Muchas empresas emplean una gran cantidad de químicos y conservantes nocivos con el fin de mantener las propiedades de sus productos: derivados del petróleo, sustancias con parabenos, ftalatos -compuestos químicos principalmente empleados como plastificadores-, dióxido de titanio, colorantes de alquitrán o formaldehído. Al aplicarse sobre la piel limpia, los poros -que están abiertos-, absorben los elementos tóxicos. Y al lavarse la cara, los químicos se desplazan por el desagüe, afectando al agua y el suelo.
Muchas veces, estos ingredientes no aparecen en las etiquetas. Y como si esto fuera poco, la mayoría de los cosméticos no están envasados con materiales biodegradables, y muchos han sido probados en animales antes de ser lanzados al mercado.
Afortunadamente, existen alternativas sustentables. A continuación te damos algunos tips para hacer más eco tus cosméticos:
1. Revisá los ingredientes.
Al comprar productos de belleza, revisá que en la etiqueta no figuren compuestos derivados del petróleo, colorantes o químicos. Algunas de las sustancias tóxicas que debés evadir son:
parabenes, ftalatos -se utilizan para lograr un efecto suavizante y prolongar la durabilidad de las fragancias-, dióxido de titanio -es utilizado generalmente en bases, labiales y sombras-, colorante de alquitrán -se utiliza por lo general en tintura para el pelo-, formaldehído -utilizado en bases de rostro, sombras y máscaras-.
Algunas marcas de cosméticos utilizan aceite de palma en sus productos y fomentan con esto la destrucción de bosques tropicales, el cambio climático y la extinción de especies.
2. Rechazá compañías que testeen en animales.
Muchas empresas utilizan animales como conejillos de india antes de lanzar sus productos al mercado. El movimiento internacional Cruelty Free y la asociación PETA proveen en sus páginas web información sobre empresas y marcas cuyos productos son libres de testeos en animales.
3. Comprá sólo los cosméticos que precisás.
La próxima vez que vayás de compras, llevate una lista de lo que necesitás y no te dejés llevar por las ofertas que luego quedarán innecesariamente almacenadas en tu armario. Procurá elegir cosméticos que sirvan para varias acciones, por ejemplo una crema hidratante que podás usar en diferentes partes del cuerpo en vez de cinco distintas. Así podrás reducir los desechos que generás y evitar que se desperdicien recursos naturales que luego no serán utilizados.
4. Utilizá repuestos.
Maximizá el uso de tus cosméticos comprando repuestos en lugar de nuevos envases. De este modo reducirás la cantidad de residuos que generás. Además, recordá elegir siempre cremas, maquillajes y perfumes que estén empaquetados con materiales reutilizables o reciclables.
5. Elegí marcas responsables.
Optá siempre por marcas que utilicen elementos naturales u orgánicos y que no realicen pruebas en animales. No sólo fomentarás el comercio sostenible, sino que cuidarás tu cuerpo con los mejores nutrientes.
6. Usá perfumes naturales u orgánicos.
Estos están compuestos por sustancias naturales como minerales y aceites esenciales, y carecen de productos químicos y sintéticos que dañan tu salud y el medio ambiente. Para saber si una fragancia tiene estos componentes, mirá de cerca las etiquetas, o elegí marcas responsables.
7. Reciclá.
Reutilizá y reciclá los envases de los cosméticos que compres. Por ejemplo, todos aquellos que vengan empaquetados con cartón, papel y vidrio, como los perfumes y las cremas.
8. Fabricá tus propios cosméticos.
Para ir un paso más allá, una buena opción es realizar tus propios cosméticos. Podés aprovechar elementos naturales que tengas en tu casa y aprender a hacer jabones de limón, crema de naranja para manos, rubores naturales y mascarillas caseras.