Mundial de Voley: tercer triunfo de Argentina

Tras la renovación, los jóvenes de la selección argentina de voleibol consiguieron ayer el tercer triunfo en cuatro partidos en el Mundial de Italia; vencieron a Francia y quedaron a un paso de acceder a la tercera etapa. Fue 3 a 1 (16-25, 25-17, 25-23 y 25-21) ante Francia en 1h36m de juego. Pero más allá de lo que indicó el tablero final, este grupo festejó aún más por las circunstancias que tuvo que atravesar para sacar a flote un partido que por momentos le fue adverso.

Foto: canchallena
Foto: canchallena

Los abrazos tras el triunfo fueron más fuertes que en cualquier otra victoria. Incluso, alguna lágrima se escapó de los ojos de estos jóvenes jugadores. Cualquiera podría haber pensado en una reacción exagerada por un triunfo que ni siquiera aseguró la clasificación a la tercera fase. Sin embargo, el tercer triunfo en el Mundial, y la manera en que se consiguió, justificaron ese desahogo para estos jóvenes, casi todos sin experiencia previa en estos certámenes. 

Fue 3 a 1 (16-25, 25-17, 25-23 y 25-21) ante Francia en 1h36m de juego. Pero más allá de lo que indicó el tablero final, este grupo festejó aún más por las circunstancias que tuvo que atravesar para sacar a flote un partido que por momentos le fue adverso. Siempre arriesgando al límite, como le gusta repetir al entrenador Javier Weber, se sorprendieron primero por perder el set inicial y luego por encontrar en su amor propio la clave para revertir la situación. 

"Estamos muy contentos porque demostramos que estamos dentro de la cancha, que seguimos jugando y la seguimos peleando más allá de lo que nos encontremos", señaló Facundo Conte tras el partido. El receptor-punta fue uno de los baluartes del triunfo argentino, con 22 puntos. 

En la preponderancia de Conte, de 21 años, se resume la actualidad de esta selección, renovada a partir de la apuesta por la sangre joven. Tras el fracaso de la Liga Mundial, donde no se pudo ganar ni siquiera un partido, Weber eligió darle su espacio a una gran mayoría de juveniles. Tal es así que, de los 14 jugadores, sólo dos tienen antecedentes en mundiales: Gustavo Scholtis y Luciano De Cecco. 

Y los chicos aceptaron el desafío, aún cuando su rendimiento como equipo era un gran interrogante, incluso para ellos mismos; el ambicioso objetivo planteado desde el comienzo fue llegar a estar entre los ocho mejores y la manera de lograrlo, apostar por la frescura de un grupo al que se le pidió jugar sin ataduras, más allá de los resultados. 

Tras los triunfos de la primera rueda, ayer se abría un nuevo desafío, ante Francia, el mismo rival que ya los había derrotado en la preparación para este Mundial. Y como para que el reto fuera mayor, la Argentina se vio rápidamente en desventaja. 

En el primer set, que se cerró en favor de los galos por 25-16, un funcionamiento impreciso de los argentinos pareció poner en duda sus posibilidades. Sin embargo, el amor propio afloró en el segundo parcial, donde consiguió marcar una superioridad para empatar el partido en un set por lado. Los ajustes en la defensa, la precisión en el saque y el férreo bloqueo fueron las claves para la recuperación. Pero tras esa mejoría, el equipo volvió a entrar en un cono de sombras que le complicó la situación en el tercer set, el que sería decisivo para inclinar el desarrollo del partido en su favor. Allí, Francia volvió a sacar provecho de las imprecisiones y llegó a sacar una ventaja de 5 puntos, aunque la reacción argentina emparejó el marcador en 23 y luego no dejó escapar la posibilidad de pasar al frente. Los franceses acusaron el golpe y ya no pudieron recuperarse en el 4° set, quizás el de mejor juego de la Argentina. 

"Sabíamos que Francia era un gran equipo, que juega muy bien, y suponíamos que podía ser un partido difícil. En el primer set estábamos muy erráticos por la ansiedad y los nervios, pero por suerte después pudimos acomodarnos", explicó Conte. 

Haber superado a Francia fue una doble inyección de ánimo para estos chicos que hoy podrían asegurar su pase a la tercera etapa, aún sin jugar (deben esperar que Japón derrote a Francia). "La sensación que tenemos es de felicidad. El partido de hoy [por ayer] nos da fuerza para lo que se viene. Para muchos es nuestro primer Mundial y tenemos hambre de gloria. Nos sirvió mucho el cambio de actitud que tuvimos en el partido porque, en este nivel, no podés entrar en la cancha acelerado, sin pensar", señaló Federico Pereyra, dueño de un látigo en la red. 

Aunque no se animen a reconocerlo, saben que ingresar en el lote de los mejores 12 sería haber cumplido con más de lo que se esperaba de ellos. Mucho influyó en esas pobres expectativas previas la actuación en la Liga Mundial, algo que los jugadores pretenden borrar a fuerza de mejorar en el juego y en los resultados. "Lo de la Liga Mundial ya pasó, nos dolió a todos los que formamos parte de ese plantel y nos hicimos cargo, pero ahora hay que pensar en el futuro y en lo que puede dar este equipo renovado", analizó Pereyra, de 22 años. 

Ante Francia, los chicos de Weber volvieron a superar otro escollo, pero también aprobaron con creces una prueba de madurez y personalidad. La renovación ya está dando sus frutos, aunque aún le quede mucho camino por delante.