Durante el mes de enero el equipo de investigación, al que se sumaron también integrantes del CRIDC (Centro Regional de Investigación y Desarrollo Cultural-Malargue) y de ICES (International Center For Earth Sciences), centraron sus estudios en la zona pedemontana del sur de Mendoza.
Es así como al excavar una cueva los arqueólogos hallaron puntas de proyectil poco usuales pero típicas de los primeros pobladores de América. Si bien los trabajos recién se inician, y las labores de laboratorio deberán corroborar las primeras impresiones, se trataría de restos con una antigüedad superior a los 10.000 años. También los arqueólogos hallaron restos de animales extintos y otros de fauna que actualmente viven en el área como guanaco y vertebrados pequeños y medianos.
Los hallazgos son sumamente novedosos para la región y para todo el centro occidente argentino que carecía de fuertes evidencias de la historia humana para estas fechas. Las investigaciones forman parte de un proyecto ítalo-argentino auspiciado por ICES y la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología.
El Dr. Gustavo Neme, investigador de CONICET en este museo y director del proyecto, no ocultó su entusiasmo al decir que “…estas evidencias nos ponen en una nueva senda de la historia humana regional. Pero debemos ser cautos, ahora iniciaremos los análisis para confirmar la antigüedad de estas ocupaciones”, dijo.
Por su parte, el Lic. Hugo Tucker de CRIDC-Malargue señaló que las evidencias de arte rupestres halladas en el abrigo rocoso son otra pista interesante para conocer nuestro pasado. Con la ayuda del Fondo Provincial de la Cultura, que promueve el Gobierno de Mendoza, Tucker participa relevando las evidencias de arte rupestre halladas en las paredes rocosas del lugar.
Los instrumentos encontrados durante la excavación arqueológica están tallados sobre un vidrio volcánico llamado técnicamente obsidiana, pero también hay en sílice y basaltos. “Ahora se iniciarán estudios para reconstruir el ambiente, la tecnología lítica y la subsistencia”, señaló.
Por su parte, el Dr. Adolfo Gil también investigador de CONICET en el Museo de Historia Natural de San Rafael y miembro del equipo que encontró las evidencias señaló que si bien los trabajos se centrarán en este museo también participarán universidades y museos de otras zonas del país y del mundo.
Estos hallazgos forman parte de trabajos conjuntos de distintos centros de investigación entre los que se incluyen también estudiantes. “Son pocos los sitios en el centro oeste de Argentina con evidencias tan antiguas como las encontradas en esta cueva. La mayoría se limitaba a unas pocas lascas y huesos de animales. Ahora se suman nuevas evidencias entre las que se destaca una punta de proyectil que en la región solo aparecía pocas veces y sólo en superficie pero nunca en contexto estratigráfico”, señaló la Lic. Clara Otaola, antropóloga y becaria del proyecto. La especialista estudiará los animales que poblaban en esa época y determinará cuales pudieron haber sido explotados por los primeros humanos en el área.
“Nuestro museo impulsa la investigación, y estos resultados son producto de los intensos trabajos de campo que este verano estamos realizando en distintos sectores del país, aunque centrados en nuestra región”, señaló el geólogo Luis Ballarini director del Museo de Historia Natural de San Rafael quién además se mostró satisfecho por la importancia de estos hallazgos.
En las tareas de campo también participaron Laura Salgán, Carina Llano, y Alejandra Guerci, becarias del Museo, Fernando Franchetti, estudiante de antropología en la Faculta de Ciencias Naturales de la UNLP, y las técnicas Jesica Vázquez y Karina Díaz de CRIDC.
Los trabajos son principalmente financiados por CONICET, ICES, y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.