La muerte del disidente preso Orlando Zapata Tamayo, tras una huelga de hambre de casi tres meses en una cárcel cubana, provocó ayer una fuerte condena de Estados Unidos, la Unión Europea y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
En un comentario poco usual, el presidente de Cuba, Raúl Castro, se lamentó por la muerte de Zapata Tamayo, pero afirmó que es el "resultado de la relación con Estados Unidos". En tanto, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), formada por opositores al régimen comunista, afirmó ayer que unos 30 disidentes fueron brevemente arrestados o retenidos en sus casas para evitar que asistieran al funeral de Zapata Tamayo.
"Estamos profundamente consternados por su muerte en defensa de sus derechos y para alertar de la situación y la opresión de los presos políticos en Cuba", declaró la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
En un comunicado, el Departamento de Estado norteamericano exigió la liberación de los más de 200 disidentes -"mercenarios" al servicio de la Casa Blanca, según La Habana- que se encuentran detenidos en cárceles cubanas. "La muerte de Orlando Zapata Tamayo pone de relieve la injusticia de que Cuba tenga más de 200 presos políticos que deberían ser liberados de inmediato", afirmó el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Condenado a 36 años por conspirar con Estados Unidos, atentar contra la independencia del Estado y socavar los principios de la revolución, Zapata Tamayo, de 43 años, murió después de pasar 85 días sin comer, en protesta por los "maltratos carcelarios". Su muerte es la primera de un preso político en huelga de hambre en Cuba desde 1972 (ver aparte).
La Unión Europea (UE) dijo que "lamenta profundamente" el hecho y recordó que ha pedido reiteradamente al gobierno cubano la "liberación incondicional de todos los prisioneros políticos".
El presidente del Parlamento Europeo, el polaco Jerzy Buzek, deploró la muerte de Zapata y consideró que el bloque regional "no puede permanecer en silencio" ante las "numerosas denuncias" de violaciones de los derechos humanos en la isla.
El gobierno español también lamentó la muerte del disidente cubano, e indicó que seguirá trabajando por una transición democrática en la isla. "El gobierno de España deplora profundamente [...] la muerte de un defensor de los derechos humanos en Cuba [...]. Hay un déficit de derechos humanos en este país", declaró el vicepresidente tercero del gobierno español, Manuel Chaves.
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, de visita en la isla, dijo que lamentaba "profundamente" la muerte del disidente. El venezolano, Hugo Chávez, que también se encontraba en La Habana, no se pronunció al respecto.
Pedido de investigación
Amnistía Internacional, que tenía a Zapata Tamayo en su lista de prisioneros de conciencia, pidió además investigar a fondo las circunstancias de su muerte.
Raúl Castro lamentó a través de un comunicado la muerte de Zapata, un hecho inusual, dado que las autoridades cubanas casi nunca comentan sobre las actividades de los disidentes. "No existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base de Guantánamo´´, expresó Castro, según el sitio oficial Cubadebate , en clara respuesta a aquellos que responsabilizan a su gobierno por la muerte de Zapata.
"Dicen que Raúl Castro dijo que lamenta la muerte de mi hijo. Si ellos fueron los que lo mataron premeditadamente. Ellos fueron los que lo mataron", dijo su madre, Reina Tamayo.
Grupos del exilio cubano convocaron ayer a una manifestación para el domingo en contra de lo que calificaron el "asesinato" de Zapata.
Luego de que unos 30 disidentes fueron arrestados o retenidos en sus casas para evitar su participación en el entierro de Zapata, ex presos políticos y opositores se congregaron en la casa de una de las líderes del movimiento de Damas de Blanco -esposas de presos políticos-, en lo que denominaron un "funeral simbólico".
Fuerte condena de EE.UU. y la UE a Cuba
La muerte del disidente preso Orlando Zapata Tamayo, tras una huelga de hambre de casi tres meses en una cárcel cubana, provocó ayer una fuerte condena de Estados Unidos, la Unión Europea y organizaciones defensoras de los derechos humanos. Amnistía Internacional, que tenía a Zapata Tamayo en su lista pidió además investigar a fondo las circunstancias de su muerte.