Grecia: otra huelga contra el plan de ajuste del Gobierno

Grecia está de nuevo paralizada hoy por una huelga general y manifestaciones en las principales ciudades contra el segundo paquete de medidas de austeridad, anunciado anteayer por el gobierno socialista del premier Giorgio Papandreu. Esta en juego la estabilidad del euro, la moneda única que aplican 16 países de los 27 de la llamada Eurozona.

Una nueva jornada de paros contra el programa de austeridad paraliza hoy gran parte del transporte automotor y ferroviario, mientras que al mediodía se unirán los controladores aéreos y los empleados públicos

Grecia está de nuevo paralizada hoy por una huelga general y manifestaciones en las principales ciudades contra el segundo paquete de medidas de austeridad, anunciado anteayer por el gobierno socialista del premier Giorgio Papandreu. El Parlamento ha sido convocado a aprobar la drástica purga social, que reduce los salarios, congela pensiones, aumenta el IVA del 19 al 21% y hace otros severos recortes presupuestarios.

Con el paquete de nuevas medidas de austeridad y la colocación de títulos de la deuda pública por 5000 millones de euros, el primer ministro Papandreu se aseguró un imprescindible refuerzo de imagen antes de la visita que hará hoy a la tarde a su homóloga alemana Angela Merkel y el domingo al presidente francés Nicolás Sarkozy.

Las medidas de austeridad suman otros 4.800 millones de euros y están destinadas a bajar del 12,7% al 4% el déficit fiscal a finales de este año, como los 16 países de la Eurozona de la Unión Europea le exigen a Atenas. Esta en juego la estabilidad del euro, la moneda única que aplican 16 países de los 27 que forman parte de la UE en la llamada Eurozona.

El miércoles 300 militantes del PAME, el frente sindical de los comunistas, ocuparon el ministerio de Finanzas y otras oficinas públicas al grito de "guerra a la guerra!", acusando a Papandreu de hacer la guerra al pueblo griego para complacer a las instituciones europeas, el Fondo Monetario y la burguesía helénica.

Anoche hubo manifestaciones en el centro de Atenas, en torno a la plaza Syntagma (Constitución), frente al palacio del Parlamento.

El PAME de los comunistas convocó para hoy una huelga general de 24 horas, mientras que las dos grandes centrales obreras de los empleados públicos (ADEDY) y de los sectores privados (GSEE) declararon una suspensión del trabajo a partir del mediodía de hoy (cinco horas menos en la Argentina). Algunos sectores laborales decidieron hacer el paro durante toda la jornada y ya están interrumpidos los servicios de transporte y la actividad en las escuelas y en los medios de comunicación. En los hospitales funcionan solo guardias de emergencia.

Por otro lado se prepara una huelga general para el 16 de este mes, como la que paralizó a Grecia el 24 de febrero. "Las medidas de austeridad son crueles, injustas y desequilibradas contra los sectores populares", dijo el vocero de CSEE, Stathis Anestis. "Es muy alto el riesgo de una recesión más profunda y de un aumento agudo de la tasa de desocupación".

Un consorcio de bancos europeos, japoneses y griegos colocó el miércoles en una hora los bonos de la deuda pública con un plazo de diez años por un total de 5 mil millones de euros. El gobierno debe financiar con obligaciones 54 mil millones de euros este año. Ya colocó desde el inicio de 2010 alrededor de 18 mil millones, incluidos los 5 mil millones de hoy. Pero hasta mayo debe conseguir otros 18 mil millones de euros en títulos públicos que están en plazos de vencimiento.

El gobierno griego afirma que no necesita recibir ayuda con más fondos, sino el "apoyo político" de la Unión Europea para obtener intereses razonables. En la colocación de ayer debió pagar un 3% más de interés que los bonos alemanes, los más buscados. Pero el temor es que la especulación internacional, sobre todo los llamados Fondos Buitres norteamericanos y británicos, renueven sus ataques a Grecia apostando a la ruina de los helénicos y obtengan así grandes beneficios con tasas de mucho más altas.

La Unión Europea no puede socorrer oficialmente a Grecia debido a que lo prohiben los tratados de la UE. Pero la ayuda sí pueden concretarla bancos e institutos públicos alemanes, franceses y de otros países, oxigenando las finanzas griegas con fondos que permitan pagar a tasas bajas de interés nuevas colocaciones de títulos de la deuda.

Esta mañana, el ministro alemán de Economía, Rainer Bruderie, dijo en Berlín que su país "no dará un centavo a Grecia"., pocas horas antes del encuentro entre la premier Angela Merkel con el jefe del gobierno helénico, Giorgios Papandreu.

Papandreu reiteró ayer al diario Franckfurter Algmeine Zeitung que "no pedimos dinero: lo que necesitamos es un apoyo político de la Unión Europea y de nuestros socios de la Eurozona para poder contraer créditos en los mercados en mejores condiciones. Si no recibimos esa ayuda, no podremos realizar los cambios que queremos", agregó.

La situación es la más grave en la historia decenal del euro. El Banco Central Europeo y los líderes de la Eurozona quieren evitar que se inmiscuya en la crisis griega el Fondo Monetario Internacional, pues determinaría un duro shock al prestigio de la divisa europea con serias consecuencias negativas para su futuro.

Los griegos especulan con esta coyuntura para presionar sobre sus socios europeos. Ayer, el vocero del gobierno, Giorgios Petalotis, dijo a la radio pública NET que "nadie puede descartar un recurso de Grecia al Fondo Monetario Internacional para hacer frente a su crisis financiera. "Esperamos no llegar a ese punto", agregó, "pero es una posibilidad".