Elegante, tranquila, minimalista, limpia y hermosa son algunos de los adjetivos que se pueden utilizar para describir la obra maestra -residencial- más publicitada y premiada de Marcio Kogan.
La Casa Paraty se encuentra en la ciudad colonial de Paraty, próxima a Río de Janeiro. Antes de que estuviera terminada, Kogan predijo que iba a ser su casa favorita. Su premisa fue simple: dos grandes “cajones” construidos en una colina y conectados por una escalera interior.
Su elegancia proviene de la relación perfecta entre interior y exterior; desde el uso de madera, piedra y vegetación originarios del lugar, hasta la majestuosa vista que hace que muchas de las casas de Kogan parezcan como si hubiesen “aterrizado” de repente en esos maravillosos contextos naturales.
El arquitecto brasileño ha dicho en reiteradas ocasiones que ama a su ciudad natal, San Pablo, y a Nueva York, ya que son similares en su “fealdad caótica”, y porque le gusta "la energía y la población multi-cultural” que tienen ambas ciudades.
Fuera de ese “caos”, el humor, la creatividad y el amor por el cine de Kogan se ven reflejados en sus proyectos arquitectónicos “pacíficos” y balanceados.
Quienes conocen y admiran su trabajo, suelen mencionar a Ludwig Mies van der Rohe -uno de los maestros más importantes de la arquitectura moderna, director de la Bauhaus entre 1930 y 1933 y cuyo lema fue “Menos es más”-, y a Frank Lloyd Wright -uno de los principales maestros de la arquitectura del siglo XX conocido por sus diseños orgánicos y funcionales-. Pero Kogan ha dicho que se inspira más en Ingmar Bergman, Federico Fellini y Andy Warhol.
Sin embargo, este talentoso brasilero de 58 años, sí concibe sus obras bajo un enfoque moderno, y describe el trabajo de sus compañeros brasileños de estirpe modernista -como Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Lina Bo Bardi y Vilanova Artigas- como increíble.