Marcel Breuer abandonó la Bauhaus en 1928 totalmente obsesionado por crear “muebles metálicos” con tubos de acero cromado que formaran parte de la nueva vivienda moderna, objetiva y funcional.
Ese año creó la silla Cesca, un punto y aparte en un mundo de sillas con cuatro patas, y se la dedicó a otra de sus grandes creaciones, su hija FranCesca.
Nos habremos sentado multitud de veces en esta silla (en la consulta del doctor, en nuestra sucursal bancaria, en una agencia de viajes…), y muchos lo habremos hecho ignorando completamente que nos estábamos acomodando en una de las piezas clave del mobiliario del siglo XX. Y es clave precisamente por eso, porque no lo proclama a gritos.
La silla Cesca es funcional, elegante y cómoda. Su respaldo y su asiento son de paja de Viena entrelazada (muy resistente), por lo que su aspecto es algo más rústico pero no menos sofisticado. Breuer la diseñó sin brazos, pero por comodidad la mayoría de fabricantes la ofrecen con ellos.
En realidad, Breuer nunca patentó el diseño, que siempre ha sido de dominio público, lo que explica que haya en el mercado multitud de variaciones y réplicas muy dignas. Todo un descuido afortunado…
Marcel Breuer (foto) nació en Hungría en 1902. Estudió en la Bauhaus de Weimar, Alemania, en la época en que Walter Gropius dirigía esta escuela de diseño y arte donde catalizaron las ideas estéticas más importantes del movimiento moderno.
Se recibió de arquitecto y diseñador industrial. Fue uno de los principales maestros del movimiento moderno que mostró un gran interés por la construcción modular y las formas simples.