Chile pasó de ser “el cuco”, a un ejemplo observado internacionalmente

Hasta hace poco, en Mendoza no queríamos cruzarnos ni por casualidad con un chileno, segregados por haber contraído antes que nostros la gripe más famosa. Quisieron incendiar un micro que traía pasajeros con fiebre desde Chile. Ahora, analistas internacionales dicen que Chile y Brasil enfrentaron de mejor manera que la Argentina a la pandemia.

Foto: Pachy Reynoso / Mdz
Foto: Pachy Reynoso / Mdz

Hoy vemos como una imagen bizarra aquella de los vecinos del hospital Lencinas apedreando a un micro que venía de Chile y que la policía y Gendarmería encriptaron por miedo a la Gripe A.

Se propuso cerrar la frontera y se sembró –por impericia oficial abonada por una ola xenofóbica social- el miedo a todo lo que viniera desde el otro lado de la cordillera.

Sin embargo, la Argentina –fiel al estilo fanfarrón por el que se nos conoce en el mundo entero- se encamina rápidamente a liderar el ránking de muertos por Gripe A.

Hoy sabemos que mientras que aquí las muertes por esta enfermedad representan el 2,4 por ciento del total de casos notificados (siempre, de acuerdo a las cifras oficiales) en la vecina República de Chile este porcentaje es de tan sólo el 0,2.

Parece escasa esa diferencia. Pero cuando se trata de índices de mortalidad, compararlas deja al descubierto una situación abismalmente diferente entre uno y otro país.

El mundo está observando esta situación. En nuestro país la cantidad de muertos se eleva, superando al país de origen de la enfermedad, México. La situación local no es siquiera comparable en cantidad de habitantes con la nación azteca o los Estados Unidos, que lidera la tabla con poco más defunciones que la Argentina aunque tiene ocho veces más población.

Por ello, el semanario británico The Economist usó como ejemplo de cómo debe enfrentarse la expansión de la pandemia a Chile, y a la Argentina como el caso opuesto.

¿Por qué pasa lo que pasa?, se planteó el periódico inglés. Una primera explicación pasa por la organización  política del país trasandino, que es de carácter unitario y centralizada. Eso permite que uno sólo tome decisiones y que el resto acate. En el caso de una pandemia, esto resulta bueno, como se ve.

Pero desgajando el tema, queda al descubierto una falta de coordinación y una multiplicidad de criterios diferentes y contrapuestos de abordaje de las cuestiones sanitarias en la Argentina, algo no achacable al carácter federal del país, sino a la ausencia de una política pública coherente y ordenada en la materia, capaz de alinear tras de sí a las provincias.

En este punto, Brasil, que es territorialmente gigante, ha logrado lo mismo que Chile. También es un país unitario, es cierto; pero tiene que ver, necesariamente, la presencia de acción y liderazgo por parte del Gobierno central.

Una segunda respuesta que encontraron los ingleses al analizar la disímil expansión de la Gripe A en dos países vecinos es que aquí se reaccionó de manera lenta y en Chile se actuó “de manera más decisiva”.

A todo ello, hay que agregarle lo que ya sabemos: la convocatoria a elecciones en medio de la pandemia, el cambio de ministro por presiones sindicales, la inexistencia de estadísticas confiables, entre otras situaciones que le dan contexto al fracaso argentino en su lucha contra el avance de la enfermedad.

Según The Economist, la dispersión argentina, "significa que cuando un virus ataca, es recibido por un sistema de salud cuyos representantes se comunican con poca frecuencia, tienen distintos objetivos y manejan presupuestos que varían ampliamente de tamaño”.

En tanto, el economista especializado en temas de salud Daniel Maceira lo explicó así: “Por ejemplo, Santa Cruz, una provincia rica en petróleo en la Patagonia, gasta ocho veces más por persona en salud que Corrientes, una zona más pobre en el noreste”.

Otros países “amigos” del gobierno argentino comenzaron a tomar distancia de la Argentina a la hora de explicar cómo afrontan ellos la pandemia.

Tal es el caso de Venezuela. Allí el director de Salud, Efraín Rosas Jiménez, quien dijo esta semana: “Mientras Argentina es el tercer país donde se ha registrado mayor número de decesos y venden el antiviral a 40 dólares, en medio de una crisis económica importante, en Venezuela hay suficientes dosis de Tamiflú, se distribuye de forma gratuita entre los casos confirmados, a los cuales hemos vigilado con responsabilidad y profesionalismo, garantizando su restablecimiento y regreso a su vida social y laboral”.