Quinientas calorías

Cada año mueren más de 5 millones de niños por desnutrición aguda severa, una enfermedad que ahora podemos combatir gracias a un tratamiento muy sencillo. Pero esto no todo el mundo lo sabe. En la campaña contra la desnutrición infantil participa la agrupación Médicos sin Fronteras. Aquí los detalles del triste informe.

Existen unos brazaletes que se llaman 'MUAC', medida del perímetro braquial (Mid-Upper Arm Circumference) son el instrumento que emplea el personal sanitario para realizar un diagnóstico rápido de la desnutrición en niños menores de cinco años. Este brazalete está graduado y tiene cuatro franjas de color.

Cada color indica un nivel de nutrición: Verde: estado normal. Perímetro de más de 135 mm. Amarillo: riesgo de desnutrición. Perímetro de 125 a 134 mm. Naranja: desnutrición moderada. Perímetro de 110 a 124 mm. Rojo: desnutrición severa y peligro de muerte. Perímetro inferior a 110 mm.

Las imágenes de niños hambrientos al igual que escenas de guerras y muertos entre escombros ya forman parte de la conciencia pública. Somos meros espectadores, sin ninguna implicación. Y aquí entre todas estas mujeres que demuestran tener una fortaleza de hierro observas que todos estos niños y niñas enfermos del hambre lo hacen verdaderamente en el más pleno silencio. Sin ruido, muy alejados del resto de este otro mundo que tenemos.

Las madres sacan sus secos pechos a sus hijos de más de tres años, es el único recurso que tienen. Pero no solo la desnutrición causa estragos. Ésta también suele estar acompañada por Sida y malaria. Ante estos casos extremos suelen administrar urgentemente suero glucosado y antibiótico.

Y una de las soluciones ante esta lacra tiene un nombre: Plumpy nut es un alimento terapéutico que está ayudando a mitigar los efectos de crisis alimentarias. Es un tratamiento revolucionario que permite revertir un estado de desnutrición severa en poco tiempo a un pequeño coste: se trata de los alimentos RUFT.

El RUTF es una pasta producida a base de leche en polvo, cacahuete, aceite, azúcar, macronutrientes y micronutrientes basados en las necesidades del niño desnutrido agudo severo. Estos productos pueden adaptarse a los hábitos alimentarios de la población (a base de cacahuetes, pescado, etc.). Se presenta en envases individuales de 92 gramos, con un aporte energético de 500 calorías cada sobre.
Con el RUTF se consigue tratar a 10 veces más niños que con los tratamientos anteriores. La gran mayoría de los niños desnutridos puede seguir el tratamiento desde casa en lugar de tener que ingresar en el hospital. Esto permite que el programa llegue a más niños, al tiempo que se minimiza el riesgo de que contraigan una infección en el hospital.

Un tratamiento adaptado a las necesidades de los niños de entre 6 meses y 5 años. Fácil de usar en entornos con recursos limitados. No contienen agua, lo que les hace resistentes a la contaminación bacteriana. No requiere preparación previa. Se reparte en sobres individuales envasados al vacío, listos para comer. Tienen una larga caducidad. Resultan fáciles de utilizar y transportar en climas cálidos 92 gramos de esperanza, Michel Lescanne, es el fundador de la empresa agroalimentaria Nutriset, y es el creador de esta pasta alimenticia para luchar contra la malnutrición que sólo distribuyen las organizaciones humanitarias. Un conjunto salvador, ya que con un consumo de tres sobres al día durante algunas semanas los niños quedan a salvo de la desnutrición.

Hablando con las Sisters sobre esta galleta de quinientas calorías estaban sumamente interesadas en aplicarlo en el programa. Y más cuando una sucursal de la empresa está ya instalada en la capital de Etiopía. *Mujer e hijo dentro del programa de nutrición de la misión. Foto A.Mora.

Tengo la esperanza que algún día escribamos otra forma humanitaria de administrar los recursos y como se repite una y otra vez, tenemos que lograr que gobernantes y grandes empresas dejen de mirar hacia otro lado. Este hambre arraigada desde décadas tiene cura.
Cuando le pido permiso para realizar una fotografía ella, sonríe. Y esa expresión tan increíblemente sencilla nos une. A través de culturas diferentes, idiomas, kilómetros, formas de comportarnos. Y esa unión es proporcional a lo que debería unir el dolor y las injusticias.

Fuente: www.lapicesporlapaz.com