Lo que tenés que saber antes de comprar champagne

Los espumantes son vinos para la celebración. ¿Compraste una botella que no tenía gas, tenía gusto metálico o las burbujas eran grandes como las de la soda? Si lo que querés es tener un brindis memorable, leé y seguí estos consejos. Además, te recomendamos las mejores etiquetas para cada franja de precios, a partir de los 30 pesos.

Se acercan las fiestas y más que nunca, es tiempo de brindar. Ahora, ¿qué pasa cuando una botella de champagne tiene feo gusto o no tiene siquiera burbujas? Si lo que querés es tener un brindis memorable, leé las recomendaciones que siguen y seguilas al pie de la letra. No te vas a equivocar. Además, te recomendamos las mejores etiquetas en cada franja de precios. Desde los 30 a los 2500 pesos: espumantes para cada bolsillo.

1. Para frescos, Charmat
¿Te gusta que el espumante sea intenso, frutado y refrescante? Alejate de las cosechas viejas. Lo ideal es recalar en los espumantes nuevos, si son del año en curso mucho mejor. La tendencia indica que cada vez más bodegas declaran la cosecha en la etiqueta. También, si te gustan frescos, evitá aquellos que estén elaborados por el método tradicional o Champenoise.

2. Para burbujas finas, Champenoise
Suelen ser más caros porque demandan mucho trabajo manual, y generalmente llegan al consumidor cuando el sabor frutal de la juventud ha cedido terreno al pan horneado y las castañas de los blancos evolucionados. Si lo que buscás es un espumante que sea suave y que tenga burbujas tan finas como para formar un mousse, inclinate por ellos.

3. Luz que me hiciste mal
Pocos vinos son tan delicados como el buen espumante y pierden su vitalidad por muchos motivos. Entre sus principales enemigos está la luz, y muy especialmente la luz del sol. Cuando se los expone a la luz, adquieren un sabor metálico. En la góndola, siempre es preferible que elijas el que está apartado de las ventanas o lámparas incadenscentes, porque esos tienen menos chances de estar en mal estado. Y si tiene la etiqueta decolorada, ni se te ocurra agarrarlo.

4. ¿Dulces o secos?

Los espumantes se clasifican según su cantidad de azúcar, de mayor a menor, en Dulces, Demis Sec, Sec, Extra Brut, Brut y Nature. Si te gustan las burbujas dulces, elegí los tres primeros – sí, el Sec entra entre los dulces- y los otros si te gustan los secos. Cuanto más secos, más caros son. 

5. ¿Qué cepa elegir?
Los grandes espumantes son siempre a base de Pinot Noir y Chardonnay. La fórmula está probada con siglos de existencia. Claro que las combinaciones de Chardonnay con Semillón y hasta Chanin Blanc también dan buenos vinos.  Todas las demás, miralas con recelo.


¿Cuál es el mejor espumante para cada presupuesto?

Los espumantes representan una categoría de producto muy apreciada por los amantes del buen beber. De acuerdo con tus posibilidades económicas, estos son nuestros recomendados en cada franja de precio.

Hasta 30 pesos.

En esta gama hay muy pocos espumantes que valgan la pena, porque es difícil conseguir buena calidad de productos con esa ecuación tan apretada. Entre ellos, los que conservan buena frescura y ricos aromas son Novecento, San Telmo y Norton, los tres Extra Brut. 

Hasta 60 pesos. En esta estantería de la góndola nacional es donde vas a encontrar las mejores ecuaciones entre precio y calidad, con espumantes realmente buenos. Generalmente son Charmat y Charmat Lungo –así se llama el método de elaboración-, que garantizan buena frescura y aromas frutales, con una burbuja fina y bien lograda. Ideales: los Extra Brut de Chandon, el Cosecha Especial de Norton, Dante Robino, Bodega Fin del Mundo, Navarro Correas, Escorihuela, Finca La Linda, Nieto Senetiner, Alamos, Mumm, Trapiche, Casa Bianchi, NQN y Saurus. Todos ricos y refrescantes.

Hasta 90 pesos. Por este valor se consiguen excelentes champenoise con frescura notable y finas y constantes burbujas, pero también con elegancia y refinamiento. Es un segmento lo que manda es la complejidad del producto. Buenos ejemplares son Atemporal, Barón B, Casa Boher, Mumm Domaine, Luigi Bosca y Margot.

Hasta 250 pesos. En esa franja de precios hay cosas raras y bien logradas, como los Stradivarius de Casa Bianchi 1998, Zuccardi Blanc de Blancs Cuvée Especial 2004, Baron B Unique, Cadus Champenois 2008, y Vistalba Progenie. Todos son champenoise, con un plus notable de evolución en la botella, por lo que destacan sus notas de pan horneado y avellanas, sus burbujas tan finas y carnosas que forman un mousse de sabor que en la boca.


Hasta 500 pesos. En este rango se ubican los importados de Francia. Arrancan con Möet en la base, y siguen con Rosell Boher Grande Cuvee Millesime –único argentino con ese precio-, Pomery y Pomery Brut Rosé, Gosset Brut, Veuve Clicquot, Jacquesson Cuvée 733, y cierra el listado Taittinger Brut. En estas categoría de precio manda el savoir fair fracaise, vinos de gran complejidad aromática, pero no necesariamente champagnes muy evolucionados.

Hasta 1500 pesos. Se los consigue a cuenta gotas, en restaurantes de muy alta gama o en vinotecas especializadas. Varios de ellos son milesimados, es decir, que vienen con cosecha, algo muy valioso en los champagnes. Aquí conviven, por ejemplo, Gosset Rosé, Dom Pérignon 2000, Bollinger Grand Anne 1999 y Krug Grande Cuvée.

Más de 1500 pesos. Estos champagne son las figuritas difíciles para un coleccionista, o bien las joyitas que toda buena cava debe atesorar. El dream team está formado por Dom Pérignon Rosé 1996, Taittinger Comtes de Champagne Blanc de Blanc 1998, Bollinger R.D. 1997 y Louis Roederer Cuvée Cristal, que cuesta 2500 pesos la botella.

Revista Planeta Joy