Pocas veces un superclásico se empezó a jugar con tanta antelación. Pocas veces los dirigentes de River y Boca se mostraron tan inflexibles y defendieron con tanto énfasis sus posturas. Pocas veces el espectáculo y el público fueron utilizados como argumentos para fijar la figura y defender las ideas. Pocas veces la reprogramación de una fecha desató semejante desacuerdo. Pocas veces el día en que se debe jugar el partido provocó tantos roces y frases cruzadas. Pocas veces la muerte de un ex presidente y tres recitales influyeron en la planificación de un encuentro entre los dos conjuntos más populares de la Argentina...
Cuando la AFA determinó la suspensión de la 13a. fecha y, por consiguiente, la reprogramación del resto del torneo, River comunicó que disputar el superclásico el domingo 14 en el Monumental sería inapropiado, debido a que por esos días la cancha será el escenario de los recitales de Paul Mc Cartney y de la banda Jonas Brothers. Algunas horas más tarde, lo que asomaba como un simple aviso de los millonarios, se transformó en el punto de partida de la cruzada de los xeneizes para no modificar el día del cotejo y así sacar al rival de su estadio. Primero fue el vicepresidente Juan Carlos Crespi, quien deslizó que el partido debía jugarse el domingo. Más tarde, las declaraciones del presidente Jorge Ameal, Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Matías Caruzzo, invocando que a los simpatizantes se les hace más difícil ir a la cancha un día laborable, robustecieron la posición. "Me pongo en la piel del hincha y creo que el superclásico debería jugarse el domingo. Entiendo la situación de River, pero la decisión debería tomarse pensando en el hincha", dijo Palermo.
En Núñez replicaron y explicaron que el césped del Monumental necesita 48 horas para oxigenarse, además de que se debería contratar personal extra para el desarmado del escenario para acondicionar el estadio. "Queremos jugarlo el martes [16 de noviembre] para que los jugadores puedan brindar el espectáculo que un River-Boca se merece", deslizó Diego Turnes, vicepresidente 1° de los millonarios. Para seducir al rival y contrarrestar la teoría, River ofrecería más entradas -de las 4500 se pasaría a 7000- para que Boca no utilice a los hinchas como escudo. El horario sería a las 16.
Hoy, el Comité Ejecutivo de la AFA resolverá una polémica que se presenta cargada de intereses.
El partido entre River y Boca desató la polémica
Pocas veces un superclásico se empezó a jugar con tanta antelación. Pocas veces los dirigentes de River y Boca se mostraron tan inflexibles y defendieron con tanto énfasis sus posturas. Pocas veces el espectáculo y el público fueron utilizados como argumentos para fijar la figura y defender las ideas. Pocas veces la reprogramación de una fecha desató semejante desacuerdo.