Se acerca otro voto no positivo de Cobos; 82% móvil

El fantasma del rechazo a la resolución 125 para el campo, la peor derrota parlamentaria sufrida por el kirchnerismo en siete años y medio de gobierno, recorre los pasillos del Senado. Según un sondeo la oposición ya tiene consolidados 36 votos, la mitad del cuerpo, para aprobar en general el proyecto de ley que consagra el 82% móvil para las jubilaciones.

El fantasma del rechazo a la resolución 125 para el campo, la peor derrota parlamentaria sufrida por el kirchnerismo en siete años y medio de gobierno, recorre los pasillos del Senado. Según un sondeo de LA NACION, la oposición ya tiene consolidados 36 votos, la mitad del cuerpo, para aprobar en general el proyecto de ley que consagra el 82% móvil para las jubilaciones y recompone el resto del escalafón de los haberes del sector pasivo.

Sin embargo, el gran desafío de la oposición será lograr que comience la sesión, para lo que deberá alcanzar el quórum reglamentario de 37 senadores presentes.

La iniciativa se discutirá mañana en el recinto de la Cámara alta y todo indica que la oposición tendría asegurada la posibilidad de llevar a un desempate del vicepresidente Julio César Cobos la estratégica votación y, como mínimo, que el texto vuelva modificado en segunda revisión a la Cámara de Diputados. De ahí el recuerdo de la histórica sesión de julio de 2008, cuando el kirchnerismo fracasó en su intento de refrendar por ley la controvertida resolución del Poder Ejecutivo que aumentaba las retenciones a las exportaciones de granos.

Ante este panorama, la única alternativa del oficialismo es apostar al fracaso de la sesión. Así lo adelantó el jefe de la bancada, Miguel Pichetto (Río Negro). "El quórum lo tiene que conseguir el que quiere cambiar las reglas previsionales", afirmó ante una consulta de LA NACION.

El del quórum se presenta como un gran dilema para la oposición, ya que por el momento el arco no kirchnerista tiene sólo 35 legisladores dispuestos a sentarse en el recinto. Esto es así porque el voto restante es el de un oficialista, Marcelo Guinle (Chubut), quien apoya en general la iniciativa que tanto irrita a la Casa Rosada, pero que no se prestaría a facilitar el inicio de la sesión.

En este escenario, entran a tallar por lo menos dos nombres que serían claves para garantizar el inicio de la sesión. Se trata del correntino José Roldán (UCR) y del neuquino Horacio Lores (MPN). Este último dijo que no tenía definida una postura, por lo que prolongará la expectativa hasta último momento y con ella las presiones que el Poder Ejecutivo aplicará sobre su gobernador, Jorge Sapag, habitual aliado de la Casa Rosada. Tampoco está claro qué hará Carlos Menem. En la oposición, cuentan al riojano como un voto perdido porque faltó a las últimas sesiones y jugó en favor del kirchnerismo.

Por su parte, el caso del correntino Roldán se ha convertido en la piedra en el zapato de la oposición. Según afirmó hace tres semanas, está en contra del proyecto aprobado por la Cámara baja porque no establece fuente de financiamiento para los aumentos. La duda es si, además, retaceará el quórum.

Según confiaron fuentes radicales, detrás de esta negativa, se esconde el malestar de Roldán con la supuesta persecución judicial que estaría llevando a cabo el gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, contra el sector que lidera su primo, ex gobernador y aliado del senador, Arturo Colombi. "Ha pedido que le cierren algunas causas en su contra", reveló un importante legislador de esa bancada.

Pero así como la oposición tiene a Roldán, el kirchnerismo tiene a Guinle. El chubutense firmó en disidencia parcial el dictamen que avala el proyecto aprobado por la Cámara baja. Esto quiere decir que planteará objeciones cuando se discuta artículo por artículo de la iniciativa.

En la misma posición se encuentran los peronistas disidentes de La Pampa Carlos Verna y María Higonet, que avalan la recomposición de las jubilaciones, pero pretenden que sean financiadas con el 15% de la coparticipación que las provincias ceden para financiar a la Anses.

Desde que el proyecto aterrizó en el Senado, se han presentado varios proyectos similares, muchos de los cuales buscan justificar, en realidad, un eventual rechazo a la propuesta que viene de la Cámara baja.

Es el caso de los fueguinos María Rosa Díaz y José Martínez, aliados del Poder Ejecutivo, que votarán su proyecto para no sumarse al de la oposición. El mismo camino siguieron el kirchnerista mendocino Rolando Bermejo y el neuquino Lores, que propone alcanzar el 82% móvil para las jubilaciones de manera gradual en los próximos cinco años.

En este contexto, y a pesar de una eventual modificación al proyecto, la oposición saldría ganando, ya que en la Cámara de Diputados cuenta con la mayoría para aceptar los cambios o insistir por simple mayoría en su sanción original y convertirla en ley. Este es el peor escenario para la Casa Rosada, ya que obligará a la presidenta Cristina Kirchner a aplicar un veto con alto costo social.

De convertirse en ley este proyecto, el piso jubilatorio pasaría de 1046 a 1426 pesos y, en adelante, quedaría fijado en el 82% del salario mínimo.

A la vez, se modificaría la fórmula de movilidad semestral de las jubilaciones y se actualizarían los haberes que quedaron congelados entre 1991 y 1995, y entre 2002 y 2006.

El Gobierno sostiene que el Estado no tiene fondos suficientes para pagar ese incremento y estima que la Anses deberá poner unos 40.000 millones de pesos adicionales para cumplir con la ley. La oposición considera que existen fuentes financieras para satisfacer un viejo reclamo de los pasivos y que se debería redefinir el esquema actual de la Anses.