, quien también fue contundente en decir: “No puedo afirmar su autoría sobre la muerte de Lucero”. Con una larga explicación, donde aclaró que se “carece de certezas” y apelando a una imagen de la Psicología de la Gestalt –con una explicación que será detallada más adelante-, el fiscal concluyó: “No encuentro condiciones de mantener la acusación sobre Tarqui”.

El médico estaba acusado de homicidio preterintencional agravado por el vínculo, delito del que hoy fue “absuelto lisa y llanamente” por el tribunal presidido por José Valerio e integrado por Carlos Díaz y Pedro Funes. Fueron cinco jornadas de debate, en la que sólo dos testigos podrían haber complicado la situación del imputado: la ex nuera y el médico que firmó el certificado de defunción, Juan Carlos Juri. Sin embargo, Guzzo no encontró pruebas directas contra el traumatólogo y la cronología de los hechos coincide con los testimonios y con documentos incorporados en la causa.

Así como el fiscal no dudó del testimonio de Tarqui, quien volvió a negar en el debate que haya matado a su esposa, tampoco cuestionó la “sinceridad de la señora Cecilia Montañez”, mujer que confesó públicamente ser la amante del traumatólogo y que aseguró que, en la madrugada en que murió Lucero, ella estuvo con él en un bar y luego en un hotel alojamiento. Esta fue la coartada que mantuvo la defensa, a cargo de Oscar Dimas Agüero y Héctor Barros, y la que condujo a la libertad del acusado. Asimismo, se sostuvo la coincidencia en la opinión de los distintos expertos sobre la fractura de cráneo y la insuficiencia respiratoria como las causales de la muerte, aunque no se podrá saber qué fue primero.

Justamente, en este punto quedarán dudas ya que al no hacerse la necropsia inmediata, no se pudo determinar certeramente qué ocurrió. Una “muerte natural” fue lo que se volvió a considerar tal como se había hecho en la madrugada del 12 de enero. Sin embargo, las denuncias anónimas y un certificado de defunción firmado por un médico que no vio el cadáver sumado a la desaparición del esposo de Lucero, llevaron a la causa a formular una imputación contra Tarqui y luego ser elevada a juicio. En este punto también el fiscal se refirió ya que se cuestionó la falta de objetividad del Ministerio Público.

“La causa viene elevada a juicio, pero no puede desconocerse que no hay ninguna prueba directa. ¿Se puede condenar con indicios? Sí, siempre que sean varios y contundentes”, alegó Guzzo y recordó que también es deber del Ministerio Público procura actuar en modo objetivo sin perjudicar o beneficial al acusado, ya que la defensa de la víctima también “tiene un interés social”. Cabe recordar que en la parte acusadora, no hubo abogado querellante porque la hija del médico, Nadia Tarqui, se retiró como querellante en el caso.

Al finalizar su exposición, Guzzo mostró la figura de la mujer joven/anciana (imagen derecha), en la cual dependiendo de la percepción se puede observar o una o la otra. La percepción es la representación de algo que existe sólo en la mente, por lo que –comparando con el caso Tarqui- una mujer podría llamarse “Inocencia” y la otra, “Culpabilidad”. No obstante, lo único que se ve es una mujer que, en definitiva, es una idea. Con la explicación gráfica, el fiscal se inclinó por sostener la absolución por la duda.

¿Un problema durante la instrucción?

Si bien el fiscal hizo hincapié en que no es un dato menor que el Cuerpo Médico Forense no haya deslizado dudas ante un certificado que tenía la causa de muerte detallado con signo de interrogación, también hizo notar que el cardiólogo Juri (el médico que firmó el documento) advirtió la anomalía pero no hizo nada cuando ya sabía que el caso Lucero había tomado instancia judicial. “Se sintió traicionado en su buena fe”, pero no cambió el certificado después de ver el cuerpo con el hematoma y sospechar que no había sido el deceso producido por una arritmia.

Aunque el médico recibió 35 llamadas después de que su hijo Álvaro encontrara el cuerpo sin vida de su madre, el acusado nunca dijo que su teléfono no funcionaba, sino que “no andaba bien”, por lo que sostuvo que  recién se enteró cuando arribó al domicilio y se topó con la escena trágica. Como el inconveniente en el celular fue comprobado y porque la cronología de los hechos fueron coincidentes con testimoniales y documentos, no se puede descartar que Lucero murió a raíz de una caída que podría haber sido producto de un infarto y que el golpe provocó fractura de cráneo. O bien, Lucila pudo haberse caído y luego sufrir la insuficiencia respiratoria.

A su vez, entre las llamadas registradas hay una realizada por la hermana de la víctima, quien mencionó que la comunicación se cortó abruptamente luego de que Lucero refiriera a que no se sentía bien. Si bien quedará el interrogante por qué no se realizó la autopsia inmediata para despejar las sospechas, en este punto combinan muchos factores: el apuro de Tarqui por conseguir un certificado, el cual al ser presentado en el Cuerpo Médico Forense evitó la autopsia, y por qué si los médicos del servicio de emergencia supusieron una fractura de cráneo sólo se cerró la causa con un examen externo y no con una necropsia.

Pese a estos interrogantes que ya no serán respondidos, el defensor Dimas Agüero aprovechó el turno de alegar para descargar su enojo contra el entonces fiscal que instruyó la causa: el ahora juez de Cámara de Apelaciones, Luis Correa Llano. El abogado criticó la investigación del magistrado y lo tildó de “miserable, infame y mentiroso”.

Dimas Agüero acusó a Correa Llano de querer “pasar al estrellato” porque no fue imparcial y elevó una causa en un juicio donde no hubo incorporación de nuevos elementos. Asimismo, “durante el debate no se dijo nada distinto de lo que se tuvo desde el principio de la causa”. Para rematar, el abogado agradeció y se sintió conforme ante la objetividad y corrección de Guzzo como integrante del Ministerio Público, cuya objetividad fue cuestionada por el letrado con el accionar del ex fiscal especial.