Tiger Woods se disculpó ante el público por los problemas que ha tenido últimamente y que lo llevaron a divorciarse y dijo que no está seguro acerca de cuándo volverá a jugar al Golf.
En una reunión que fue definida por sus representantes como una "No conferencia de prensa", Woods habló a través de una pantalla, desde el salón central del Clubhouse de TPC Sawgrass, en Ponte Vedra Beach Club, Florida, para explicar su situación.
Dijo que se siente "desesperanzado", que ha "tenido asuntos", que "está avergonzado" y que lo que hizo no es aceptable, buscando componer su situación y hablando con una voz calma. Obviamente, su esposa Elin no estuvo presente.
Acerca de su regreso a la gira profesional, Woods dijo que "pienso volver a jugar golf algún día", aunque no precisó cuándo puede ser ese día. "No descarto que pueda ser este año", dijo. Woods habló por unos 13 minutos frente a unas 40 personas que estaban junto a él en el salón, incluída su madre.
Woods dijo que él es el único responsable de sus actos y que estuvo en tratamiento por 45 días y que continuará con su terapia, También insistió en que en su matrimonio no hubo ninguna instancia de abuso doméstico.
El todavía Número Uno del Golf Mundial, no habló de su accidente del último 27 de noviembre que disparó todas las noticias acerca de sus infidelidades seriales.
El evento estuvo estrictamente controlado, con unos pocos periodistas a quienes se les perimtió seguir las declaraciones de Woods, a trvés de la videoconferencia.
El número uno del mundo, con una distancia abismal sobre el segundo, Steve Stricker, pidió respeto en dos ocasiones para la privacidad de su mujer y sus hijos.
Han sido casi tres meses de ausencia, retirada "por tiempo indefinido" incluida, que han dado lugar a todo tipo de especulaciones y que han puesto en dificultades el fabuloso negocio montado alrededor del golf, un deporte que sólo en EE UU cuenta con cerca de 40 millones de federados y que tiene alcance mundial. También lo ha notado el jugador, que ha perdido gran parte de los patrocinadores que le permitían ser el deportista mejor pagado del mundo y de la historia (fue el primero que llegó a los 1.000 millones en la lista Forbes) y ha deteriorado su imagen.
La ausencia de Tiger ya se notó, aunque menos, durante los ocho meses entre 2008 y 2009 en los que estuvo lesionado de la rodilla.
El año perfecto para su vuelta
En el aspecto deportivo, las especulaciones frustradas que apuntaban a su regreso en el Ausgusta National habían sido formuladas por expertos, periodistas y golfistas del nivel de Jack Nicklaus, ganador de 18 grandes, récord absoluto perseguido desde hace años por Tiger (tiene 14).
De hecho, este año tres de los cuatro grandes se juegan en campos que Tiger adora: Augusta National, donde ha ganado ya en cuatro ocasiones y que es especialmente atractivo porque los periodistas tienen acceso limitado a los jugadores y el público es extraordinariamente respetuoso; Saint Andrews, donde se disputa el Open Championship y donde Tiger protagonizó una maravillosa y autoritaria victoria en 2000 y Pebble Beach, donde Woods reinventó el golf en ese mismo año con una estratosférica victoria por 15 golpes sobre el segundo que prácticamente dio paso a una nueva era en el mundo del golf.