Nestor Kirchner le cerraría el paso a Daniel Scioli

Cabe recordar que Scioli entra a la política como una persona ajena a ella, cuando en los años noventa, Carlos Menem promovió figuras extrapartidarias. Hace casi ocho años, cuando el entonces presidente Duhalde ofrece la candidatura presidencial a Néstor Kirchner,  Scioli es nominado candidato a la vicepresidencia del santacruceño.

Foto: NA
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El lunes 19, Hugo Moyano, quizás convertido en la figura más importante del oficialismo junto con el matrimonio Kirchner después del acto realizado en River, dijo públicamente que el candidato presidencial es alguno de los Kirchner y que Daniel Scioli sólo será el postulante a gobernador de Buenos Aires. Al día siguiente, el martes 20, la agencia oficial de noticias Télam, distribuyó declaraciones de cinco gobernadores alineados con el gobierno nacional, - los de San Juan, Chaco, Formosa, Tucumán y Misiones-, diciendo que no respaldan la candidatura presidencial de Scioli, que él ha dicho definirá en marzo, el mismo momento que Carlos Reutemann ha elegido para decidir sobre la propia.

Cabe recordar que Scioli entra a la política como una persona ajena a ella, cuando en los años noventa, Carlos Menem promovió figuras extrapartidarias para reforzar electoralmente al PJ.

Hace casi ocho años, cuando el entonces presidente Duhalde ofrece la candidatura presidencial a Néstor Kirchner, tras fracasar en gestiones con Reutemann, De la Sota, Macri y otros, Scioli es nominado candidato a la vicepresidencia. Tenía entonces mejor imagen que el gobernador santacruceño.

Aparecía como una suerte de reaseguro duhaldista frente a probables aprestos de independencia de Kirchner, que ya se preveían, pero nunca tan eficaces y contundentes. Algunas versiones sostienen que el entonces Secretario de Turismo y Deportes era el candidato presidencial de Hilda Duhalde, quien no logra convencer a su marido de imponerlo.

Entre 2003 y 2004, parece mantener más lealtad hacia el ex presidente que hacia el presidente en ejercicio. Las diferencias con Kirchner se profundizan, e incluso se hacen públicas, hasta que estallan a fines de 2005 en el Senado, cuando la entonces senadora Cristina Kirchner lo increpa públicamente.

El vicepresidente retrocede. Cede imagen ante la opinión pública para permanecer en el poder. No toma el camino que un lustro antes lleva a Chacho Alvarez a dejar la vicepresidencia.

Scioli es visto durante el 2006 como el candidato kirchnerista a la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para enfrentar a un Macri que ya había ganado en el distrito las elecciones legislativas del año anterior.

Pero en el verano de 2007 Kirchner sorprende lanzándolo para la gobernación de Buenos Aires, donde el peronismo no corría riesgo electoral, retirándolo de la Capital, donde el oficialismo termina teniendo una derrota contundente.

En 2009, Scioli vuele a retroceder ante Kirchner y en contra de sus intereses políticos, se subordina a las candidaturas testimoniales acompañando en la misma lista al ex presidente que es derrotado por Francisco De Narváez.

Desde entonces, hasta marzo de 2010, se piensa en él como en un candidato a presidente bajo control del kirchnerismo, pero el lanzamiento de la campaña Kirchner 2011, lo reduce a disputar su reelección como gobernador.

Diferencias. Durante todos estos años, Scioli nunca criticó públicamente a los presidentes con los cuales trabajó. Ideológicamente, pese a su indisimulable subordinación a Kirchner, siempre supo marcar posiciones diferentes respecto al campo, la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y el empresariado.

Desde el conflicto con el campo, se convirtió en la figura del oficialismo con mejor imagen, superando a los dos integrantes del matrimonio Kirchner.

La pregunta ahora es si Scioli ha considerado llegado el momento de pujar por la presidencia él mismo.

Los hechos de las últimas semanas, parecerían decir que puede ser así. Se diferencia del gobierno nacional en el acuciante tema de la seguridad pública. Kirchner lo reta públicamente, pero el gobernador bonaerense no retrocede. El ex presidente Duhalde lo invita a sumarse al PJ Federal y no rechaza la propuesta, aunque no la convalida.

Dice públicamente que de él solo pueden esperar responsabilidad, moderación y prudencia. Asiste a actos públicos de intendentes anti-kirchneristas, como el de La Plata. Hace que la provincia tome deuda en el mercado, lo cual puede darle transitoria independencia financiera del gobierno nacional en caso de una crisis. Condiciona su presencia en el acto de Río Gallegos a que no se cuestione a la Corte y le impone al ex presidente su punto de vista. Horas antes de asistir al acto de los Kirchner y Moyano en River, visita el Coloquio de IDEA, fotografiándose abrazado con Duhalde.

Si Reutemann finalmente no fuera el candidato del PJ Federal, en sus filas comienzan a ver a Scioli como el presidencial propio. A su vez entre los gobernadores e intendentes kirchneristas, lo ven como la alternativa que puede evitar la derrota que probablemente se produzca en una segunda vuelta.

Scioli ha iniciado así la jugada política más importante de su carrera política, la que puede llevarlo a la Casa Rosada. Parece hacerlo cuando ya no tiene nada que perder dado que el gobierno nacional no está en fuerza de sacarlo de la gobernación provincial, y quizás mucho por ganar. Pero se moverá sin estridencias, evitando los choques frontales y buscando no dejar enemigos irreconciliables, como es su personalidad política, tan diferente a la de Kirchner.

Esto es lo que el kirchnerismo ha percibido y por eso decide cerrarle el paso.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría