Ricardo Jaime, eje de la pelea por Aerolíneas

La compra secreta de Aerolíneas Argentinas por el entorno del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime se cayó a mediados de 2008, cuando los accionistas del Grupo Marsans en esta capital desconfiaron de los emisarios llegados desde Buenos Aires y contactaron por su cuenta a los inversores secretos del Proyecto Cóndor, que decidieron echar atrás la operación.La ruptura de las negociaciones tuvo como protagonistas a tres empresarios,  Manuel Vázquez, el asesor y lobbista de Jaime.

La compra secreta de Aerolíneas Argentinas por el entorno del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime se cayó a mediados de 2008, cuando los accionistas del Grupo Marsans en esta capital desconfiaron de los emisarios llegados desde Buenos Aires y contactaron por su cuenta a los inversores secretos del Proyecto Cóndor, que decidieron echar atrás la operación.

La ruptura de las negociaciones tuvo como protagonistas a tres empresarios, según surge de los mails recuperados por la Justicia de las computadoras de Manuel Vázquez, el asesor y lobbista de Jaime, lo que fue ampliado a La Nacion por dos ejecutivos españoles que participaron de las negociaciones reservadas y un tercero argentino que fue informado luego de esas tratativas.

Los empresarios fueron el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez; su colega de la española Isolux Corsán; Luis Delso Heras y Gonzalo Pascual, uno de los dueños del Grupo Marsans, que entonces controlaba Aerolíneas, pero ya protagonizaba cruces con el Gobierno por el retraso tarifario, las huelgas y los reclamos sindicales.

En ese contexto de rispidez, Pascual fue contactado por Vázquez y su socio en esta capital, Miguel Angel Lorente, que el 2 de abril le envió una propuesta formal de compra del 99,98% de esa compañía y de Austral por US$ 150 millones, aunque sometido a un proceso previo de due diligence , tal como La Nacion reveló el viernes último.

Un día después, la mano derecha de Pascual, Vicente Muñoz Pérez, le envió a Lorente la contrapropuesta: US$ 265 millones, limpios, por el control absoluto de ambas empresas aéreas, lo que dentro del Grupo Marsans, que ya estaba en concurso de acreedores y ahora entró en quiebra, es visto ahora como el primer error estratégico grave que cometió Pascual durante las negociaciones secretas: el precio. "Debió aceptar la oferta que le hicieron por 150 millones, pero imponer otra condición: que se la llevaran sin más, sin due diligence ni nada. Así como estaba, a cajón cerrado", graficó un ejecutivo español.

El mensaje desde Buenos Aires era que el ex presidente Néstor Kirchner quería recuperar el control de la compañía aérea para manos argentinas. "A usted le faltan algunos mails", indicó el segundo ejecutivo a La Nacion. "A veces, los mails venían desde el Ministerio de Planificación con copia a Vázquez y a veces Vázquez los enviaba desde una casilla @minplan.gov.ar", afirmó, en alusión al servidor del Ministerio de Planificación Federal, de Julio De Vido.

Desde esta capital, sabían que hasta el hermano de Ricardo Jaime, Daniel, buscaba operadores desde Brasil para la "nueva" Aerolíneas -el dueño de Avianca, Germán Efromovich-, lo que podría reportar beneficios, como le recordó el propio Daniel por escrito a Vázquez: "Hay un buen margen para quien sabés y representás vos".

La condición esencial era, sin embargo, su extrema confidencialidad. "Esta operación es un tema muy delicado política y comercialmente", le escribió Vázquez a Lorente. "No podemos correr el menor riesgo y debemos seguir manteniendo una absoluta reserva de todo y cuidarnos mucho de lo que hablamos y con quién hablamos. Lo mejor es no decir nada y mucho menos mencionar al gobierno, inversores".

Fue Vázquez, sin embargo, quien rompió el "pacto de silencio". En su afán por congraciarse con el hijo de Pascual, Ignacio, le confió quiénes integraban "el Consorcio de Inversores", como lo denominó. "Ruego toda la reserva-confidencialidad de tu parte -le imploró-. Grupo Aeropuertos 2000, Grupo Carlos Avila, un Banco, Isolux Corsan."

El interés de Avila por Aerolíneas ya era conocido en Buenos Aires. Los medios lo publicaron. Por el contrario, Isolux desmiente todo rol o interés por la compañía. "Todo esto es una locura. Isolux no tiene nada que ver con esa supuesta negociación", remarcó aquí ayer una vocera ante La Nacion. "El sector de la aeronavegación no es nuestro negocio. No tenemos nada más que decir."

El viernes, el representante en la Argentina de Isolux, Juan Carlos de Goicoechea, despegó a la compañía del Proyecto Cóndor y del supuesto pago de "costos políticos" en la licitación del tren bala. "No tenemos ni tuvimos ningún contrato con Vázquez ni con Lorente. Nunca, por ningún tema", indicó el domingo. Sólo confirmó que Lorente y el presidente de la compañía, Luis Delso, son amigos desde sus años compartidos en el Banco Bilbao Vizcaya.

Cuentan los ejecutivos españoles, en tanto, que Pascual cometió entonces su segundo grave error estratégico. Desconfiado del Gobierno, de Jaime y de sus emisarios, los puenteó y contactó a Delso y a Francisco "Paco" Luzón, miembro del directorio del Banco Santander y su CEO para América latina, con lo que intentó correr el velo que cubría a los inversores.

"Esto no es una subasta", lo increpó Vázquez, según relataron a La Nacion ejecutivos españoles. Pero ya era tarde. Algunos de esos inversores retrocedieron. Semanas después, el Gobierno intervino la compañía.

AVANZA LA CAUSA POR "DADIVAS"
Un nuevo testimonio complicó a Ricardo Jaime en la causa por "dádivas". Leonardo Redondo, dueño de un departamento que alquiló el ex funcionario, ratificó que Edgardo Preiti, vicepresidente de TEBA, fue fiador de Jaime. TEBA es una concesionaria que Jaime debía controlar.