En una provincia como la nuestra, donde la prohibición suele tener más terreno fértil que la permisibilidad, se ha dado una noticia que nos afectará de manera directa: la presidenta de la Nación, en aplicación de la ley nacional de Lucha contra el Alcoholismo prohibirá la publicidad del vino en televisión y radio hasta las 22 horas.
La presidenta de la Nación, vale acotar, se llama Cristina Fernández y es la misma persona que, cuando vino a Mendoza para el último carrusel vendimial dijo que desde la Nación se invertiría en este tipo de campañas. Incluso llegó a decir que habría publicidades de vino en los trenes de alta velocidad franceses…
Sucede que el vino, a pesar de que ahora para el Código Alimentario Argentino es considerado “alimento” y no “bebida”, cayó dentro de las generales a la promoción de las bebidas alcohólicas y no podrá difundírselo dentro de los horarios de protección al menor.
Esta primera contradicción, apunta ya la medida para el lado del disparate jurídico, por lo cual, será de esperar que de urgente manera tanto las autoridades provinciales como las correspondientes del Instituto Nacional de Vitivinicultura y las organizaciones civiles y privadas como la Coviar se pongan a trabajar al respecto.
¿Cuál es el punto de partida? Que en el país no es lo mismo el vino, que el whisky o el fernet. El vino es un alimento y por ello no debe entrar en la prohibición referida.
¿Por qué el vino es un alimento para casi todos los países del mundo que lo producen? Por su alto valor nutricional. El vino es un alimento, señores, y uno muy complejo. Y siempre ha sido alimento, aun desde tiempos ancestrales o de otros muy cercanos de malarias y de hambrunas en que se concretaba a través de él un importante aporte calórico. No hace mucho, un menú habitual en una Europa diezmada era comer pan mojado en vino.
Además, en su composición, hay cientos, miles de integrantes de los cuales se conocen su función sanitaria en algunos pocos. El vino tiene agua, alcohol, glecerol, ácidos málico, tartárico, láctico y succínico, vitamina B-6, riboflavina, ácido fólico, calcio, hierro, magnesio y cinc, sodio y potasio, azúcares reductores y polefenoles. Sus beneficios para el cuerpo son tantos que aún estamos descubriendo nuevos…
Por supuesto que, hay que tomar las previsiones del caso ante las evidencias y los riesgos del alcoholismo, pero esto es otra cantinela que, con una prohibición, no se soluciona.
Naturalmente, la medida perjudica de manera directa a Mendoza, San Juan, La Rioja, San Luis, Río Negro, Catamarca, Córdoba y Buenos Aires, sitios donde se produce vino. Sin embargo, bien sabemos nosotros que la gran mayoría de la producción es mendocina.
La Ley Nacional de Lucha contra el Alcoholismo (24.788) es de 1997, pero acaba de ser reglamentada por la presidenta, a todas luces, sin consultar a quienes conocen mínimamente del tema, pues de otro modo no se entiende cómo, si el vino es alimento, como en todos los países del mundo que lo producen, puede prohibírselo en su difusión como una bebida cualquiera.
Recuérdese además que el “Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020” de la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina) prevé llevar adelante un plan de campañas para el vino en la Argentina. Justamente en estos días, las decenas de organizaciones que son parte están por sentarse a armar la nueva campaña.
Ahora, la tarea que tienen es otra: hacer entrar en razón a la presidenta, que cuando vino a la Fiesta Nacional de la Vendimia, en lugar de vino, eligió tomar Gatorade.
¿La presidenta se escabió con Gatorade?
Cristina Fernández ha firmado la prohibición de hacer publicidades de vino en radio y televisión hasta las 22. Señora Cristina: el vino, para el Código Alimentario Argentino no es una "bebida alcohólica", sino un "alimento". Por lo tanto, incluirlo en la prohibición es un error que afecta tremendamente a la industria madre mendocina.