Banfield dio vuelta el partido a Gimnasia en el Sur

Cuando Banfield sintonizó la frecuencia del equipo campeón, Gimnasia despertó de un sueño utópico en este estadio. Porque sin ser el de las luces, del brillo y la seguridad, el equipo de Julio Falcioni supo cómo ampliar los agujeros que tiene un tibio Gimnasia, que en su apuesta por quedarse en la Primera no ofreció garantías en el corto plazo. Entonces, lo dio vuelta, entendió por dónde ir y triunfó en un partido caliente. Sin embargo, y pese a estos asuntos que no le dan ese perfil de un pasado protagonista, se las ingenió para dar vuelta un partido cambiante, cuyo resultado, exiguo, marca un 2-1.

Foto: fotostelam
Foto: fotostelam

Cuando Banfield sintonizó la frecuencia del equipo campeón, Gimnasia despertó de un sueño utópico en este estadio. Porque sin ser el de las luces, del brillo y la seguridad, el equipo de Julio Falcioni supo cómo ampliar los agujeros que tiene un tibio Gimnasia, que en su apuesta por quedarse en la Primera no ofreció garantías en el corto plazo. Entonces, lo dio vuelta, entendió por dónde ir y triunfó en un partido caliente, que en el final tuvo un encontronazo entre Gastón Casas y el asistente Adrián Rastelli.

Este Banfield perdió dos aspectos elementales que lo hicieron un campeón capaz de ganar -o de hacer pie- en todos los escenarios. La magia, esa que tenía con la mejor versión de James Rodríguez -ahora con solo chispazos- y la presencia de Santiago Silva -pese a que Rubén Ramírez tiene buenas intenciones y hasta marca goles- se apagó un poco. Además, la solidez que lo convirtió en un equipo fuerte en defensa ya no es tal, porque a esta altura del Clausura tiene ocho en contra cuando en todo el Apertura le anotaron apenas 11. Sin embargo, y pese a estos asuntos que no le dan ese perfil de un pasado protagonista, se las ingenió para dar vuelta un partido cambiante.

En la derrota, en el empate y en el triunfo, el equipo que dirige Falcioni siempre fue el que hizo el gasto. Una inversión no traducida en goles, hasta esa doble aparición de Ramírez. Toda esa insinuación se potenció, incluso, con el aporte que hizo Matías Cardaccio (reemplazó a Bustamante)en esa función delante del doble cinco compuesto por Battión y Erviti. Desde ahí, se notó un equipo con otra dinámica, con otro contagio, con más peso en la elaboración. De la otra vereda, la propuesta de los de Diego Cocca, mucho más práctica y con ese entusiasmo de raspar, correr y no atender cuestiones de brillo, no alcanzó más que para sacar el jugo de alguna pelota detenida, de aventuras producto del empuje por jugar este partido con el espíritu de una final.

Pese a sus limitaciones, pudo ponerse otra vez en ventaja cuando estando 1 a 1 Lucchetti le atajó el penal a Maldonado. Una jugada curiosa porque en la contra Beligoy no cobró un claro penal de Sessa a Rodríguez. Pero Banfield, en ese modelo del segundo tiempo, fue demasiado para las aspiraciones de un Gimnasia que, si pretende quedarse en Primera, deberá revisar esas flaquezas defensivas en actuaciones individuales y colectivas.

Cuando el colombiano Rodríguez encendió su talento, cuando Sebastián Fernández se sumó a la charla, cuando Cardaccio supo interpretar el juego y cuando Ramírez se tuteó con la red, Banfield mostró rasgos de su vieja personalidad que va y viene.