Historia secreta de una solicitada trucha

¿Quién la mandó a hacer? ¿Quién pagó? ¿Cómo Los Andes admitió la publicación? ¿Por qué terminaron obligando a Cobos a decir que votará por los candidatos de Fayad? ¿Quién intentó recuperar el dinero de la solicitada trucha? La historia secreta de una zancadilla de campaña que reveló la situación entre radicales y cobistas.

La historia de la solicitada trucha que Los Andes estuvo a punto de publicar, en la que el cobismo instaba a sus simpatizantes a no votar por los candidatos del intendente Víctor Fayad, que van en la lista 3 de la UCR este domingo, no resulta sencilla de desentrañar. Pero luego de una paciente reconstrucción, hay aproximaciones que pueden obtenerse. ¿A quién beneficia? ¿A quién o a quiénes perjudica? O mejor aún… ¿Por qué en las primeras horas del día de la publicación, el martes; muchos radicales y cobistas creyeron que la solicitada, furibunda, tenía algo de cierto?

Finalmente, la publicación y sus consecuencias políticas provocaron todo tipo de investigaciones internas, cruces de llamados, y hasta presiones que iremos desgranando de a poco para conocer el fondo de esta historia electoral, que vino a darle una manito de brea a lo que hasta ahora había sido una campaña tensa, pero más o menos tranquila.

El principio

Para entender la historia, hay que comenzar por el principio. El lunes de esta semana, por la tarde, un señor relativamente bajo, totalmente calvo, y vestido de traje, se acercó con un maletín al área comercial del diario Los Andes, a la que se ingresa por Primitivo de la Reta, para solicitar cotización por una solicitada del CONFE a publicar el día jueves, es decir hoy, último día de campaña. El señor acompañó el texto con un número de CUIL, un nombre, y un teléfono fijo. La solicitada aparecía firmada por Juan Carlos Jaliff, y llamaba a los simpatizantes del CONFE, el partido de Julio Cobos, a no votar a los candidatos de la Unión Cívica radical este domingo: “la lista 3 UCR no representa la voluntad de nuestros simpatizantes. Invitamos a buscar otras listas que no estén teñidas de ilegitimidad, ni contaminadas por las prácticas de la vieja política” decía parte de la solicitada.

El área comercial del centenario matutino tomó el texto y lo sometió a la revisión de la redacción; un proceso habitual en los medios, a fin de verificar las responsabilidades penales o civiles o los alcances comerciales que pudiesen derivarse del texto publicitario. Según las fuentes consultadas, la redacción del matutino decidió, por la importancia periodística de la solicitada; hacer un “adelanto” que se publicó en la edición del martes en la sección política del diario, y en la tapa del matutino. Pero se omitió hacer ampliaciones o chequeos –especialmente- con Juan Carlos Jaliff, quien aparecía como firmante. Una de las curiosidades del texto era que –además de no ser consultado- los entrecomillados de Jaliff no tenían origen. Es decir, no se indicaba si se trataba de declaraciones propias, de una entrevista, un comunicado, o en qué contexto se habían pronunciado. El adelanto fue un error, que a la postre terminó evitando una desgracia mayor. Si la solicitada hubiese salido a la luz hoy, la catástrofe hubiese sido importante.

El día de la publicación periodística, el miércoles por la mañana; el señor calvo del trajecito oscuro regresó a Los Andes, bien temprano, y pagó más de siete mil pesos por la solicitada, más IVA. Ese dinero fue abonado en efectivo contante y sonante con billetes de cien, cincuenta, y diez pesos. Además, el hombre de la solicitada dijo llamarse Dante Sánchez, igual que uno de los asistentes de Cobos, pero el CUIL y el número de teléfono que brindó es de otro señor, que también se llama Dante Sánchez, pero que no tiene nada que ver con el CONFE ni con la política. Es más, vive en un barrio de Las Heras, no le interesa la política, y se desempeña como playero en una estación de servicio. “Todo, absolutamente todo, era trucho” admitió una fuente de Los Andes a este diario. Y el auténtico Dante Sánchez, claro, no tenía nada que ver.

La explosión

La dirigencia cobista enloqueció tratando de ubicar a Jaliff, de vacaciones en México. Muchos se enteraron por una llamada de MDZ, a modo de consulta periodística, de que la publicación de Los Andes -el martes- había sido extraída de una solicitada que se publicaría hoy, el último día habilitado para la campaña proselitista. Inmediatamente publicamos la historia.
Las primeras declaraciones cruzadas de cobistas y radicales fueron en torno a la noticia publicada por Los Andes. En medio de la confusión, algunos empezaron a mirar de reojo al presidente del Confe, Juan Carlos Jaliff, y hasta imaginaron a un Andrés Marín despechado luego de haber tenido que dar la cara por la “jubilación feliz”, detrás de la publicación. Pero ambos ya estaban en México, de paseo. Igual, pasaron a la primera plana de las sospechas e intrigas, lo que fue rápidamente descartado.

En medio del maremoto, el diputado nacional Ricardo Mansur tomó la posta de la comunicación cobista. Fue el primero en averiguar que la solicitada de la que se obtuvo el texto periodístico, era presuntamente apócrifa. Mientras Mansur chequeaba con Jaliff, en Los Andes descubrían, azorados, que la publicación estaba basada –casi con seguridad- en una solicitada falsa. Y que el centenario matutino, que había relejado los controles de este tipo de publicaciones publicitarias; había sido utilizado como vehículo para una operación.

Unos y otros se reclamaron aclaraciones y, al final del cuento, sólo Los Andes, el medio material de la trama clandestina, hizo un “mea culpa” que no alcanzó a ser un pedido de disculpas, como les reclamó un furioso Juan Carlos Jaliff.

¿Quién es el autor intelectual?

Lo difícil, aquí, es saber quién promovió una maniobra con logística, dinero, conocimiento de los controles internos de Los Andes, y una alta dosis de temeridad, ya que la persona que fue a publicar el texto lo hizo con una identidad falsa.

Sí hay dos conclusiones inmediatas. El principal beneficiado con el papelón fue Víctor Fayad, porque consiguió que el vicepresidente Julio Cobos hiciera lo que no quería hacer. Esto es, apoyar explícitamente a los candidatos promovidos por el intendente, que aunque van en la lista 3 de la UCR fueron fruto de un dificultoso proceso interno en el que el jefe comunal impuso su voluntad por encima de los comicios internos, que fueron ignorados. Cobos mandó un comunicado a Los Andes expresando su apoyo a la UCR. Y lo volvería hacer hoy cuando regrese a Mendoza, en el último día posible de campaña.

Uno de los perjudicados en la trama es el propio Cobos, que debió actuar reactivamente, por un lado; y porque se demostró una vez más que en el CONFE no juegan de memoria, ni de espaldas, ni de taquito. Y que la tiran al corner como pueden, o despejan el peligro al otro campo con un buen "puntín" desde el fondo de la cancha, cual rudo “stopper” de un antiguo mundial de fútbol. El otro perjudicado es casi institucional: el diario Los Andes ha sufrido un golpe a su credibilidad, al dar por buena una solicitada apócrifa.

En estricto off, los cobistas sospechan que sus colegas radicales capitalinos tuvieron algo que ver con la maniobra, para garantizarse el apoyo de Cobos, algo que los radicales ortodoxos negaron con fiereza. En este contexto, y por las dudas, Ricardo Mansur prefirió ponerse al frente de la vocería de Cobos. Entonces, en lugar de emitirse de arranque el supuestamente esperado apoyo del ex gobernador a Fayad, el diputado nacional fue discreto y distante. Su “ni fu ni fá” fue difundido, finalmente, como la respuesta cobista. “No apoyamos ni a unos ni a otros”, dijo, en síntesis.
A partir de allí, los cruces de llamadas se volvieron más intensos. El legislador no había respondido a las expectativas radicales y eso hizo que Víctor Fayad le exigiera al titular de la UCR local, César Biffi, que entrara en escena.

Biffi hizo sonar el teléfono de Mansur: “No nos satisface esa desmentida”, habría sido el tono del mensaje radical al cobista. Ante la cerrazón del entorno de Cobos, Alfredo Cornejo –sindicado por muchos de jugar a varias puntas en el comicio capitalino- habría sido entonces llamado “al orden partidario” para llegar directamente a Cobos, en la búsqueda de una respuesta a favor de un Fayad, quien jamás se “rebajaría” a pedírsela directamente al vicepresidente de la Nación luego de haberlo llamado, alguna vez, “Padre Grassi” de la política. Y lo consiguieron. Curiosamente, esa respuesta llegó más rápidamente a algunos medios que a otros, lo que le pone un moño a la operación y la ratifica como tal.

La historia sigue. Los radicales se frotan las manos ante una victoria de la que casi nadie duda este domingo, aunque según las encuestas están lejos aún de conseguir el 40 % de los votos, algo exiguo comparado con el 53 % que obtuvo el año pasado el Frente Cívico en Capital, encabezado por Cobos y sin Fayad, que “jugó” políticamente desde afuera. Por eso, esperan con fruición la llegada del vice esta tarde-noche a Mendoza, cuando haría explícito a viva voz su apoyo a Fayad y sus candidatos, es decir, a la lista 3 de la UCR.

Mientras tanto, en Los Andes, aguardan novedades. Es que ayer, increíblemente, el señor calvo del traje oscuro que puso la solicitada envió un correo electrónico a su contacto comercial en la empresa, informando que iría a buscar el dinero, ya que por razones de “público conocimiento” la solicitada no saldría. Lo van a esperar con toda la pompa, en horario de comercio, pero al cierre de este despacho, el hombre no había aparecido. Se sabe que la instrucción concreta fue la de no entregarle el dinero a nadie que no fuese su portador inicial, ante la presunción de que pudiese enviar a un “mandadero”. Es que en Los Andes están alertas y curados de espanto después de semanas de hechos extraños. En la noche de la Vendimia, por ejemplo, la edición más importante del año corrió peligro por una amenaza de bomba en la planta impresora. Y fue una ardua negociación lograr que los expertos en explosivos acepten revisar el lugar con las rotativas en funcionamiento y los obreros adentro.

Como sea, la operación fue la comidilla política de estos días. Y aunque por el momento nada se sabe de su autor intelectual, y que Los Andes no ha hecho una denuncia penal, algo es seguro: El autor de la “Operación Solicitada” logró poner en jaque al cobismo duro, victimizar al intendente Fayad y granjearle a la vez el apoyo de Cobos, incomodar al Confe en general, y perjudicar a Los Andes. Demasiado, para una campaña que venía tranquila. Finalmente, fue una historia a la que sólo le faltó sexo. Porque de misterio, tiene bastante.