Cuando el agua no corre debajo del puente

El agua es un recurso natural escaso en el mundo y en algunos sitios afectados por condiciones climáticas puede serlo más aún. Esta es la situación de nuestra provincia declarada en emergencia hídrica, lo que nos vaticina un fuerte y seco verano. Debemos tomar conciencia, valorar y cuidar el agua como si se tratara de oro líquido que fluye por las canillas.

Apenas nos levantamos en la mañana, gastamos como mínimo, teniendo cuidado, treinta litros de agua diarios, entre lavarnos la cara, cepillarnos los dientes y descargar el inodoro, si a eso le sumamos una ducha rápida son cincuenta litros más y si se trata de un baño el total puede rondar los doscientos. Si bien sabemos que en el mundo el agua es un recurso natural no renovable, estos números no nos dirían mucho si no viviéramos en una provincia declarada en emergencia hídrica. “Este año, teniendo en cuenta los pronósticos en cuanto a la disminución en caudales, el gobernador declaró a la provincia en emergencia hídrica a fin de realizar todas las acciones preventivas y correctivas necesarias para que la población pueda abastecerse de agua potable” comentó Oscar Rubio, Jefe de Gabinete de la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia haciendo hincapié en la conformación del comité que trata justamente la problemática.

Las características de aridez, los bajos volúmenes de precipitaciones, los escasos caudales y las presiones naturales y humanas sobre el agua han dado lugar en la región a un pronunciado déficit hídrico que se notará a medida que avance el verano. “Los mendocinos estamos
preocupados por la posibilidad de que la provisión futura del recurso no sea en la calidad y cantidad suficientes. Tenemos claro que hay que avanzar en el aprovechamiento hasta la última gota, evitando la ineficiencia del uso” confesó Guillermo Carmona, Secretario de Medio Ambiente.

El panorama es muy simple, Mendoza es un oasis alimentado desde sus comienzos por la voluntad del hombre de hidratarlo y convertirlo en una de las provincias más grandes de nuestro país, pero esta condición natural de aridez nos sitúa entre las primeras ciudades que, debido a la escasez mundial del recurso, rápidamente se ven afectadas. El 97% de nuestro territorio es desértico por lo que, deberíamos tomar conciencia, valorar y cuidar el agua como si realmente se tratara de oro líquido que fluye por las canillas. Sin embargo, pese a las campañas de concientización realizadas, aún se observan piletas que se llenan y vacían sin necesidad, señoras que sacan la manguera en la mañana y riegan hasta el asfalto, hombres que lavan sus coches de la misma manera, creyendo que la carencia de este recurso nunca nos va a tocar la puerta de casa. Todos somos usuarios y estamos conectados al mismo sistema, la desmesura de algunos perjudica al conjunto, ante esta perspectiva, es importante conversar en familia sobre el cuidado del agua potable y hacer un buen uso de las instalaciones sanitarias.

“Mendoza está superando su consumo de agua en un 30%. Cada persona debería consumir entre 8 y 9 litros, no 13 o 15 por hora. La población tiene un compromiso social. La idea que se quiere transmitir es que, no dejemos de consumir agua sino que, hagamos un uso racional y criterioso. Si cada individuo se responsabiliza de colaborar con pequeñas acciones todos nos fortalecemos como sociedad” agregó Rubio, apelando sentido crítico a los mendocinos.

¿De dónde surge la provisión de agua para la provincia?

Mendoza tiene solo tres oasis y se alimenta de las precipitaciones de nieve en alta montaña. Hay cierta cantidad de ríos que traen agua desde arriba y alimentan actividades económicas.

Hay zonas salitrosas, como en el departamento de Lavalle, donde con mucho esfuerzo logran extraer cinco litros de capas subterráneas. Por otro lado, los glaciares son un pulmón amortiguable de hielo permanente, fuente de agua cuando la nieve no alcanza, que deben rearmarse, volver a su forma original, para mantener este círculo móvil de alimentación.

¿Por qué cuidar nuestros glaciares?

Los glaciares que cubren solo un 1% de la superficie de la provincia aseguran parte fundamental del caudal que erogan los ríos en momentos de escasez hídrica. Los especialistas señalan que, en años de poca precipitación nívea, los glaciares suministraban el 70% de los caudales de los ríos Mendoza y San Juan, lo cual les confería a las masas de hielos de los Andes centrales un papel fundamental en la regulación del recurso hídrico.

En este sentido, “el inventario de glaciares que se ha propuesto realizar la Provincia no solo permitirá conocer el potencial de agua contenida en esos reservorios y el comportamiento de los mismos. Esto además facilitará el manejo más racional e integrado del recurso natural sobre el que descansa gran parte del desarrollo futuro de nuestra Mendoza” afirma el informe anual de Medio Ambiente de la provincia.

Reutilización del agua

La reutilización es un avance importante en la administración del recurso hídrico que posibilita el tratamiento y la recuperación del agua utilizada con fines sanitarios. En este sentido, a nivel provincial, se ha fortalecido el aprovechamiento de efluentes cloacales tratados para el riego en áreas de cultivos restringidos. El informe anual de Medio Ambiente arrojó como cifra del consumo diario, por habitante, en Maipú, de 450 litros. Mientras que, el departamento de Luján, que posee características geográficas similares, duplica esa cifra. En el resto de la provincia el promedio oscila entre los 500 y 6000 litros, números demasiados altos, si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud, indica que en ciudades como Mendoza la consumición de agua debería ser de 250 litros diarios por persona.

Clubhouse te sugiere algunas ideas para un uso responsable del agua

• Respetar el horario de riego de jardines (después de las 22 y antes de las 8 hs.)
• Respetar toda la normativa sobre uso del agua potable vigente en Mendoza (Restricciones y Prohibiciones)
• Cerrar la canilla mientras no se usa el agua (al lavar platos o verduras, al cepillarse los dientes o afeitarse)
• Regular la intensidad del chorro de agua cuando se usa una canilla (no abrirla siempre al máximo).
• No accionar el mecanismo del inodoro innecesariamente
• Realizar duchas cortas
• Reparar pérdidas en canillas y cañerías
• Mantener en buen estado los flotantes del tanque domiciliario y del inodoro.
• Arreglar los cueritos de las canillas
• Usar una mochila de inodoro de menor volumen.
• Regar el jardín sin inundarlo.
• Lavar el vehículo con el balde o en un lavadero.
• Realizar la limpieza de la vereda primero con escoba y sólo, si es necesario, baldearla.
• Emplear filtros para la limpieza hídrica de piletas tratando de minimizar los cambios de agua en la temporada.

Recuerde que, por disposición del gobierno, el no cumplimiento de estos ítems puede ocasionarle fuertes multas.