La Vendimia y el Bicentenario con "Cantos de vino y libertad"

El espectáculo ideado por Arístides Vargas y dirigido por Vilma Rúpolo se ganó los aplausos de la multitud que colmó el Fran Romero Day. Se destacó especialmente la música en vivo. Se viene la elección de la Reina Nacional de la Vendimia 2010.

La gente aplaudió de pie el final del espectáculo. Foto: Pachy Reynoso / MDZ
La gente aplaudió de pie el final del espectáculo. Foto: Pachy Reynoso / MDZ

Un público entusiasta aplaudió la puesta en escena de “Cantos de Vino y Libertad”, el acto central de la Fiesta Nacional de la Vendimia, organizada en cinco actos que contaron cronologicamente nuestra historia.

Laura Carbonari, Omar Abraham, Rodolfo “Fito” Suden y Marcelo Ortiz fueron los encargados de abrir la noche con la presentación de las soberanas vendimiales candidatas a suplir a Candela Carrasco, la reina 2009.

Pero, momentos antes, cuando Cristian Soloa estaba cantando “Virgen de la Carrodilla” se cumplió la peor profecía para nuestro gobernador Celso Jaque y fue precisamente porque la gente no paró de silbar y abuchear en ningún momento mientras se encaminaba hacia el palco oficial.

Después de las presentaciones de rigor, y de una cueca bailada por la Reina Saliente y la Virreina, se apagaron las luces para disfrutar de la fiesta dirigida por Vilma Rúpolo y creada por Arístides Vargas.

En un escenario despojado, organizado en cinco niveles ascendentes hasta simular una montaña, y un interesante planteo en el escenario principal con una zona de tierra próxima a la fuente de agua, los más de 700 bailarines y actores desarrollan la historia en cinco actos que puntúan los cinco momentos clave de la estructura de la fiesta.

El espectáculo comenzó con un joven huarpe que invoca a los ancestros y reivindica su origen a través de la música, los elementos, el desierto, los animales.

Luego, en una secuencia de textos, danzas y música que señalan el año 1810, se suceden criollos y españoles, damas y caballeros, campesinos y trabajo; y aparece por primera vez una cepa y su significado simbólico de labor, cosecha y vino.

Cientos de bailarines recorrieron un puñado de ritmos tradicionales, hasta ser desplazados por la imagen del Cabildo de Buenos Aires y la noticia de la Revolución de Mayo.

San Martín y a sus granaderos entraron a escena y las independencias de otros países de América Latina fueron ilustradas con bailes típicos hasta rematar en la aparición de la Virgen de la Carrodilla con un Ave María.

Lo nacional apareció como un gran brindis, un juego teatral y musical en el que se mezcla el tango electrónico con el rap que luego derivaronn a una enorme coreografía de zambas, tango y malambo.

Con un gran malambo final llegó a su fin el despliegue escénico, que fue aplaudido y ovacionado, como sucede año tras año.

Ahí si, después de ese momento todo fue emoción porque era momento de elegir a una nueva soberana vendimial.