San Antonio lucía groggy, a punto de caer a la lona. Sin juego colectivo alguno, había perdido con absoluta justicia el primer tiempo por 48-37, después de soportar una máxima desventaja de 15 puntos (43-28). Faltaba básquetbol, pero sobre todo faltaba esa intensidad necesaria para jugar los playoff de la NBA. Los Spurs se dieron cuenta a tiempo y con un Emanuel Ginóbili sin tanta efectividad como en los partidos pasados, pero contagiando garra con su nariz fracturada y asistiendo a sus compañeros, derrotaron 92-89 a Dallas, se adelantaron 3-1 y quedaron a un triunfo de las semifinales de la Conferencia Oeste.
Manu fue el segundo goleador de los Spurs, con 17 tantos, producto de 3-9 dobles, 1-7 triples y 8-9 libres en 34 minutos. El bahiense también aportó 7 asistencias, 4 rebotes y 4 robos. La carta anotadora de San Antonio fue el base George Hill, quien se destacó con 29 puntos (6-10 dobles, 5-6 triples y 2-2 libres). Ginóbili, una vez más, buscó ser el conductor de su equipo, aunque esta vez no lo ayudó la puntería. En el primer tiempo, al igual que su equipo, fue un fantasma: sumó cuatro puntos (2-8 tiros de campo). Era el tiempo de Dallas, que dominaba ambos tableros y tenía al sorpresivo Shawn Marion como goleador, con 12 tantos.
Pero llegó el tercer cuarto decisivo para remontar la desventaja. Además de básquetbol, apareció la actitud. Y el estadio se contagió de la adrenalina, que pronto derivó en jugadas antideportivas. Dallas mantenía una ventaja de 10 puntos (57-47) a falta de 7m47 para el cierre del cuarto. Ese fue el punto de partida de una racha demoledora de 15-0 en 6m13 para San Antonio. Una racha que inició y terminó Ginóbili.
Antonio McDyess convirtió sus habituales lanzamientos de cinco metros, Hill siguió caliente y DeJuan Blair aportó rebotes ofensivos. Tim Duncan lo miraba desde el banco. Dallas perdió el rumbo y entró en el juego friccionado.
Ginóbili puso el partido 62-57 al anotar un libre por una falta técnica de Dirk Nowitzki, quien casi le parte la nuca a Blair con un codazo. Acto seguido, Richard Jefferson casi le fractura la nariz al alemán. El partido era áspero. Y la ligó Ginóbili.
A poco de comenzar el último cuarto, con San Antonio ganando 66-61, el argentino tomó la pelota, agachó la cabeza y encaró. Cuando se frenó y los defensores siguieron de largo, el mexicano Eduardo Nájera resolvió que se lo quería llevar al vestuario y lo tomó del cuello hasta tirarlo al suelo. Nájera cumplió su objetivo, pero al vestuario se fue solo, expulsado.
Los Spurs sacaron 13 puntos de diferencia (84-71) a 5m17 del cierre, pero sacaron el pie del acelerador y los Mavericks se repusieron. Con un triple de Jason Terry y libres de Caron Butler y Nowitzki, quedaron a un doble (86-84) a 2m13 de la chicharra.
Entonces apareció Ginóbili para anotar desde la esquina derecha su único triple de la noche. ¡En qué momento! Después llegarían dos libres suyos más para el 91-87 y Dallas, desesperado, no acertó los triples sobre el final. Un final victorioso para San Antonio, que ganó sin lucir pero con actitud.
Con Ginóbili, los Spurs vencieron a Dallas
San Antonio lucía groggy, a punto de caer a la lona. Sin juego colectivo alguno, había perdido con justicia el primer tiempo por 48-37, después de soportar una máxima desventaja de 15 puntos. Los Spurs se dieron cuenta a tiempo y con un Ginóbili sin tanta efectividad, pero contagiando garra con su nariz fracturada y asistiendo a sus compañeros, derrotaron 92-89 a Dallas.