Dos cabezazos y algo de aire para el Ciclón

San Lorenzo se impuso 2-0 a Tigre con goles de Menseguez y Balsas y logró un poco de paz después de una semana difícil. Ante un Tigre sin reacción pese a una cierta mejoría respecto de los primeros 45 minutos, San Lorenzo se dedicó a hacer circular la pelota mientras su gente le transmitía la importancia de una victoria el fin de semana que viene.

Foto: Télam
Foto: Télam

Las urgencias de San Lorenzo no le daban ni un mínimo margen para una noche que de por sí se prenunciaba tensionada en el Nuevo Gasómetro. La semana, complicada, llena de desavenencias entre los jugadores y el cuerpo técnico, hacía vislumbrar un choque complicado para el azulgrana. Porque más allá de lo que pudiese presentar Tigre sobre el campo, el verdadero enemigo parecía convivir en casa: el equipo conducido por Ramón Díaz debía vencerse, ante todo, a sí mismo, para despejar tortuosos fantasmas. Pero los jugadores locales, que horas antes fueron cuestionados porque algunos de ellos se quedaban hasta tarde jugando a las cartas, anoche apostaron por un juego convincente. Al menos, lo suficiente para llevarse de su estadio los tres puntos sin sufrir ulterioridades y con dos comodines como Romagnoli y Menseguez, que sobre la base de la rapidez y el criterio fueron demasiado para los dirigidos por Caruso Lombardi. 

Se pensó que el madrugador gol de Menseguez podía empezar a facilitarle las cosas al Ciclón. De algún modo fue así. El delantero capitalizó de cabeza un centro de Luna desde la derecha y puso diferencias a los 4 minutos. La tranquilizadora diferencia empezó a justificarse en el posterior desarrollo, con San Lorenzo mejor parado, con Romagnoli como conductor saliente, firme en la distribución y generoso a la hora de darles una mano a sus compañeros, amén de ganarle la espalda a la desconcertada pareja de Castaño y González en el medio. 

Lo de Tigre aparecía mucho más opaco, con problemas en el fondo entre sus centrales y un juego sin continuidad y que recurrió a los pelotazos sin destino fijo. Apenas el esfuerzo incansable de Galmarini, que intentó una y mil veces el desborde por la derecha, pero careció de ayuda. Sólo un bombazo de Leone que se fue al lado del palo derecho de Migliore hizo entusiasmar a los hinchas que se acercaron desde Victoria. Poco, casi nada. 

En el segundo período, las cosas no variaron demasiado. San Lorenzo, que bien pudo haberse ido con una diferencia mayor en el primer tiempo, se vio obligado a seguir buscando cerrar el partido para que aquellos fantasmas de los que se hablaba líneas arriba se diluyeran por completo en la noche del bajo Flores. Pero la virtud del conjunto ganador fue no perder los cabales en pos del objetivo. Romagnoli y Menseguez siguieron siendo los dueños del cotejo, pues cada una de las situaciones generadas los tuvieron, a uno o al otro, como protagonistas exclusivos. Por ello fue extraño que fuera el uruguayo Balsas, de floja actuación hasta allí, quien con otro cabezazo consiguiera la tranquilidad definitiva pasada la media hora. 

Después, ante un Tigre sin reacción pese a una cierta mejoría respecto de los primeros 45 minutos (sustentada sobre todo en el atrevimiento del ingresado Diego Morales), San Lorenzo se dedicó a hacer circular la pelota mientras su gente le transmitía la importancia de una victoria el fin de semana que viene. Al menos, aunque todavía la calma absoluta no duerme en la casa del Ciclón, tres puntos más en la tabla alcanzan para enfriar la temperatura de la polémica última semana.