El pasado martes, 19 de octubre, llegó a su provincia la última mendocina deportada por la Unión Europea.
Nadya Quiroga emprendió viaje hacia Alemania el 16 de octubre pasado, con la ilusión de visitar a una familia de alemanes que vivió muchos años frente a su casa en Tunuyán y que, en el 2001, regresaron a su país natal prometiendo llevarla algún día.
Después de tres años de planificación, Nadya se animó, organizó su vida estudiantil, buscó la documentación requerida, habló con sus amigos alemanes y partió a su encuentro. Ese anhelado encuentro que nunca sucedió, “hasta ahora”, reclama la futura abogada que ha revolucionado las calles de Tunuyán.
Sin prejuicios y con la experiencia a cuestas, Nadya Ruth Quiroga abrió las puertas de su casa, para contar su experiencia y pedir que “esto” no nunca más vuelva a pasar.
“Me puse la camiseta para que lo que me pasó a mí, nunca más le pase a nadie, para que mi experiencia active un mecanismo internacional que no pone reglas claras, y que te manda de vuelta sin derecho a decir nada” cuenta la joven morocha sentada al lado de su mamá.
“Salí de Mendoza el sábado rumbo a Munich; allí me esperaba una familia amiga, pero al hacer escala en Madrid me demoraron en el aeropuerto porque la carta de invitación no estaba certificada y no cumplía con sus requisitos, pese a que en el consulado me habían dicho que esos eran los papeles que necesitaba para ingresar a la Unión Europea”, cuenta entre papeles y mate.
Además de estudiante de abogacía, Nadya es columnista de un programa que se transmite por Radio Universidad. “Conocé tus derechos” es un programa armado por abogados, el cual brinda “paradójicamente” información sobre los derechos de los ciudadanos argentinos.
Durante 41 horas, esta estudiante mendocina, permaneció retenida en la sala de los inadmitidos, con turistas de distintas partes del mundo como Nigeria, Estados Unidos, Venezuela y Argelia, hasta que finalmente le comunicaron que sería deportada a su país en el primer vuelo que saliera hacia Argentina.
“En un principio pensé que era un trámite de rutina. Nunca me imaginé que podían deportarme; soy estudiante, presenté todo lo que me habían pedido: llevaba mi carta de recomendación, el seguro, hasta me saqué el carnet de conducir internacional y ellos me rechazaron sin motivos claros”.
Trató de defenderse con sus conocimientos en materia legal; la familia alemana movió cielo y tierra para enviarle la documentación que a último momento requería la Unión Europea para dejarla ingresar y hasta quiso presentar un recurso de amparo. Pero todos sus intentos fueron nulos.
Pasadas las 0 horas del martes 19 de octubre, Nadya llegó al Aeropuerto de Mendoza envuelta en una bandera argentina, demostrando que sus valores y sus creencias de igualdad seguían intactos.
“Siempre dije la verdad: iba a visitar a unos amigos de la infancia que prepararon su casa para recibirme, hasta pintaron una habitación para mí”.
“No me siento decepcionada, porque sé que en algún momento voy a viajar. Sí siento frustración a nivel comunidad, y espero que mi ejemplo ayude a agilizar los trámites necesarios para viajar seguros y poder llegar sin problemas a nuestro destino” expresó.
Así fue como la quinta deportada en lo que va del mes contó su historia.
Dejamos a Nadya parada frente a su casa de barrio, rodeada de cámaras de televisión y un teléfono celular que nunca dejó de sonar.