En el mundo hay alrededor de 25.000 instituciones de educación superior. Estas universidades son evaluadas periódicamente por comités especializados propios, por instituciones nacionales que varían en cada país y, desde hace unos años, por organismos especiales que detectan y califican la presencia en Internet de cada una de estas casas de estudio.
Desde hace más de 70 años, Mendoza cuenta con la Universidad Nacional de Cuyo y los mendocinos no ocultamos el orgullo que sentimos por ella, ya sea que hayamos pasado por las aulas de alguna de sus unidades académicas o que lo haya hecho alguno de nuestros familiares.
Esta satisfacción se traslada a cada ciudad y región de nuestro de país con universidad “propia” y a toda Latinoamérica. Una reciente encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo y de Gallup reveló que los latinoamericanos están satisfechos de sus sistemas educativos, a pesar de que ninguna de nuestras universidades figura entre el primer centenar de instituciones de educación del mundo.
La UNCuyo es prestigiosa a nivel nacional e internacional. Pero, ¿cómo saber si ese prestigio es real, verificable, si su calidad académica es de excelencia? Y sobre todo, ¿comparada con qué?
¿Es válido cotejar el rendimiento de una universidad europea con una historia de mil años que admite sólo a quienes han pasado un muy exigente examen de ingreso con una argentina de apenas medio siglo de historia y pública? ¿Es lícito valorar los resultados de una institución norteamericana con costosas matrículas con una sudamericana gratuita? ¿Sus objetivos, intereses y misiones son los mismos?
Medir con la propia vara
La UNCuyo aparece en el puesto 1.410 en el ranking mundial de universidades; en el 14 en el ranking del Cono Sur; en el 71 en el ranking continental y el 7 en el argentino según Webometrics, que mide la presencia en internet de las páginas institucionales de las universidades.
Para comparar, la UBA (Universidad de Buenos Aires), de 1821, ocupa los puestos 274, 5, 2 y 1 en aquellos rankings y categorías, mientras que la mejor universidad del mundo es Harvard (fundada en 1636), seguida de las británicas Oxford (creada en 1096) y Cambridge, cuya historia se remonta a 1209.
La famosa Sorbonne francesa, de 1257, para sumar una referencia, rankea en el puesto 200 y la primera en habla hispana es la Universidad Nacional de México (UNAM), fundada en 1910, en el puesto 190.
Entre las numerosas instituciones que evalúan a las universidades, las mediciones más prestigiosas son las que realiza la Universidad Jiao Tong de Sanghai, que se concentra en los indicadores de investigación, se sirve de datos obtenidos en internet, mide la cantidad de graduados y docentes que han obtenido premios Nobel y medallas Fields de matemáticas, en la cantidad de publicaciones indexadas en índices internacionales y en las revistas científicas Science y Nature y en la cantidad de investigadores citados por otros investigadores. En este ranking, de las diez mejores universidades del mundo, ocho son norteamericanas y dos europeas.
La otra medición respetada es el World University Rankings que lleva a cabo el diario inglés The Times sirviéndose de una encuesta anual a más de 3.000 académicos de cien países y a casi mil empleadores a los que se consulta sobre la inserción laboral de los graduados, que releva la cantidad de estudiantes y docentes extranjeros, la proporción entre docentes y estudiantes y la presencia en medios de comunicación. En esta medición, entre las diez mejores universidades del mundo, seis son norteamericanas y cuatro inglesas.
Sin embargo, según el Ranking Iberoamericano SIR 2010 (que incluye universidades de América Latina y el Caribe, España y Portugal), Brasil, México, Argentina y Chile, en ese orden, son los líderes de la producción científica. El informe considera aquellas universidades que han publicado al menos un artículo científico en cualquiera de las 17.000 publicaciones científicas avaladas por pares que forman parte de la base de datos Scopus y Elsevier.
Los indicadores son cuantitativos y cualitativos: producción científica, colaboración internacional, calidad científica promedio medida como la ratio entre la citación que recibe una universidad y la citación media mundial y, por último, el porcentaje de publicaciones en el 25% de las mejores revistas del mundo.
Entonces, si nuestras universidades son tan productivas científicamente, ¿por qué la presencia latinoamericana y argentina en aquellos rankings mundiales es baja, escasa? Los especialistas opinan que no se debe a bajos estándares de calidad educativa sino a visiones completamente diferentes de la misión de una universidad.
La UNCuyo en primera persona
Para Arturo Somoza, rector de la UNCuyo, “un ranking habla de la existencia de un mercado. Y a nosotros no nos preocupan las mediciones de los ránkings porque no competimos por ganar alumnos, como lo hacen las universidades privadas. La UNCuyo se concentra en ser competente para la comunidad, no competitiva. Son conceptos muy diferentes que involucran toda una visión y un modelo de universidad. Nosotros nos ocupamos de la competencia, de la pertinencia de la universidad, no de la competitividad”.
“Nos interesa llevar la universidad a todo el territorio de la provincia, por ejemplo, y sobre todo en la formación para sea excelente y en que los alumnos terminen las carreras, sin descuidar la investigación, la calidad académica y la relación docente-alumno”, apunta el ingeniero.
“En este momento tenemos alrededor de 32.000 alumnos y nos ocupamos de que obtengan la mejor formación, buscamos la excelencia, que es justamente lo que no miden estos rankings, lo cualitativo”., subraya el rector.
Somoza también critica que estos rankings benefician a las universidades con unidades académicas concentradas en las ciencias exactas en detrimento de las que ofrecen ciencias sociales y artes, como es el caso de la UNCuyo.
Y refiriéndose a un reciente encuentro que mantuvo con rectores de universidades nacionales de Chile y Brasil, destaca que la coincidencia fue unánime en la opinión de que estos rankings pueden funcionar en Estados Unidos o Europa pero no en América Latina, donde lo que hay que resolver son problemas más cotidianos, como la retención de los alumnos. En este punto, por ejemplo, en nuestro país hay un casi 40% de deserción en primer año.
Rankings, intereses y prestigio
Desde otra perspectiva, Estela Zalba, secretaria acádemica de la UNCuyo, subraya que "habría que tomar en cuenta los intereses que están detrás de quienes elabora los índices de calidad para construir un ranking, en la medida en que estos indicadores no son universales per se sino construidos desde un conjunto de creencias e intereses creados sobre qué debe ser una universidad. Esas creencias responden, grosso modo, a dos diferentes concepciones sobre la educación superior: una que la entiende como un servicio más y por lo tanto objeto de las lógicas del mercado, y otra que la valora como un bien social y, en tanto tal, formando parte del plexo de los derechos ciudadanos".
Además, hay que tener en cuenta que el rápido crecimiento en cantidad de producciones y publicaciones científicas no se verifica en los números debido a la complejidad del tema, ya que intervienen factores relacionados con la reputación de la universidad en sí misma, sus comunicaciones e interacciones con la comunidad y, sobre todo, con sus recursos. Y que la mayoría de las 607 universidades de Iberoamérica no pone el acento en las ciencias duras sino en las ciencias sociales y el arte.
De hecho, la UNCuyo concentra sus esfuerzos en la calidad del ingreso, en el porcentaje de alumnos becados, en la relación estudiante-docente, en lograr un mayor porcentaje de profesores con dedicación exclusiva. Hace lo propio en la inversión en infraestructura (el crecimiento del campus universitario es constante); en tecnología, es decir, en el número de computadoras y el acceso a Internet de los alumnos; en las ofertas académicas optativas como las cátedras libres.
Se detiene en el análisis de las tasas de graduación, de abandono de las carreras, en la duración media de los estudios, en la tasa de participación docente en proyectos de investigación y en la producción de magíster y doctores; en el número de investigaciones en curso, en los convenios y programas en otras universidades nacionales y en el extranjero.
De todo esto, da cuenta el gran número de estudiantes que recibe por año, quienes vienen en busca de una educación de gran calidad y, al ser gratuita, barata.
A propósito, Zalba, destaca que “la universidad además exhibe una de las mejores tasas de retención de estudiantes del país: en promedio la tasa de retención de los últimos años ha sido del 87,14%. Este indicador surge de la pregunta: ¿cuántos alumnos se inscriben cada 100 reinscripciones esperadas? En este caso, se reinscriben 87 alumnos cada 100 esperados”.
“¿Qué nos permite apreciar esta cifra, además de lo evidente del dato?”, se pregunta Zalba y responde: "Que un porcentaje elevado de alumnos vuelve a elegir seguir estudiando en la UNCuyo, por eso se reinscriben y no migran hacia otras universidades. Y esto no sólo obedece a la gratuidad de los estudios, sino también a su prestigio y calidad educativa, la que se conjuga con una fuerte política de inclusión traducida en diversas acciones de seguimiento y acompañamiento de los estudiantes en su recorrido académico: desde que aspira a ingresar hasta su egreso”.
La Facultad de Derecho fue creada en 1985 y comenzó a funcionar en el Colegio de los Hermanos Maristas; en 2001 inauguró su edificio propio en el campus.
Evaluación y autoevaluación
La CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) es el organismo responsable de la evaluación externa de las universidades nacionales. Esta evaluación se realiza a través de un Comité de Pares Evaluadores y la UNCuyo ha sido puesta en este microscopio académico en 1999 y en 2002. Por otra parte, se ha autoevaluado en dos oportunidades (1995 y 2001) a partir de su Plan de Desarrollo Estratégico 1999-2004 se “repensó” en términos de su misión y hacia el futuro. Este momento está realizando su tercera autoevaluación.
La evaluación institucional de la CONEAU consiste en un cotejo entre lo que la universidad declara como proyecto institucional y sus concreciones y resultados. El propósito es de mejora institucional en tanto trata de resaltar fortalezas e identificar debilidades a fin de proponerlas a la universidad en cuestión para promover su desarrollo.
Los marcadores que se consideran son aspectos vinculados con su identidad, su contexto, su situación actual con relación a su proyecto institucional, las diferentes macroestrategias escogidas por la universidad para resolver sus problemas y crear mejores condiciones de vida universitaria, de relaciones interpersonales e interinstitucionales como así también de producción académica y profesional. Asimismo, contiene apreciaciones sobre el proceso seguido de autoevaluación y el documento elaborado al efecto.
Dicho de otro modo, se analiza y evalúan las funciones de gestión, gobierno, integración e interconexión de la institución universitaria; la docencia; la investigación en desarrollo y la creación; la extensión, producción de tecnología y transferencia; la infraestructura y los recursos materiales; las bibliotecas y los servicios de información e informática. Y de todo ello, la UNCuyo obtiene las más altas calificaciones.
Bajo la lupa
Fundada en marzo de 1939 con sedes en las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis, en 1973 en el marco de una política de expansión de universidades públicas la UNCuyo sufre un proceso de desmembramiento y pierde sus sedes de San Juan y San Luis y su cobertura queda reducida al territorio provincial a la que se agrega el Instituto Balseiro (IB) ubicado en Bariloche, provincia de Río Negro.
Algunas de las marcas fundacionales se reconocen en la universidad actual tales como el compromiso con su contexto provincial en lo económico, social, cultural y educativo y también la persistencia de la organización académica por facultades y cátedras.
La UNCuyo cuenta con trece unidades académicas además del Rectorado: Facultad de Artes y Diseño, Facultad de Ciencias Agrarias, Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, Facultad de Ciencias Económicas, Facultad de Ciencias Médicas, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Facultad de Derecho, Facultad de Educación Elemental y Especial, Facultad de Filosofía y Letras, Facultad de Odontología, Facultad de Ingeniería, el Instituto Balseiro y el Instituto de Ciencias Básicas.
Ocho facultades y el Rectorado se concentran en el Centro Universitario de la ciudad de Mendoza. En San Rafael se encuentra la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria y una delegación de Ciencias Económicas. En Luján de Cuyo se ubica la Facultad de Ciencias Agrarias, mientras que la Facultad de Educación Elemental y Especial está en la capital mendocina. El Instituto Balseiro se encuentra en la ciudad de Bariloche, Provincia de Río Negro, mientras que el ICB funciona en el Espacio de la Ciencia y la Tecnología (ex Eureka), en el Parque Gral. San Martín.
La matrícula en carreras de grado y pregrado es de 32.000 estudiantes; cuenta con 3.453 docentes, 1.342 empleados como personal de apoyo académico. Otorga 137 títulos de grado y 57 pregrado, es decir, carreras cortas como las tecnicaturas; 70 de posgrado, entre éstos, 22 especializaciones, 32 maestrías y 16 programas de doctorado.
El proceso de admisión. en cada unidad académica, se desarrolla mediante las siguientes etapas: a) confrontación vocacional; 2) cursos de nivelación de conocimientos que culminan con una evaluación de los aspirantes y 3) la ambientación universitaria (destinada a los ingresantes).
La UNCuyo, en 2003 definió las competencias básicas y específicas (por área de conocimientos y/o carrera) para el ingreso y permanencia, a partir de las cuales se establecen los contenidos a desarrollar en los cursos de ingreso. Previamente la universidad informa y orienta, durante una semana, respecto de su oferta educativa en la Expo Educativa, que implementa en el predio del ECT (Espacio de la Ciencia y la Tecnología), a la que le sigue el día de la Facultad Abierta, en la que los interesados visitan las diversas unidades académicas.
La UNCuyo registra en su interior la limpieza, el orden, la previsibilidad, la belleza del campus, el buen estado de su infraestructura, el trabajo de la comunidad universitaria para modificar las condiciones adversas, el sentido del cumplimiento de compromisos. En el desarrollo institucional estas marcas son evidentes.
Igualdad de oportunidades y calidad
La UNCuyo comparte con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) la condición de ser públicas, esto es, su oferta de educación de pregrado y grado son gratuitas. Este hecho la convierte en una universidad con alta demanda.
Simultáneamente la UNCuyo es competente, competitiva y busca que calidad y excelencia integren su identidad institucional. No es un dato menor para la comprensión institucional, la existencia de una oferta de educación superior privada importante -Mendoza cuenta con seis universidades privadas- con la cual la universidad pública compite. Las carreras de las universidades públicas y privadas en muchos casos se solapan y en otros se complementan.
Dos principios constituyen la identidad de la UNCuyo: igualdad de oportunidades para diferentes sectores sociales y calidad de la oferta educativa, la investigación y la extensión. De ahí, la preocupación constante por el ingreso, permanencia y egreso de sus estudiantes, así como el concurso es el dispositivo principal para el ingreso, permanencia y ascenso del personal docente.
La UNCuyo, como muchas universidades públicas argentinas, presenta unidades académicas con distinto grado de desarrollo, con enclaves de modernización y de problemas aún no resueltos, pero que asume en toda su complejidad y con realismo va abordándolos a fuerza de diagnósticos, propuestas, realizaciones. La evaluación como práctica social está implantada en la UNCuyo.
Las estrategias para resolver los problemas consisten en la elaboración de diagnósticos, estudios específicos de los problemas (ingreso, duración de las carreras, igualdad de oportunidades, integración institucional, vínculos efectivos con la comunidad, seguimiento de graduados, entre otras), y la adopción de políticas realistas y cursos de acción consecuentes con los recaudos necesarios en materia de recursos.
La conducción tanto central como de las unidades académicas no evitan la consideración de éxitos y fracasos. En las voces de los alumnos, docentes y graduados se percibe un alto grado de satisfacción por la pertenencia a la universidad y la pertinencia de sus acciones.
Algo semejante ocurre con los mendocinos en general, según una reciente encuesta realizada por expertos de la UNCuyo sobre 1.200 casos, quienes, en palabras del Arturo Somoza, el rector, “se muestran orgullosos de la universidad, pero también nos demandan estrategias específicas como una mayor oferta de carreras científicas o de temas ambientales, y sobre todo, que salgamos a toda la provincia, con políticas públicas específicas. Y en eso estamos”.
Es evidente la complejidad creciente de la UNCuyo. En todos los frentes se halla en constante proceso de mejoramiento, tarea que concita nuevos desafíos los cuales se transforman en nuevos objetivos estratégicos.
Finalmente y volviendo a los resistidos rankings que motivaron esta nota, si entre las 25.000 universidades que hay en todo el mundo, la “muy noble Universidad Nacional de Cuyo” ocupa el lugar 1.410 después de sólo 70 años de historia, no lo está haciendo nada mal.