Claudio Borghi todavía tiene crédito (al menos, unas moneditas más). Cuenta con el respaldo del presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, y de la mayoría de aquellos que toman decisiones en la comisión directiva. Los referentes (Martín Palermo, Sebastián Battaglia, Juan Román Riquelme, Clemente Rodríguez...) y los refuerzos que llegaron a la Ribera a mitad de año le pidieron por favor que no se marchara, pese a los reveses repetidos en el campeonato. Muchos hinchas boquenses consideran que sería una picardía que concluyera el ciclo del Bichi tan abruptamente; incluso anteayer recibió aplausos -y no en forma irónica- cuando tuvo que cruzar el campo de juego luego de ser expulsado por Saúl Laverni después de que el equipo ingresara en el terreno unos pocos segundos más tarde de lo reglamentario. Borghi, mayoritariamente, está bien considerado en el mundillo futbolístico; se le ponderan los modos para descomprimir acciones espinosas y el trato cordial con sus dirigidos. Sin embargo, es el propio DT el que se paró en la cornisa, empujado por las derrotas, claro, pero también por esa suerte de sincericidio que lo caracteriza. Tras la caída ante Lanús, en la Bombonera, dijo que le costaría continuar y que "no valía la pena" seguir con una vida atiborrada de presiones... pero ayer dio un nuevo volantazo y confirmó por TV su presencia como conductor. Sigue, es cierto, pero con tantos vaivenes, ¿de qué manera? Debilitado, sin dudas.
"La de Boca es una campaña muy mala. Estoy muy tranquilo. Hablé con los dirigentes, con mi familia y no es que no tenga la fuerza para seguir. La campaña es muy mala y a veces la salida de un técnico sirve para descomprimir, los responsables tenemos que dar la cara (...) Me metí en todos lados y el apoyo de la gente me da un golpe bárbaro, es un resultado bueno. La gente sigue pensando que tenemos que estar, me pone orgulloso porque somos trabajadores y buena gente, aunque con eso no basta, sino que hay que ganar. Pero que piensen que me tengo que quedar es muy bueno. Me importa mucho lo que diga la gente, no soy de los que no les importa. A la gente uno se debe. Y el respaldo de los dirigentes es muy bueno", señaló a TyC Sports, sin misterios, el ex DT de Colo Colo.
Lo cierto es que Boca ya no tiene ninguna competencia por la que luchar y habrá que esperar a ver cómo juega la impaciencia del público con el DT y los propios jugadores. Borghi se cansó de aclarar que no es "bipolar", pero da la sensación de que cada vez que declara toma un destino distinto y... ¿qué puede ocurrir con su figura si el próximo fin de semana Boca pierde con Tigre, en Victoria? Su ciclotimia es la que genera un gran interrogante. ¿Qué garantiza que Borghi no se alejará si no ve una reacción de su plantel? Si ya lo intentó dos veces en nueve fechas... en cualquier momento puede dar el portazo, más allá del respaldo público.
Además, ¿hasta qué punto podrían volver a respaldar los dirigentes y los jugadores a alguien que busca repetidamente una salida? El primero que debería espantar los fantasmas de la renuncia es el propio Borghi. Pero hace todo lo opuesto y se muestra alarmado e irritado por la vida que está viviendo como DT xeneize en Buenos Aires. Todo ello genera un combo prácticamente explosivo y lo deja ante una situación muy debilitada.
A partir de ahora habrá un plan B
Hasta aquí, los dirigentes boquenses no habían evaluado un plan B para que alguien tomara la posta de Claudio Borghi; sin embargo, ante esta inestabilidad pública, por lo bajo ya piensan en algunos hombres, como Américo Gallego, Blas Giunta y Edgardo Bauza, entre otros. ¿Carlos Bianchi? Siempre es el candidato N° 1 de todos, pero el Virrey, que por estos días se encuentra en Europa, sigue muy lejos de volver a dirigir.
LOS VAIVENES DEL BICHI
1) Tras empatar 1-1 frente a godoy cruz, en mendoza, en el arranque del torneo, el técnico dijo: "hay cosas por mejorar, pero no las hago públicas".
2) Boca perdió con Racing, en la 2a fecha. "Seguiré pensando que el 3-4-1-2 es el mejor sistema. Si me demuestran lo contrario, debería irme", dijo el DT.
3) Boca cayó ante All Boys, en Huracán, y Borghi confesó: "El próximo resultado será determinante. La camiseta de Boca pesa dos toneladas".
4) Tras un día de furia y de evaluarlo con su familia y los dirigentes, Bichi Borghi se sintió apoyado y afirmó: "Sigo siendo el técnico de Boca".
5) Tras la caída como local ante Lanús (la 5a de Boca en el torneo), Borghi confesó: "Me cuesta seguir". Todo indicaba que ayer abandonaría su cargo.
6) Luego de los tropiezos, el equipo reaccionó y le ganó 2-1 a Vélez. "Parecía que jugábamos la final del mundo", se reconfortó el entrenador.
Claudio Borghi, se iba pero sigue debilitado
Claudio Borghi todavía tiene crédito. Cuenta con el respaldo del presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, y de la mayoría de aquellos que toman decisiones en la comisión directiva. Los referentes (Martín Palermo, Sebastián Battaglia, Juan Román Riquelme, Clemente Rodríguez) y los refuerzos que llegaron a la Ribera a mitad de año le pidieron por favor que no se marchara.