Como todos los años desde 1990 los veteranos de Malvinas cumplirán el 1 de abril la vigilia en la rotonda del Cristo a la espera del día del desembarco en Malvinas. Esta tradición tiene una mezcla de alegría,por el reencuentro de los ex combatientes y de tristeza por el recuerdo de los que allí dejaron su vida por la patria.
Frente al monumento de los caídos, hoy rapiñado por los vándalos, más de 35 "soldados" se reunen para rezar el rosario y tomar mate. Un momento que se repite hace más de 20 años y que según Santiago Torres, veterano de guerra," lo esperamos todo el año porque es parte de nuestra identidad, en ese lugar nos volvemos a sentir hombres".
El rezo del rosario comienza a la 00.00hs con la presencia de los combatientes y de mucha gente que allí se acerca a acompañarlos. El mismo Torres recuerda que " desde hace muchos años la Escuela de la Buena Madre de la Isla Diamante nos acompaña y nos brinda su cariño". Una vez concluída esta ceremonia se entonan las estrofas del Himno Nacional Argentino.
"La vigilia es un sentimiento personal " agrega Mario Quiroga otro ex soldado y recuerda que " aquí estuvimos siempre, a veces llovía o caía helada pero después de haber vivido Malvinas nada nos asusta".
Después de haber cantado el Himno Nacional los veteranos continúan charlando entre ellos y con el público presente, " en algunas oportunidades logramos reunir más de 300 personas acá" afirma Quiroga y con lágrimas en los ojos desliza que " pensar que cuando empezamos con estas reuniones solo eramos 7 y ahora ya llegamos a juntar 35 ex soldados".
Es evidente que las tradiciones producen sentimientos encontrados, pero lo más importante para nuestros veteranos es la experiencia de volver a reunirse, de compartir con sus familias que los acompañan todas las vivencias que hace 28 años tuvieron que sufrir. Esta vigilia merece ser acompañada porque rendir homenaje a los héroes de la guerra es lo mínimo que como ciudadanos debemos cumplir.
La decadencia social muestra su peor costado en la Rotonda
Mediamza.com pudo constatar una lamentable situación que se vive cuando se visita la rotonda en cuyo lugar se va a realizar la vigilia.
Por acción de vándalos y personas desprovistas del más mínimo sentido de pertenencia o respeto, el lugar ha sido prácticamente esmerilado por la desaprensión y no quedan casi ni placas ni ninguno de los elementos que se instituyeron allí para recordar la gesta y a los que dejaron sus vidas en actos de servicio.
Como puede apreciarse en las fotografías, la mayoría de las placas han sido arrancadas con el claro objetivo de ser reducidas a su valor en metálico, dejando en sus huecos una sensación de absoluta desolación para quien tiene oportunidad de visitar el sitio.
Obviamente que la principal responsabilidad sobre este despropósito recae sobre la comunidad misma, ya que el lugar, que debiera honrar la gloriosa memoria de nuestros héroes, es un triste testimonio del estado de degradación moral y de urbanidad con la que convivimos.
¿Cuál es la solución?
La pregunta se impone por circunstancia, pero su respuesta no aparece fácilmente.
¿Cómo se arregla esto?. ¿Pidiendo a quienes oportunamente donaron las placas, que vuelvan a donarlas para que podamos reponerlas?. ¿Pidiendo a la Municipalidad que disponga un servicio de vigilancia permanente en el lugar?. ¿Pidiendo que alguien haga algo?
La única respuesta conducente desde la lógica y con algún resultado práctico posible, aunque está claro que a larguísimo plazo, sería: Educando al soberano.
Pero esa es una tarea que no parecemos muy dispuestos a encarar como comunidad.