Una escuela con una ventana al cielo

La escuela Nº 4-195 lleva adelante un proyecto educativo en el Barrio el Molino denominado “Cadenas y Sueños” . El proyecto atiende y da escolaridad a una comunidad caracterizada como urbano marginal, con un 82% de necesidades básicas insatisfechas, con una elevada vulnerabilidad social y un contexto de pobreza sostenida y creciente en el tiempo.

Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com

Visitamos la escuela y conocimos el proyecto educativo "Cadenas y Sueños", que responde a las demandas de los habitantes del barrio El Molino con sus peculiaridades y da educación formal a 150 adolescentes de 350 que hay en la zona, según el último censo nacional.

Los rasgos y características de la escuela y del proyecto se pueden observar en el  blog de la institución en donde están expresadas cuáles son las cadenas y los sueños de sus integrantes; lo que son y lo que hacen para promover y acompañar a los alumnos en su desarrollo como personas y ciudadanos y en la búsqueda de aprendizajes significativos, en un contexto desfavorable caracterizado por la exclusión y la pobreza.

La escuela tiene un edificio que fue construido durante el plan quinquenal y su estado con el tiempo es de un deterioro marcado y posee además 3 módulos de chapa. Este diagnóstico se puede constatar visualmente y en los reiterados pedidos de informes elevados al Departamento de Infraestructura Escolar de la DGE.

Entre las carencias que tiene se cuentan problemas de agua, instalaciones eléctricas precarias y deficientes, lozas del patio destruidas, problemas de aberturas que no cierran, el tanque de agua que fue recientemente demolido y en general, una larga lista de situaciones que afectan la seguridad edilicia.

Como resultado de los reclamos de la Dirección de la escuela, surgió el expediente 4598-S-08 para reparar en algo el edificio, pero dicho expediente duerme el sueño de los justos en infraestructura.

El Director de la escuela es Horacio Muros, y él nos relata que el Arquitecto Raúl Navarro, encargado regional de los edificios escolares , ha atendido la problemática de la escuela y se ha ocupado del tema, “pero no tiene más remedio que consolarnos con un "por ahora no hay plata”.

También Muros destaca la actitud de el delegado regional de la DGE, Prof. Nelson Batista. “Siempre nos ha atendido muy bien y ha solucionado muchos problemas que tenemos en la escuela, pero él también se siente con las manos atadas”. 


El Director no deja de reconocer la buena predisposición que en general muestran todos los funcionarios a los que recurre la Dirección de la escuela para atender a sus urgentes necesidades, “pero las soluciones no aparecen”, dice compungido.

Según refiere el Director, la gente del barrio está molesta ya que el mismo gobernador Jaque, en un discurso que dio en Cuadro Nacional el año pasado, mencionó que estaban reparando la escuela y eso nunca existió hasta la fecha.

"Hemos tenido que mediar varias veces a fin de encausar las protestas por caminos razonables, mediando frente a los padres para evitar cortes de rutas y escraches a los funcionarios, porque si bien creemos que son legítimos sus planteos, no compartimos esos procedimientos”, explica Muros.
 
“Creemos en la fuerza de la razón y en las posibilidades que nos dan los medios de comunicación para que los funcionarios entiendan la razón de nuestros pedidos”, expresa Muros.

Hace algunos días se demolió una torre de agua porque con el sismo pasado presentaba rajaduras y peligraba su estructura, situación que habla del deterioro de la infraestructura, que se hace cada vez más grave en el tiempo.
 
Pero no todo son malas noticias para la comunidad escolar. En el mes de diciembre se  consiguió un terreno de 2 Has. ubicado en Angriman y Velez Salfield,  donado por la Municipalidad para construir allí una nueva escuela. En esa tarea están enfocados sus directivos actualmente, para poner en agenda la construcción e intentar conseguir los recursos para solventarla. Pero mientras tanto, las urgencias del actual edificio los siguen “apretando”. 

La comunidad educativa

El Director del establecimiento, es un hombre a quien claramente se le nota su vocación por la enseñanza, pero además, también es notable su compromiso con ésta comunidad educativa.

“Es imposible abstraerse el entusiasmo que contagian estas familias. Hay de todo aquí, por supuesto, como en todas partes, pero los enormes esfuerzos que hacen las familias que quieren que sus chicos estudien y emerjan del círculo de exclusión y marginalidad en el que se encuentran, es verdaderamente emocionante”, dice Muros con pasión.

“Podría contarte muchas historias, hay casos maravillosos de chicos que han surgido de aquí y hoy se destacan en sus carreras universitarias, sin ir más lejos, la presidente del centro de estudiantes de la Universidad Tecnológica, es una chica egresada de esta escuela”, dice Muros con orgullo.

“Pero también hay otros chicos que llegan aquí con severos problemas de desnutrición y eso es algo que no podemos solucionar, porque no tiene que ver con el presente. Estuvieron desnutridos y mal alimentados en una etapa vital de su crecimiento, y las consecuencias son inevitables. No es que los chicos no quieran aprender, es que no pueden, y aunque parezca mentira, eso también te llena de entusiasmo y te da fuerzas para seguir luchando, al menos para intentar que eso no vuelva a ocurrir”, expresa.

El Proyecto educativo

Este año tienen un lema en la escuela: “Pobres pobres, en una escuela pobre”. Y Muros lo explica diciendo que “seguirán siendo pobres si no hay alternativas pedagógicas y propuestas para que superen su situación de marginalidad. Pobres si la escuela  no hace nada o poco para que se desarrollen en situaciones en donde se pueda mediar  pedagógicamente para que estos chicos desfavorecidos puedan superar las secuelas de la pobreza y aprender. Pobres pobres, si no hay alternativas que les permitan insertarse en la sociedad como sujetos activos con igualdad de oportunidades. Pobres pobres, si están condenados a la ignorancia…porque no existe mayor marginación social que la ignorancia”.


Muros se apasiona hablando del proyecto. En el brillo de su mirada se completan sus palabras que buscan ayuda por todas partes e intentan encontrar caminos más rápidos para que ese futuro de libertad y dignidad que todos los chicos de la escuela buscan, les llegue más rápido.
 
“Sería un hermoso gesto compensador de la sociedad, reparar el edificio escolar para que nuestros alumnos tengan un lugar digno en donde aprender, crecer y desarrollarse. Sólo la educación puede cambiar la realidad del barrio El Molino”, dice Muros, expresando un visceral rechazo a las políticas populistas de turno y al asistencialismo que impera en todo el país.

“No es por ese camino por donde vamos a salir; el ejemplo a seguir es Costa Rica que tiene el índice de pobreza más bajo en los últimos 30 años de América Latina. ¿Su receta mágica?: Educación”, concluye.

¿Y qué nos queda?

Después de visitar la escuela son muchas las sensaciones que quedan dando vueltas en el espíritu. La primer pregunta que surge es, ¿Por qué?. ¿Por qué estos chicos no pueden disfrutar de lo que todos los chicos de este bendito país debieran disfrutar?. ¿Por qué hay una parte de la sociedad que cree que estas cosas no existen, o forman parte de un “País Virtual”, inventado por los medios no oficialistas?

Y muchísimos otros por qués, que engrosarían una lista de razones para explicar un fenómeno creciente en nuestra sociedad: la pobreza y la marginación.

En el medio, historias maravillosas, como la de esa chica que ya salió hace tiempo de la escuela, que no tenía padres y que todos los gastos que importó su educación fueron solventados por una tía, que trabajaba por las noches en la Plazoleta Sarmiento, y ella nunca lo supo. Y otras historias menos dulces, que hacen que una carita angelical se esconda inexplicablemente de la cámara fotográfica, obligando a adivinar un trasfondo de violencia familiar.

Y se podrían ensayar muchísimas hipótesis para tratar de evitar ese camino irredimible que parecen estar condenados a transitar estos chicos, alejándose de la verdadera libertad, que es la que da el conocimiento.


Pero además de pensar, y en algunos casos justificar, también se puede hacer algo, y ojalá que después de leer esta nota, cada uno descubra en que puede consistir su “algo”.

Mientras tanto, hay gente que sigue trabajando todos los días para abrir las puertas del cielo para los chicos, esgrimiendo la única herramienta que puede sacarlos del infierno en el que algunos de ellos viven: la educación.

Nada más.

Nada menos.