Una Navidad diferente para el universo kirchnerista

Algunas diferencias saltan a la vista enseguida, tan obvias como estridentes. Algo parece claro: en el álbum kirchnerista, esta Navidad es diferente. Empezando, claro, por el hecho de que Néstor Kirchner ya no está. La Presidenta lo sintetizó esta semana con crudeza: "Todo el mundo dice «Sigue, sigue». Es una linda consigna, pero la verdad es que no está".

Algunas diferencias saltan a la vista enseguida, tan obvias como estridentes. Otras, completan el cuadro en silencio, más sutiles, casi ocultas. Pero algo parece claro: en el álbum kirchnerista, esta Navidad es diferente.

Empezando, claro, por el hecho de que Néstor Kirchner ya no está. La Presidenta lo sintetizó esta semana con crudeza: "Todo el mundo dice «Sigue, sigue». Es una linda consigna, pero la verdad es que no está". Paradójicamente, la ausencia física de Kirchner es un elemento omnipresente, útil para entender los últimos movimientos en el tablero de la política nacional.

Aníbal Fernández, que toda la semana guardó un silencio mediático hasta hace dos semanas impensado, apeló a un video para hacer su balance del año que termina. Tildó de "profetas del odio" a quienes no hacen más que poner en perspectiva la sangría de poder e influencia que sufrió en los últimos 15 días.

Mucho más que el enojo del jefe de Gabinete, la lista habla por sí sola: perdió el manejo de las fuerzas de seguridad a manos de Nilda Garré; debieron renunciar el jefe de la Policía Federal y toda la cúpula de la fuerza; el subsecretario de Seguridad y el secretario de Justicia, y, ¿por último?, el procurador del Tesoro. Todas piezas clave de su esquema de poder, tanto formal como informal. "Me putean, señal de que vamos por buen camino", desafió en una curiosa reversión del refrán. La sucesión de cambios es decididamente más contundente que la lectura de Fernández.

Frente a ese panorama aciago, arrecian las preguntas. ¿Cuánto más aguantará Fernández convivir con el vacío de poder? ¿Quiere o no quiere irse? ¿Quién podría ocupar su lugar? Por lo pronto, el jefe de Gabinete intenta mostrarse firme. En el mensaje grabado que publicó en su blog parafraseó a Kirchner. "Presidenta coraje", le dijo a Cristina. Sus palabras destilan alineamiento. Su paciencia podría no ser tan contemplativa.

La Presidenta abrió la semana con algunas definiciones sorprendentes. Por primera vez en tres años habló sin eufemismos ni evasivas de inseguridad. La preocupación oficial por uno de los temas que las encuestas ubican al tope de las aflicciones ciudadanas es tan inocultable como la certeza de que la campaña electoral está ya en marcha.

Menos de 24 horas después, volvió a sorprender con su llamado a que el PJ haga un esfuerzo de "apertura" hacia otros espacios políticos. También terminó de abrirle la puerta a su propio operativo clamor. El mismo que Héctor Timerman inició en las primeras horas del velorio de Kirchner en medio del automático repudio de sus colegas en el Gobierno.

Pero las acciones (esas que para cualquier peronista que se precie valen siempre más que las palabras) no tardaron en desmentir a la Presidenta. El repliegue en los máximos referentes de la pinguinera cobró más evidencia con la designación de Angelina Abbona, una santacruceña fiel, en la estratégica Procuración del Tesoro y con el nombramiento de Julián Alvarez, hasta hoy un desconocido integrante de La Cámpora, en la también crucial Secretaría de Justicia. ¿Cuánto espacio para la apertura deja una estructura de poder cada vez más encerrada en sí misma?

Volviendo al álbum navideño, también la página dedicada a Hugo Moyano registra cambios sustanciales. Hace un año, la Justicia procesaba y encarcelaba a Juan José Zanola, el eterno jefe de La Bancaria, en la causa de los remedios falsos. Es la misma en la que el juez Norberto Oyarbide tiene al camionero en la mira y a la que se suma la que tramita en el juzgado de Claudio Bonadío.

La sensación de que el Gobierno le soltó la mano, o que por lo menos ya no hará esfuerzos para protegerlo del avance de esos expedientes, explica que la CGT haya vuelto a la carga con aquello de que no reconocerá "ni pisos ni techos" a la hora de negociar salarios, que los gremios que manejan dos de sus hijos hayan pedido refuerzos salariales para fin de año y que él mismo esté dispuesto a ir con todo contra los intendentes con la ley de paritarias municipales.

Retratos separados por un abismo. Imágenes en las que falta un protagonista omnipresente. Caras que se desdibujan frente a otras que cobran nitidez. Páginas que contienen la síntesis de un año definitivamente agitado.