Julio Cobos se quedó y analiza en Mendoza

El vicepresidente argentino decidió pasar la semana en Mendoza. Se reunió institucionalmente con empresarios y hasta entregó un subsidio de 10 mil pesos a una escuela de Luján, con fondos del Senado de la Nación.Cumple tres años en un cargo que le reclaman que devuelva, ahora que  Néstor Kirchner, ya no está.

Foto: mdz
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Se reunió institucionalmente con empresarios y hasta entregó un subsidio de 10 mil pesos a una escuela de Luján, con fondos del Senado de la Nación.

Pero además de su agenda pública y de su vida privada, también hizo una peregrinación política.

Solamente acompañado por un guardaespaldas, el vicepresidente se reunió con la dirigencia radical para volver al juego que más les gusta: ponerle fecha a la interna radical, mojón que plantaron para el 15 de mayo.

Los dos, solos, llegaron también hasta el despacho del intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, quien fuera su mentor en el marco de la Concertación Plural. Como lo hiciera el propio Néstor Kirchner a fines de abril de 2008, esta vez quien atravesó el jardín de calle Rivadavia y Perito Moreno, saludó a los que miraban desde el viejo edificio del Concejo deliberante y subió por las escalinatas que llevan al despacho del intendente, fue Cobos.

“¿Qué hago?”, podría haber sido la pregunta del ex gobernador hacia el ex consejero, ahora descarriado. Empeñado en la distribución de las tarjetas para la cena de recordación del 10 de diciembre de 1983, fecha en el que el radicalismo llegó al gobierno aquí y en Buenos Aires tras la dictadura, Cornejo bien lo pudo mirar con desconfianza, una vez más.

No lo invitó a comer. Es que a su lado, como aliados de su Línea Encuentro, se sentará Ernesto Sanz y los territoriales de Abed, Del Río, Mansur y los hermanos Pinto.

“¿Qué hago, dónde?”, pudo ser la desesperada respuesta del jefe comunal que quiere ser gobernador, pero a quien no le disgustaría seguir en la intendencia. Al fin y al cabo, ya hizo el “trabajo sucio”. Pasó de la luna de miel a la toma de decisiones que permitieron poner a su gente en los puestos de conducción, desplazando a los seguidores de Biffi y montando su propio equipo. Y ahora, con ese mismo equipo, atrae gente de otros municipios hacia su “think thank” provincial, la Fundación Cívica. A tal punto que el viernes realizó una jornada sobre política de vivienda junto a Abed en territorio del radical "federal" Eduardo Giner, a quien por cortesía le cedió la apertura del acto.

Si Cobos quiere ser presidente, Cornejo, probablemente, le aconseje que no es conveniente. Pero el godoycrucino sabe que su opinión no es definitiva, porque muchas veces ya opinó en vano: corre en desventaja con los interlocutores que la vida privada le depara a Cobos.

Cornejo conoce bien una faceta política de quien fuera su jefe político. Cobos se maneja por su intuición, por su olfato, o cómo él mismo dice: "el destino". El punto es que en este caso se trata de una pérdida (¿temporal?) de Cobos dada la interconsulta que el vice padece con respecto a su futuro. Será por eso que el lunes a la noche al ver la tormenta de granizo aprovechó el fenómeno natural para mandar un mensaje cifrado a los periodistas. "El vice no maneja los astros" dijo en tercera persona cuando se le preguntó sobre su porvenir.

¿Pero de qué duda Cobos? En realidad, a estas alturas, no es solo si va o no de candidato a la presidencia, cosa de la que él está plenamente convencido que debe hacer, y sólo busca que lo “desconvenzan”. El asunto es que maneje la posibilidad de presentarse en Mendoza como candidato. Allí si se pondría compleja la interna radical, lo que de por sí ya parece una redundancia.

“Decidite rápido”, podría haber sido la respuesta de Cornejo a un Cobos a quien, tras la frialdad, no le queda otra que volver a donde más cómodo se siente: en las visitas a barrios, escuelas, amigos y parientes. Allí encuentra el calor que la política le dio pero que ya le quitó, tempranamente para su gusto.