La tarde-nochecomenzó complicada para Boca en Santa Fe. El técnico saliente, Abel Alves, borró en el vestuario al arquero Javier García y a Pablo Mouche, que iban a ser titulares ante Colón. Incluso trascendió que el arquero -amigo de Riquelme, suspendido- insultó al entrenador por la decisión. Entonces, el director técnico puso a Josué Ayala bajo los tres palos y jugó con un solo delantero en Martín Palermo, que buscaba su récord (necesitaba un gol para superar a Roberto Cherro y convertirse en l máximo goleador histórico del club con 219 gritos).
A pesar de la mochila cargada con toneladas de rumores, peleas y crisis, Boca salió al Cementerio de los Elefantes con decisión. A los 11, Insúa desbordó por derecha y Pozo le ahogó el gol a Palermo. La visita dominaba, pero el equipo del Turco Mohamed esperaba agazapado por una contra. Un arma que maneja muy bien el Sabalero. A los 15, Palermo bajó mal una pelota en el área y salió el contraataque. Lucas Acosta rompió con la última línea de Boca (desordenada y mal parada), quedo cara a cara con Ayala y tocó a la derecha para la entrada de Fuertes. El Bichi tocó de derecha e instaló el 1-0.
Después, Boca salió con actitud en busca del empate. Primero Insúa tuvo el gol con un zurdazo que tapó Pozo, abajo, en el primer palo. Después Palermo le pifió a la pelota tras un centro desde la izquierda de Chávez. Y más tarde, otra vez el Pocho desvió su remate por encima del travesaño.
Boca tenía la pelota, generaba situaciones de gol, era incisivo; pero le faltaba la puntada final para llegar al empate. Entonces, Colón, apeló otra vez a su carta ganadora. Una nueva contra, a los 34, culminó con un pase perfecto de Fuertes para el ingreso de Bertoglio por el centro y el toque de derecha del volante se metió contra el palo izquierdo de Ayala. El partido estaba 2-0 y parecía que se venía un nuevo golpe de nocaut para Boca.
A los 6 del complemento, la goleada ya estaba consumada. Moreno y Fabianesi (quien había ingresado por Ricky Gómez, con una molestia) recuperó una pelota en tres cuartos de cancha propia. Despegó a pura velocidad con el balón pegado al pie. Muñoz salió apurado y quedó en el camino ante la gambeta del ex Vélez y Central que tocó a la izquierda para dejar mano a mano a Bertoglio. Ayala fue jugado, Bertoglio tocó de derecha, cruzado y Morel Rodríguez terminó asegurando el gol, cuando tenía buenas chances para despejar. El equipo del Turco estaba 3-0 y el del Chueco perdido y desesperado.
Se nota que Abel Alves está padeciendo el sueño de dirigir a Boca. El técnico volvió a mostrar todas sus limitaciones y apeló a jugadores que había borrado para tratar de revertir una historia que ya estaba sellada. Puso a Mouche, a pesar de que el delantero le reprochó la decisión de dejarlo en el banco. Después soltó al pibe Colazo en lugar de un Méndez lesionado. Y como para terminar de desatar su locura puso a Guillermo Marino en lugar de Insúa, un jugador que no había visto acción en todo el ciclo Alves. Boca no sólo es un barco sin rumbo, sino que está averiado, casi lleno de agua y con el capitán esperando lo que ya es inminente: el fondo del mar.
El segundo tiempo terminó de desnudar la fragilidad de un equipo que está partido al medio. Sin una idea de juego, sin conducción, lleno de individualidades en un sálvese quien pueda aterrador. Y Colón no metió el cuarto un poco porque no estuvo fino y otro poco porque se apiadó de un rival agonizando. El escándalo llegó sobre el final. Breyner Bonilla le tiró una patada criminal a Bertoglio. El morocho voló con los dos pies para adelante y conectó sobre la tibia del volante de Colón que no sufrió una fractura por casualidad. Patricio Loustau no dudó en sacar la roja para el colombiano y minutos después terminar con el sufrimiento de un Boca desesperado.
Colón y una goleada a este Boca sin rumbo
Fue 3-0 en Santa Fe con tantos de Fuertes y Bertoglio (2). Sobre el final fue expulsado Bonilla por una tremenda infracción. Alves, que cambió hasta el arquero para este partido, no halla respuestas en un equipo que sumó su tercera caída al hilo. Boca no sólo es un barco sin rumbo, y con el capitán esperando lo que ya es inminente: el fondo del mar.