El gobierno de Cristina Kirchner enfrió por ahora las reuniones formales tendientes a avanzar en el pacto social entre empresarios y la CGT. Además de agudizarse la tensión entre la Casa Rosada y el jefe cegetista, Hugo Moyano, por la causa judicial de la mafia de los medicamentos, la Presidenta buscará poner límites a Moyano en todos sus reclamos, tanto sindicales como políticos.
Según confió una alta fuente oficial, Cristina Kirchner quiere acotar las pretensiones salariales de la CGT.
Pero, además, le dijo a su entorno que hay que impedir que Moyano avance en su proyecto de lograr mayor participación sindical en política y en las listas de candidatos para las elecciones de 2011.
"La Presidenta quiere poner a cada uno en su lugar: a los empresarios, a la CGT y a la política. Moyano no debe ser un jefe político; es el líder de la CGT y eso no se le discute", dijo a La Nacion un ministro del gabinete.
También se escuchó el mismo razonamiento en el entorno íntimo de la Presidenta.
"Sin embargo, no crean que se van a pelear. En dos semanas se estarán dando un abrazo en la Casa Rosada", anticipó un allegado a Rudy Ulloa Igor, uno de los miembros del círculo áulico de la Presidenta.
De todos modos, Cristina Kirchner congeló esta semana todas las reuniones de ministros, empresarios y sindicatos. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, había adelantado el viernes pasado en Mar del Plata que esta semana se producirían las "primeras negociaciones formales con los sectores".
Pero eso no ocurrió. La jefa del Estado y el ministro de Planificación, Julio De Vido, detuvieron esas conversaciones. El Gobierno quiere un acuerdo de precios y salarios que evite una escalada inflacionaria y un desgaste político con miras a las elecciones de 2011.
El conflicto preocupa a empresarios. "La situación judicial de Moyano condiciona el pacto social. La CGT pateó el tablero: cada vez que aparece algo en la causa de los medicamentos, aprieta", señaló a La Nacion un dirigente industrial.
"Nosotros tenemos la mejor predisposición, pero esperamos a que acuerden el Gobierno y la CGT. Esto es algo de largo plazo", agregó.
Por otra parte, fuentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) sostienen que ya piensan que el pacto social se definirá sólo en el primer trimestre de 2011.
Antes de eso, los empresarios le reclaman al Gobierno que encuadre a Moyano en una pauta salarial de 18% de aumento para 2011. Y que se firme en media docena de sectores para marcar tendencias.
Las reuniones se postergaron al menos hasta la semana próxima. De todos modos, Cristina Kirchner presentará hoy, a las 11.30, en la Casa Rosada, un acuerdo de paz social para el sector de la minería, con lo cual intentará mostrar avances en el pacto social.
Pero en el entorno mismo de la Presidenta admiten que "pese a que no se detuvo, es cierto que bajó el nivel de entusiasmo".
La Presidenta reanudará las reuniones formales sólo si se solucionan dos conflictos con Moyano:
El jefe de la CGT plantea que el Gobierno podría influir más para frenar la causa judicial por medicamentos adulterados que afecta a la obra social del sindicato de camioneros y que no lo hace. El Gobierno dice que no tiene margen para detener la causa.
Moyano le exige al Gobierno que convenza a los empresarios y formadores de precios de que no aumenten sus precios y que discutan salarios sin pisos ni topes de referencia del 18 o 20%, como convalida Balcarce 50.
"Moyano quiere perforar el techo que se fijó. La verdad es que cada uno se está posicionando", dijo un hombre de la Presidenta. Pero apuestan a un acuerdo.
El Gobierno quiere acotar los reclamos de Moyano
El gobierno de Cristina Kirchner enfrió por ahora las reuniones formales tendientes a avanzar en el pacto social entre empresarios y la CGT. Además de agudizarse la tensión entre la Casa Rosada y el jefe cegetista, Hugo Moyano, por la causa judicial de la mafia de los medicamentos, la Presidenta buscará poner límites a Moyano en todos sus reclamos, tanto sindicales como políticos.