Obra de Miguel Gandolfo
Sin título. 40x18x72. MDF ensamblado y pintado. 2010
La exposición se presentó en la Caja de la Salud desde el 4 de marzo al 5 de abril.
En un profundo análisis, el reconocido pintor argentino Luis Felipe Noé, desentraña el significado que subyace en cada obra y describe el perfil innovador que caracteriza a sus ejecutores.
“Si a mí me preguntan cuál creo que es la principal revolución en el campo estético que trajo la modernidad, diré que no es una sola sino dos:
1. La asunción de la abstracción como lógica interna de las artes visuales, separándose así del destino figurativo como única opción y de la literatura como modelo, y asumiendo el ejemplo de la música en tanto arte abstracto que solo construye su lenguaje basándose en la lógica interna del sonido, o sea, connotando y no denotando.
2. La aparición en la pintura cubista del collage, significó agregar a los elementos esenciales con los que hasta entonces se construía una imagen pictórica – línea, color y espacio de referencia- otras imágenes ya elaboradas. El segundo paso fue la aparición del ready made de Duchamp: la autonomía de la mirada sobre las cosas. Y esta revalorización y reconsideración del objetivo comenzó a convivir con lo abstracto.
Así estaban dadas las condiciones para la asunción poética surrealista en la cual- más allá de sus versiones pictóricamente academicistas- se impone la autonomía de la lógica de los lenguajes artísticos como el motor principal de la creación.
He dicho esto porque voy a hablar de dos artistas mendocinos: el escultor Miguel Gandolfo y la teórica y conceptual Laura Valdivieso, quienes además constituyen una pareja en la vida real. Ellos, como todos sus colegas artistas, han heredado estas revoluciones, que, en tanto tales, una vez instituidas en la conciencia general, se convierten en supuestos básicos de la creación.
Miguel, esencialmente carpintero, construye con la lógica de la poética musical abstracta. Totémicamente se instalan en el espacio convivente, por ejemplo un marco de cuadros que se enloquece y va proyectándose por los aires mas allá de la pared que tiene de referencia o cajones (emparentados a roperos) que no tienen en sus divisiones internas mas lógica que la poesía musical que puede existir en la carpintería. Lo objetual y lo poético se casan en su obra.
Por su parte Laura, mujer inteligente y perceptiva tanto al escribir como al concretar su obra visual, se propone reconsiderar espacialmente lo ornamental, dándole jerarquía de lógica abstracta que se instala en nuestra vida cotidiana y al mismo tiempo construyendo sus obras con clavos, o sea bordeando con clavos. El bordado de la abuela deviene potencialmente mural utilizando lo esencial de todo montaje. Lo objetual y lo poético también se casan en su obra pero en ella a través del pensamiento analítico capaz de revertir medidas, lugares y procedimientos.
Tengo el placer de que estos muy queridos amigos de Mendoza me hayan hecho el honor de pedirme que presentase esta exposición de ellos. Creo que así me han hecho saber que, por encima y más allá del proceso propio de mis obras, soy capaz de entender la de ellos a pesar de las obvias diferencias.
Es que como Durero se maravillaba del arte precolombino, las obras que más me gustan son las que me sorprenden justamente por ser ajenas”.
Obra de Laura Valdivieso
De la serie "Flores". 129x89. Tachuelaz azuladas sobre MDF pintado. 2010