De los sueños de ayer al dolor de hoy

Foto: MDZ
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Primero fueron aquellos ideales de justicia y soberanía que marcaron nuestra presencia en la política, luego nos tocó vivir juntos la tragedia de esos años. Muchos de nosotros que habíamos estado presos por la dictadura nos encontramos sin rumbo personal, ni en lo social ni en lo político. Estábamos demonizados por absolutamente todos los sectores de la política, yo no fui la excepción: Sufrí la indiferencia, sobretodo de los compañeros peronistas –Partido Justicialista incluido–, en ostensible repudio a la militancia de nuestra generación castigada por la represión en total sintonía con la teoría de los dos demonios que justificó descompromisos y pasividad.

En 2005, fue mi amigo Lupín, ya Presidente de la Nación, quien me devolvió las ganas de intentar nuevamente poner el hombro en busca de una Argentina mejor: “Necesito que me ayudes”, me dijo un día de mayo de aquel entonces.

Han pasado más de 5 años. Hasta ayer éramos compañeros de bancada en el Honorable Congreso de la Nación y hoy siento que hemos perdido al jefe. Tenemos la suerte de contar con Cristina como su continuadora de los profundos cambios estructurales, que comenzaron con Néstor en mayo de 2003 y profundizaremos entre todos los compañeros que de nuevo hemos tenido la oportunidad de colaborar en la construcción de la Argentina que soñamos alguna vez.

Desde el más profundo dolor y afecto.