Para algunos puede resultar un percance insuperable: no todos quieren ser filmados y lanzados al estrellato en Internet cada vez que se acuestan con una prostituta. Pero para otros es el quid de la cuestión. La cereza. El moño.
Estrellas porno frustradas, hombres orgullosos de su performance sexual, exhibicionistas y vaya a saber quién más encuentran en el ojo observador de Big Sister (Gran Hermana) la atracción final que necesitaban para sumergirse en el mundo de los placeres pagos.
Aclaración: Big Sister está en Praga. Es de hecho, uno de los más célebres burdeles de la zona. Para poder pasar, el señor o la pareja, deben firmar una autorización para ser captados por las cámaras y ceder los derechos sobre ese material.
La cosa está planteada a lo grande. No solamente las instalaciones de Big Mama (el nombre del cabaret) son fastuosas, sino que además, con el fin de registrar cada movimiento hay 58 cámaras instaladas por todos lados. Sin contar a algún que otro cameraman suelto que anda por los pasillos cámara en mano.
Lo mejor de todo es que después lo publican en Internet. Hay que pagar para ver, esta gente no hace arte ni beneficencia. Y les va muy bien. Dicen que en tres años tuvieron 24 mil clientes, publicaron 8500 videos y ahora tienen un archivo de 16 mil, divididos en categorías. Actualizan todos los días y una membresía para ver todo esto cuesta unos 40 dólares por mes, o 12 dólares por una semana.
Fuente: 24con.com