Contreras: "Hacía como 20 años que no andaba por acá"

Cuando vinimos a explorar, todo esto era tierra y piedras. La idea de don Líbero Marmilli fue memorable, cuando se iniciaron las doble Uspallata, en el año 1961. Esto era desconocido y dijeron vamos a llegar a Chile, entonces se alzaron voces diciendo que estábamos locos, pero demostramos que todo se puede. Acá no hay que mirar el que gana, sino el que llega porque este es un desafío muy grande. No es fácil vencer toda esta altura o llegar, pero el que está bien preparado, por más que no sea escalador, puede arribar y demostrar que se puede ganar.

Foto: MDZ
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La propuesta fue subirnos al móvil que trasladaba a Ernesto Contreras en la etapa y que el Cóndor de América le cuente a Más Deportes sus sensaciones de su reencuentro con “la majestuosa”, tras 20 años.

-¿Cómo era antes esta etapa?

-Cuando vinimos a explorar, todo esto era tierra y piedras. La idea de don Líbero Marmilli fue memorable, cuando se iniciaron las doble Uspallata, en el año 1961. Esto era desconocido y dijeron “vamos a llegar a Chile”, entonces se alzaron voces diciendo que estábamos locos, pero demostramos que todo se puede.

-¿Cómo se tiene que correr esta etapa?

-Acá no hay que mirar el que gana, sino el que llega porque este es un desafío muy grande. No es fácil vencer toda esta altura o llegar, pero el que está bien preparado, por más que no sea escalador, puede arribar y demostrar que se puede ganar. Es más, gente que vive en Buenos Aires lo demostraron cuando ganó Delmastro, Pittaro, que eran del llano.

-Hay un momento que ya deja de ser una carrera de equipos...

-Llega un momento que esto es individual, se corre contra uno mismo. Es una cuestión de cabeza. Cuando el ciclista logra vencer eso, es otra cosa.

-¿Cuántas veces recorrió este camino en bicicleta?

-Hice seis cruces de Los Andes, alguien me dijo una vez que la fuerza y la plata son lo mismo: hay que guardar para cuando uno más lo necesite, entonces la fuerza no se puede tirar porque llega un momento que necesitamos esa fuerza y si no la tenemos vamos para atrás. Cuando competíamos en la Doble Paramillos, el que llegaba con fuerza arriba podía bajar fuerte, pero el que llegaba con los justo se paraba en los pedales e iba al ritmo que lo llevaba la bicicleta, pero a la bicicleta hay que empujarla.

-Hacía mucho que no se lo veía en la caravana

-Hace muchos años que no andaba en la Vuelta, iba a hacer una o dos etapas pero me quedé toda la vuelta. Decidí hacerlo porque no sé cuantas posibilidades más voy a tener de hacerla, no tengo pensado morirme porque a la vida la quiero muchísimo por eso quise aprovechar la oportunidad que me dieron, sobre todo la Secretaría de Deportes, que puso un vehículo.

-¿Cuántas veces volvió a Las Cuevas?

-Hace 32 años que dejé de competir y no volví a andar más en bicicleta, dejé de ver ciclismo hace más de 15 años. Al Manzano Histórico fui pero no vi nada (risas) porque estaba
emocionado con la carrera y no pude disfrutar del paisaje. Con Las Cuevas me pasa lo mismo porque hace como 20 años que no ando por acá. Además no voy nunca de vacaciones a Chile (risas).

-¿Qué opinión le merece el público que sale a ver la Vuelta?

-La gente te da lo que no podés comprar: el cariño y el afecto, el aliento de todo aquel que se para al costado del camino sin saber que ciclista es. La gente te da el apoyo que tanto se necesita en los momentos difíciles.

¿Una anécdota?

-Una vez el director del Gráfico, después de hacerme una nota, escribió en su editorial, “estuve con el hombre que me dijeron que era capaz de sacar miles de personas a la calle y las sacó